Vuelos baratos o cómo su contaminación hace peligrar la identidad europea

Artículo publicado el 17 de Agosto de 2009
Artículo publicado el 17 de Agosto de 2009
Los vuelos económicos son una realidad para los europeos modernos, una parte de su vida cotidiana. Su impacto medioambiental puede afectar a la frágil identidad común europea que estos billetes de avión a precios imbatibles han ayudado a forjar

La era de las líneas aéreas sin servicios extra probablemente no sea vista como un bien absoluto por los 700 clientes a los que Ryanair, la compañía aérea irlandesa de bajo coste, dejó atrás en el aeropuerto londinense de Stansted. Allí, el 2 de agosto, muchos viajeros no pudieron facturar sus maletas antes de que sus aviones despegaran, debido a la falta de personal. La policía armada tuvo que proteger a los empleados del aeropuerto frente a los enfadados pasajeros. La pregunta es: ¿Volverían estos a arriesgarse a viajar de nuevo con vuelos baratos? Sea cual sea la respuesta, lo cierto es que con 62 aerolíneas de bajo coste en toda la UE, los vuelos económicos constituyen una parte fundamental de la infraestructura europea.

Acceso a tarifas bajas, acceso a una identidad

jon gos / FlickrPara Nick Winterton, que ha vivido en Camden Town (Londres) durante muchos años, los vuelos baratos han sido de gran ayuda. Hace poco adquirió una segunda residencia con su pareja en Tossa de Mar, un pueblo catalán de la Costa Brava. “La primera vez que viajamos a Europa por nuestra cuenta, en lugar de hacerlo en vacaciones organizadas, creímos que un billete de ida y vuelta de 200 libras (235 euros) era un vuelo barato. Me da rabia pensar a cuánto dinero equivale esa cifra hoy en día”. En la actualidad, los vuelos baratos permiten a muchos vivir en más de un país. “Siempre viajamos a España en avión y casi en todas las ocasiones volamos hasta Gerona con Ryanair”, asegura Nick. Ahora mismo, un vuelo de Ryanair de Luton (uno de los cinco aeropuertos de Londres) a Gerona entre el 31 de agosto y el 8 de septiembre cuesta 21,23 libras (25 euros). El viaje resulta increíblemente barato si solo llevas equipaje de mano. Además, ninguna otra compañía aérea regular cubre el trayecto Londres-Gerona.

El acceso de gente como Nick a tarifas bajas ha derivado en un crecimiento de los desplazamientos aéreos en Europa. Según la Asociación de Aerolíneas Europeas (AEA), el volumen de los pasajeros de pago en vuelos intereuropeos ha aumentado en un 50% durante la última década. Este incremento, unido a la zona sin fronteras de Schengen y la desregulación de las aerolíneas -ambas surgidas en Europa en los noventa-, ha cambiado nuestro modo de viajar y su influencia en la percepción que tenemos de nosotros mismos. Recorrer Europa por poco precio y sin dificultades se ha convertido en una vía fundamental para conseguir una identidad europea popular.

El número de viajeros en vuelos intereuropeos ha aumentado un 50% en 10 años

Un ejemplo de ello es el caso de Kai Andrea Sauthoff, que vive y trabaja en Hanóver, en el noroeste de Alemania, pero que desde hace años mantiene un estrecho vínculo con Portugal. “Estudié y trabajé en Lisboa”, nos cuenta Kai. “Me enamoré de este precioso país y desde entonces paso allí, como mínimo, un mes de vacaciones al año”. A pesar de no vivir en Portugal, Kai se siente muy identificada con ese país. “Con el tiempo, he ido aprendiendo a hablar portugués y me encanta la cultura portuguesa, así que allí no me siento como una extranjera. Me gusta ser alemana, pero como adoro Portugal, lo más importante para mí es el sentimiento europeo”. 

El medioambiente condiciona la identidad

dullhunk / FlickrNo obstante, las opciones para mantener esta importante conexión transnacional son limitadas para Kai. “He viajado en todo tipo de transportes para ir a Portugal. Me gusta ir en tren, es una forma más fácil de desplazarse, pero se tarda mucho en llegar y yo prefiero pasar más días en mi destino y menos tiempo viajando hasta él. Por otro lado, los vuelos baratos son perjudiciales para el medioambiente, pero convenientes a la hora de llegar a lugares rápidamente, para hacer amigos, conocer nuevos sitios, trabajar en un país distinto y cosas por el estilo”.

La preocupación por los efectos de los vuelos en el medioambiente ocupa un lugar predominante en el debate sobre el futuro del transporte aéreo. Por ejemplo, la entrada en los próximos años de la aviación en el Esquema de Emisiones Comerciales de la UE (EU ETS) significará que la industria recibirá incentivos para reducir las emisiones de carbono procedentes de la aeronáutica. Para conseguirlo, será de gran ayuda disponer de motores más eficaces, pero las tarifas aumentarán inevitablemente en consecuencia. La única solución reside en un cambio real, como el de construir trenes de alta velocidad a más destinos para que el impacto del viaje se disperse entre más lugares y su coste medioambiental se vea reducido. Aunque hay que tener en cuenta los costes económicos y políticos de los métodos habituales de transporte, la libertad de movimiento significa bien poco si no se dispone de medios para moverse.

Las normativas medioambientales pueden aumentar los precios de los vuelos y privar a muchos de la 'experiencia europea'

Con esto y otras medidas, como poner freno a la expansión de los aeropuertos, se corre el riesgo de que la vital, y sin embargo frágil, identidad común europea de gente como Kai se vea amenazada. Volviendo a Tossa de Mar, la posibilidad de desplazarse libremente entre dos países ha supuesto que Nick, lejos de llevar una vida de expatriado, haya integrado este pueblo en su vida. “Ya no lo siento como un lugar extranjero. Todo cambió después de comprar el piso. El pueblo se ha convertido en una parte de nosotros tan importante como Camden. Cuando estamos en Tossa, hablamos de volver a casa refiriéndonos a nuestro piso, no al Reino Unido”. No obstante, esta situación conlleva una identidad compleja. “En ocasiones me describiría como europeo, salvo cuando nos reunimos con otros europeos; entonces todos regresamos a los estereotipos y yo me vuelvo muy británico. La era de los vuelos baratos ha supuesto un gran y completamente positivo cambio en nuestras vidas”, afirma Nick. Evidentemente, experimentar una identidad europea como la suya, sin la posibilidad de viajar a precios razonables y con facilidad, resulta menos viable.