"Wadjda", la primera película realizada en Arabia Saudí

Artículo publicado el 17 de Mayo de 2013
Artículo publicado el 17 de Mayo de 2013
Una niña de diez años llamada Wadja sueña con tener una bicicleta verde con el manillar de colores. Pero hay un problema: no está bien visto que las niñas de Riad, la capital, vayan en bicicleta. Sin embargo, cuando la voluntad es fuerte, los sueños siempre encuentran su camino.
Las entradas para ver la proyección de la cinta Wadjda se habían agotado, y el público asistente celebró con un prolongado aplauso la clausura del Human Rights Watch Film Festival de Londres.

En el caso de esta película ocurren dos cosas por primera vez: Haifaa Al Mansour se convierte en la primera mujer saudita en dirigir una película, al mismo tiempo que, con su cinta Wadjda (2012) consigue también por primera vez, rodar una película al completo en su país natal. En un país donde no existen salas de cine públicas todo lo demás que se pueda decir es una obviedad. La directora recibió ayuda europea gracias a los productores berlineses Roman Paul y Gerhard Meixner, quienes en sus dos filmes anteriores: Paradise Now (2005) y Vals con Bashir (2008) ya trataron temas relacionados con Oriente Próximo.

La heroína de la directora Al Mansour en Wadjda (Waad Mohammed) no se deja impresionar por preceptos y prohibiciones. Wadja también está sujeta a los estrictos códigos de vestimenta; bajo el faldón de su hiyab relucen unas zapatillas deportivas Converse. En la mochila del colegio guarda cintas de música pop occidental que no le gustan mucho a la directora de su escuela, quien regularmente se las confisca. La niña promete comportarse mejor para que le permitan inscribirse en un club de recital del Corán, además quiere ir tomándose más en serio la obligación de llevar velo sobre la cabeza y decide pintar la puntera de sus zapatillas con un rotulador negro para que sean más "apropiadas".

Desde el momento en que entra en el club, la directora del colegio espera que Wadja siente la cabeza y sea tan obediente como el resto de las niñas. Pero se equivoca: aunque que no consigue reunir el suficiente dinero para comprar su bicicleta vendiendo pulseras a sus amigos en el patio del colegio, pronto, como caído del cielo, le llega el inminente concurso de recitado coránico: el ganador del premio obtendrá mil Riales (200 euros aproximadamente).

Analogía con Persépolis

El film nos recuerda a la grabación del cómic autobiográfico Persépolis en 2007, donde Marjane Satrapi relata su niñez y juventud en la época previa y durante la Revolución iraní. Wadjda, al igual que Marji también es una niña abierta al mundo que rompe todos los esquemas con su personalidad y tiene que luchar contra la represión religiosa y cultural de su país.

Ambas películas tratan un tema serio con un enfoque lleno de humor, lo que hace que el espectador pueda identificarse mejor con una protagonista de una cultura diferente. De una sociedad en la que las mujeres no cuentan demasiado. Cuando Wadjda se da cuenta de que, como al resto de mujeres de la familia, no la han incluido en el árbol genealógico, intenta enmendar el error y sin pensarlo clava una rama en el árbol con su nombre. Al día siguiente por la mañana ya no está la rama.

Aunque la película solamente sea una breve mirada a la opresión que sufren las mujeres en Arabia Saudí, para los organizadores del Human Rights Watch Film Festival de Londres esta conmovedora historia ha sido una oportunidad excelente para dar a conocer la situación de las mujeres en la península arábiga.

En su último "Informe Mundial" la ONG Human Rights Watch habla sobre la represión de las mujeres y jóvenes en Arabia Saudí: para ellas está prohibido viajar o tener su propio negocio. Incluso a la hora de someterse a ciertas intervenciones médicas necesitan la autorización de su marido. Al Mansour, la directora, tuvo que rodar desde el interior de un vehículo, ya que la gente no está acostumbrada a ver mujeres trabajando por la calle.

Como en un programa del tipo "¿Quién quiere ser millonario?", Wadjda se prepara para el gran día. De puertas para adentro el espectador tiene la impresión de estar observando a una niña que bien podría ser su vecina. Esto contrasta con la imagen impactante de la niña cuando está en la calle, que esconde sus vaqueros pitillo bajo los faldones que le llegan hasta el suelo, lo que la hace perder todos sus derechos individuales.

La película ha tenido muy buena crítica en los festivales internacionales. El estreno mundial de Wadjda fue el pasado mes de agosto en el Festival de Venecia y consiguió el premio Cinema d’Arte e d’Essai. En el Festival Internacional de Cine de Dubai en diciembre de 2012 la cinta ganó el premio a la mejor película y a la mejor actriz. A finales de marzo el filme de Al Mansour inauguraba el Festival de Beirut, donde este año se celebra el renacimiento del cine árabe. En Alemania tendrán que tener paciencia hasta el próximo verano para saber si la niña, pequeña y pertinaz, consigue atravesar los muros de una sociedad restrictiva, o quizá incluso romperlos.

Ilustraciones: ©Razor Film; con la autorización de Haifaa Al Mansour @página de Facebook oficial de Haifaa Al Mansour; Trailer (cc)FilmIsNowEU/YouTube