Vivir hoy en Estambul

Artículo publicado el 28 de Agosto de 2015
Artículo publicado el 28 de Agosto de 2015

Vittoria y Alessandro han hecho un viaje documental para descubrir cómo es la vida a orillas del Bósforo y comprender mejor la fascinante cultura turca. También han conocido a Can, un joven trotamundos turco que les ha hablado de su país y de Europa, del fundamentalismo islámico y del futuro.

"Estambul tiene de todo, produce realidad y fantasmagoría. De manera pintoresca y enigmática, acoge e incita al visitante a través de sus procesos antiguos y misteriosos: ella le sondea, le desorienta y le ataca para acabar ganándole". Esta definición de la antropóloga Adriana Castro, en su libro I volti della Turchia (Las caras de Turquía), es exactamente lo que el turista percibe tras el primer contacto con la capital turca. Con más de 13 millones de habitantes, Estambul es la quinta ciudad más grande (y caótica) del mundo, que agota y seduce a los viajeros. Y nosotros no nos hemos salvado.

Queríamos construir nuestra propia idea sobre la ciudad, desterrando los prejuicios y estereotipos, y estudiar si por eso de ser "ciudad-puente" entre Oriente y Occidente es distinta a las de los demás países europeos. Lo hemos hecho con la ayuda de Can Çakir, un turco políglota de 24 años, que ha pasado gran parte de su vida en varios países de la UE y América del Sur. Nos ha contado cómo se vive y se crece, de verdad, en Estambul.

Cafébabel Turín: ¿Cómo son percibidos los turcos fuera de Turquía hoy en día? 

Can Çakır: De lo que yo he podido constatar por mis viajes, desgraciadamente los turcos son asociados siempre al kebab. Nada más. Sin embargo he visto que Turquía ha experimentado un aumento de popularidad en los últimos años con el famoso mito de ser una economía fuerte. Una economía que en realidad se basa únicamente en el boom inmobiliario, que está destinado a caer pronto. En la actualidad Turquía no es un país para vivir, desgraciadamente: Las tensiones sociales son muy fuertes.

Cafébabel Turín: ¿Crees que los europeos que vienen a visitar Turquía, especialmente Estambul, cambian su forma de ver el país? 

Can Çakır: Eso depende. Estambul es una ciudad enorme y los europeos que vienen ven sólo la parte "turística", la que está hecha de mezquitas, sultanes y bazares. Ese es el Estambul que se vende. Pero para comprender realmente la ciudad y la propia Turquía, lo primero que hay que experimentar es el tráfico matinal sobre el Bósforo y las carreteras, la disfunción cotidiana de los transportes públicos. Si nos quedamos en el centro de la ciudad y no salimos a la periferia, sólo vemos una pequeña parte del verdadero Estambul.

Cafébabel Turín: Desde que viajas por Europa, ¿hay algo que necesites y creas que falta en tu país? 

Can Çakır: Probablemente el respeto civil. Y también el respecto a las normas de circulación (se ríe). 

Cafébabel Turín: ¿Cómo ves tú la posibilidad de una Turquía miembro de la UE?

Can Çakır: Considero que es muy surrealista, al menos durante los próximos años. El decálogo cultural marcado generaría una "invasión" de turcos en los países europeos, y la Unión Europea se daría cuenta de que la economía turca no es tan sólida y que en cambio tiene necesidades. 

Cafébabel Turín: ¿Crees entonces que en un futuro el país encontrará una vía alternativa en Oriente Medio? 

Can Çakır: Si continuamos por esta vía podemos convertirnos en un país como el Líbano, lacerados por los conflictos internos, mientras los ricos y pudientes continúan viviendo día a día su vida de ensueño. El avance de Oriente Medio no parece tener intención de parar, y Turquía, uno de los países extrañamente estables de la zona, corre el riesgo de ser fagocitada por este último. 

Cafébabel Turín: En cuanto a la situación actual de peligro que representa ISIS, según tú ¿cuáles son los posibles avances en Turquía? 

Can Çakır: Por desgracia esperamos que el bombardeo de parte de ISIS continúe, sobretodo si Erdogan y la AKP (el presidente de Turquía y su partido de Justicia y Desarrollo, de orientación islámica conservadora, ndr) permanecen en el poder, ya que además su política exterior está terriblemente equivocada. Empezaron por apoyar a ISIS y ahora le declaran la guerra en alianza con Estados Unidos. Sin embargo, los dos emplean todo su dinero y energía en luchar contra el movimiento de guerrilla kurdo, que es actualmente el mayor enemigo a quien ISIS debe combatir. Si la guerra civil contra los kurdos empieza de nuevo, no creo que podamos esperar que eso acabe bien. Aunque la oposición y también los líderes del movimiento kurdo tratan de actuar de forma lógica. La única esperanza de paz para Turquía pasa por un plan que excluya a Erdogan y la AKP de la esfera política.

Can nos aconseja que no tomemos el metro, pues puede haber ataques. Sin embargo, durante el trayecto a través del Bósforo y que nos lleva al continente asiático, no logramos dejar de pensar que no ha habido ni un momento en el que no nos hayamos sentido seguros. Al contrario, sentados en un café a la orilla del mar, mientras bebíamos un çay (el té turco) y con la llamada a la oración de la tarde del muecín de fondo, nos sentimos en paz. Estambul es una realidad con muchas caras, todas realmente distintas, y a veces incomprendidas. La ciudad es el reflejo de un pueblo, el turco, que comunica en cada esquina su autenticidad, su lucha entre la tradición y la modernidad. Mucha gente la visita de forma superficial y se queda en la zona de confort circunscrita a los turistas, y vuelven a Europa con historias sobre una única parte de todo lo que Estambul tiene que ofrecer. Los viajeros normales no conocen, por tanto, todos los aspectos que hacen de esta una ciudad verdaderamente única. Porque la riqueza de Estambul está en su alma multiforme.

Desde los rascacielos del barrio glamuroso a las casas en ruinas del suburbio griego, la ciudad respira a la vez el conservadurismo islámico y la modernidad laica. Os dejamos con algunas fotos tomadas durante nuestro viaje: Los paisajes, instantes de la vida cotidiana y las epifanías de un viaje para tratar de comprender un país con miles de contradicciones.

Fotos de Vittoria Caron y Alessandro Cuttica. Creado con flickr slideshow.