Wael Nawara: “Mubarak es odiado en Egipto”

Artículo publicado el 10 de Agosto de 2009
Artículo publicado el 10 de Agosto de 2009
Ha pasado del petróleo a la política. A sus 49 años, uno de los líderes de la oposición egipcia nos habla de corrupción y reformas políticas. Encuentro con el número dos del partido ‘El Mañana’

Llamadlo ‘buena conciencia’, pero cuando viajo a países, digamos, ‘no liberales’, no puedo evitar hurgar en la herida. Egipto no fue la excepción que confirma la regla. En una calurosa noche en El Cairo a finales de abril, me cité con Wael Nawara, número dos de ‘El Mañana’, la principal fuerza de oposición liberal al régimen de Hosni Mubarak.

Miembros de la oposición encarcelados

Aterrizamos en el aeropuerto de El Cairo a las diez de la noche. La cita con el disidente Nawara estaba fijada a las once y el vuelo de regreso para pocas horas después, por lo que la entrevista debía ser a un ritmo acelerado. Nuestro taxi pronto se sumergió en el enloquecido tráfico de El Cairo. Claxones, ruido, luces…

(Foto cedida por Wael Nawara)Llegamos a las once y media a una zona residencial de El Cairo. Nawara me abre la puerta de su apartamento: cuarenta y nueve años, experto en marketing y político en su tiempo libre, es el adjunto de Ayman Noor,  segundo en las elecciones presidenciales de 2005. Tras recorrer el mundo por su trabajo en el sector petrolífero, Nawara sintió la necesidad de regresar a su patria para cambiar las cosas. "En 2002 empecé a reflexionar sobre la creación de un partido. Estaba convencido de que era necesario llevar a cabo reformas económicas para relanzar el país. Pero me di cuenta de que había cosas que la economía no podía resolver. Hacían falta reformas políticas". Después tuvo lugar el encuentro con Noor en 2003 y la fundación del partido. "Fui yo quien guió la campaña presidencial de Ayman", cuenta Nawara.

¿El eslogan? «Hope for change, Obama nos copió», bromea Nawara, que enumera algunos temas a los que su formación, ‘El Mañana’, prestó atención: "Brecha digital, desfalcos a pequeñas empresas y reformas políticas". "Teníamos una contribución estatal de menos de cien mil euros y obtuvimos 540 mil votos según las estimaciones oficiales y 1,7 millones según nuestros datos". "Después de las elecciones Ayman Noor fue arrestado por el régimen. Iba a verlo con frecuencia y debo decir que no sufrió malos tratos. Más tarde, se puso en marcha el movimiento de jóvenes del 6 de abril y arrestaron a veinticinco de los nuestros. A día de hoy cien de ellos siguen aún presos por motivos políticos". No fue todo, en noviembre de 2008 "criminales pagados por el régimen" incendiaron la sede del partido.

La teoría del Estado paralelo

"Egipto es un país rico pero ha sido expoliado por la corrupción del Partido Nacional Democrático de Mubarak, al que la gente odia cada vez más". A esto se le suman algunos problemas ligados al fundamentalismo islámico. "Mi madre no llevaba velo. En sus tiempos ni siquiera un tercio de las mujeres lo llevaba. Hoy en cambio lo lleva un 80%, aunque tengo que decir que de un tiempo a esta parte percibo una inversión de la tendencia. El 11de septiembre y los atentados de Luxor en 1997 han atemorizado a los egipcios, que son un pueblo pacífico". Para Nawara, Egipto no tiene necesidad de "laicidad, palabra que antes usábamos injustamente" sino de una sana separación entre Estado e Islam.

"Sin valores liberales Oriente Medio caerá en manos de los fundamentalistas"

¿Cuál es el principal problema del país: Mubarak o los Hermanos Musulmanes, principal organización islámica radical del país? "Son dos caras de la misma moneda", responde Nawara. “Son como Tom & Jerry. El miedo de uno legitima al otro”. ¿Para cuándo el cambio? “En los próximos tres años. El partido de Mubarak está deslegitimado por la corrupción. Pero no será una gran revolución. Lo imagino más como una gran mesa de negociación en la que la oposición tendrá su sitio y será legitimada. En Egipto está vigente lo que yo llamaría la teoría del estado paralelo. El nivel de formación es muy bajo. Muchos egipcios se ven obligados a mandar a sus hijos a escuelas privadas. La prensa oficial no es libre y proliferan los blogs y Facebook. Se necesita un nuevo presidente. Mubarak no puede pensar seriamente en transferir el poder a su hijo como si se tratara de una monarquía hereditaria”. 

Su aliado, el pueblo

Para favorecer el cambio necesitará apoyo internacional. ¿Quién es el principal aliado de los liberales egipcios, Estados Unidos o Europa? “Ni uno ni otro. El principal aliado es el pueblo egipcio”, responde con aplomo Nawara. “Es cierto que el apoyo internacional es importante en un mundo global pero, por ejemplo, nosotros no recibimos ninguna financiación exterior. Lo que tratamos de explicar a Estados Unidos es que si no restauramos la fe en los valores liberales, Oriente Medio caerá en manos de los fundamentalistas desde Marruecos hasta Pakistán”.

El tiempo se ha acabado y el avión me espera. Nawara me acompaña al aeropuerto en su flamante berlina por unas calles ahora tranquilas. Llegamos a la una. O al menos así lo creía, ya que en los controles de seguridad me informan de que en Egipto, justo a la una, debido al cambio de horario estival, las agujas del reloj se adelantan una hora. "Señor, ha perdido el vuelo". Al menos, tengo la conciencia tranquila.

Gracias a France Dutertre