Von Trier, Bier y Mikkelsen: La consagración del cine danés en los EFA

Artículo publicado el 13 de Diciembre de 2011
Artículo publicado el 13 de Diciembre de 2011
El pasado 3 de diciembre, la Academia Europea de Cine (EFA) otorgó los premios de la XXIV edición de European Films Awards. El cine danés se consagró.

Con motivo de los European Film Awards se escucharon en Berlín palabras combativas y apasionadas. Después de que los realizadores, productores, montadores, guionistas, compositores de música y otros actores venidos de todos los rincones de Europa terminaran de pavonearse en la alfombra roja, de sonreír a las cámaras y una vez que tomaron posiciones en el Tempodrom de Berlín, el realizador Win Wenders transmitió su voluntad de ver una Europa unida existir “fuera de los bancos, de la crisis económica y de la burocracia”. El pensamiento europeo debe rebosar de emoción, algo que el cine debe ofrecer.

La creación de la Academia europea del cine tuvo lugar en Berlín en 1988. Un grupo de profesionales del séptimo arte de toda Europa, tanto del este como del oeste, se reunieron en torno a un objetivo común: promover, en un contexto de cambios políticos, la cultura cinematográfica europea y proponer un contrapelo a los americanos Oscars.Claude Chabrol, Ingmar Bergman, Stephen Frears y Wim Wenders estaban allí. Hoy, 2.500 profesionales del cine designan cada año a las personalidades más meritorias del medio.

©Franziska Krug/Action Press EFA

El secreto del cine danés

©Franziska Krug/ Action Press für EFA2011 fue el año de las producciones danesas. Lars Von Trier se llevó el premio a la película europea por su apocalíptica Melancholia (Melancolía), un drama de estética conmovedora. Manuel Alberto Claroy Jette Lehmann, que formaban parte del equipo de rodaje, se llevaron el premio al director de fotografía y decoración, respectivamente. Después de haber sido declarada persona non grata en el festival de Cannes de este año por unas declaraciones inapropiadas sobre Hitler, Lars Von Trier decidió mantenerse alejado de la ceremonia de Berlín y prefirió a su esposa, que lo representó muy dignamente. Respecto a su marido, ella no transmitió ningún mensaje particular de su parte y se limitó a enviar un saludo amistoso al público antes de recibir el premio. Manuel Alberto Claro explicó en los siguientes términos el éxito de Melancholia: “Lars es muy talentoso cuando se trata de llevar a los actores a dar lo mejor de ellos mismos”.

Por su parte, la realizadora danesa Susanne Brier –que ya ganó un Oscar a la mejor película extranjera por su película Hævnen (En un mundo mejor)- puede hoy felicitarse de haber sido designada la mejor realizadora europea. Ella era una de las personas signatarias del manifiesto Dogma95, un colectivo de realizadores daneses que reivindicaba un cine “puro”: cámara en mano, nada de luz artificial, ni flashbacks ni flashforwards. Esto implica un guión bien elaborado, sentimientos exacerbados y personajes complejos. Si la puesta en escena de Hævnen es la propia de una ficción, la proximidad de Susanne Bier con sus personajes, sus sentimientos, sus miedos y sus preocupaciones evoca más bien un documental.

¿Cómo explica ella el éxito del cine danés? “Dinamarca es un pequeño país dotado de una identidad cultural compleja. Los daneses están todo el rato buscando la diversidad cultural”, dice. Y Mads Mikkelsen, actor danés que obtuvo el premio de la contribución europea al cine mundial, añadió: “No tenemos grandes problemas políticos o sociales y podemos concentrarnos en las relaciones humanas. En nuestro país son muy intensas”.

Además de los daneses premiados, el realizador británico Tom Hooper se llevó tres premios por su película histórica The King´s Speech (El discurso del rey), entre ellos el premio del público. El montador, Tariq Anwar, también tuvo un reconocimiento de su trabajo. Colin Firth, designado mejor actores europeo, no pudo asistir a la ceremonia, pero declaró que “bailaba de alegría interiormente”

“¡Adelante, soldados del cine europeo!”

“Nos gusta el cine europeo”, declararon los hermanos Dardenne. Le Gamin au vélo (El niño de la bicicleta) les valió a los dos belgas el premio al mejor guión. Para ellos, se trata en el fondo de una historia local que todo espectador, europeo o no, puede comprender. “Lo que está bien en el cine europeo es que podemos filmar película en nuestra ciudad natal y que todo el mundo las puede ver. Cada película tiene sus particularidades, pero la historia es universal”, afirman.

A pesar de la confianza depositada en ellos y del amor al cine en el viejo continente, algunas películas premiadas no fueron difundidas en todos los países de Europa y solo eran conocidas en sus países de origen. El realizador alemán Volker Schlöndorff conoce este problema: “Las películas europeas pelean todavía para ser distribuidas y vistas más allá de las fronteras de sus países”, explica. Según él, los European Film Awars es una verdadera roca de Sísifo, una labor que no se detendrá. Europa es un movimiento, la Unión Europea no se limita a un proyecto intelectual, es un proyecto que ya forma parte de la cotidianidad de millones de europeos. Los esfuerzos por promover el cine europeo siguen. Volker Schlöndorff hace un llamamiento a la opinión pública: “¡Adelante, soldados del cine europeo!”

Fotos: Todas, ©Franziska Krug/Action Press für EFA; Videos: youtube