Von Weizsäcker: “La fuga de cerebros debe tomarse en serio”

Artículo publicado el 24 de Noviembre de 2008
Artículo publicado el 24 de Noviembre de 2008
Falta de mano de obra cualificada, envejecimiento de la población, aumento del coste de las pensiones… Europa se encuentra en frente de un problema demográfico que podría ampliarse.
La Tarjeta Azul de Von Weizsäcker acaba de ser votada en el Parlamento Europeo el 19 de noviembre

En mayo de 2006, Jakob Von Weizsäcker, del laboratorio de ideas Bruegel, en Bruselas, proponía la puesta en marcha de una Tarjeta Azul europea para los candidatos a la inmigración altamente cualificados. Es una de las medidas del pacto sobre la inmigración que ha sido adoptado en la Cumbre Europea del 16 de octubre. El economista y analista nos da su punto de vista sobre las consecuencias de su instauración. 

Ciertos países han manifestado sus reticencias a la adopción de la Tarjeta Azul. ¿Cuáles son las probabilidades de que se lleve a cabo esta directiva?

Foto, BruegelLa Unión necesita un sistema armonizado, que cubra el conjunto de su mercado de trabajo para los empleados altamente cualificados.  La división en proyectos nacionales, como la tarjeta verde alemana, o la tarjeta de competencia y talento en Francia, han puesto en evidencia sus límites en la competición con los Estados Unidos, por ejemplo. 

Así, en la actualidad, un ingeniero indio que decide instalarse en Austria a través de un procedimiento nacional, tendrá dificultades para ir a trabajar a otro país europeo. La perspectiva de solo tener como elección entre Linz o Innsburck si Viena no le gusta, podrá desanimarlo a venir a Austria desde el principio. Sin embargo, la posibilidad de instalarse en cualquier otro punto de Europa, podría motivarlo a aceptar un trabajo en Viena, en un primer momento. Y una vez en Viena, habrá muchas probabilidades de que le guste y decida quedarse. 

¿Qué entendemos exactamente por mano de obra altamente cualificado? ¿Qué perfiles quiere atraer la Unión Europea?

En este momento, la idea es tener como criterios de acogida un mínimo de formación (diplomaturas, licenciaturas) por una parte, y de salario por la otra. Pero podríamos mejorarlo siendo más flexibles y aceptando perfiles diferentes: personas muy calificadas que no tienen todavía oferta de trabajo u otros que no tienen diploma formal pero que podrían obtener ingresos netamente superiores a la media.

"Sería necesario instaurar un mayor número de criterios de selección en base a un sistema de puntos como el de Canadá"

Desde mi punto de vista, sería necesario instaurar un mayor número de criterios, con un cierto número de puntos para cada uno, como se hace en Canadá: un criterio de edad (preferencia por los jóvenes), un criterio de cualificación, un criterio dependiente de una oferta de trabajo y el salario correspondiente, un criterio de dominio de las lenguas, etc. 

¿Debemos temer un riesgo de fuga de cerebros en los países en desarrollo?

El problema de la fuga de cerebros debe tomarse en serio, pero es un tema complejo, que se debe tratar a partir de variables múltiples. La situación de los inmigrantes en los países de origen varía enormemente. Cojamos Marruecos como ejemplo. La tasa de paro de jóvenes diplomados asciende a cerca de un 25%. En esta situación, hablar del peligro de la fuga de cerebros no es pertinente.

"En países de gran pobreza, la partida del personal cualificado puede tener un impacto problemático"

Por otra parte, hay que reconocer que en los países de gran pobreza como Mali o Malawi, la partida del personal cualificado puede tener, en efecto, un impacto problemático, sobre todo para los sistemas de salud. Pero incluso en esos casos, no sería cierto que poner freno a la instauración de la Tarjeta Azul arreglaría el problema. Las razones por las que los médicos malienses o malauís abandonan sus países se deben a que están mal pagados y a que sus condiciones de trabajo son deplorables. Si se quiere resolver el problema de base, hay que saber cómo mejorar el sistema médico instaurado. De hecho, en África, se podría incluso imaginar un efecto positivo a largo plazo de la fuga de cerebros, como ha pasado en India. El ejemplo del desarrollo económico extraordinario en Bangalore, debido, casi completamente a la vuelta de jóvenes diplomados indios que se habían ido a hacer una carrera a Estados Unidos, podría reproducirse en el continente negro. 

¿No cree usted que atraer a Europa trabajadores extranjeros calificados impide al ascenso social a los residentes europeos?

Para nada. Hay que reflexionar más a escala de ciudades y no de países. En Francia, Alemania o Bélgica, hay muchas ciudades en las que los perfiles altamente cualificados tienen dificultades para encontrar un trabajo. Algunos pueden pensar que esto es debido a que hay demasiada oferta y poca demanda en el mercado de trabajo. Pero los problemas de ciudades como El Havre o Görlitz es que no hay suficientes personas altamente cualificadas. Hay una carencia de ‘masa crítica’ que permita subsistir a las empresas que les contraten.

Uno de los elementos de éxito del Silicon Valley, por ejemplo, es la presencia de inmigrantes, fuente de esa masa crítica. Estos han permitido, no solo crear empleos para ellos mismos sino también para los residentes. Un gran peligro para Europa sería no llegar a atraer a diplomados de terceros países, para poner en marcha este fenómeno, sobre todo fuera de las grandes capitales, que suelen estar ya bien encaminadas.