“Westwind”: Robert Thalheim y los vientos contrarios al cine alemán

Artículo publicado el 13 de Diciembre de 2011
Artículo publicado el 13 de Diciembre de 2011

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Westwind, el tercer largometraje del realizador Robert Thalheim, abrió el 19 de noviembre el festival del séptimo arte alemán en el cine Arlequin de París. Nacido en el Berlín Oeste de 1974, el realizador aborda la historia de la Alemania dividida desechando los clichés para concentrarse en la importancia de las relaciones interpersonales.

En 1988, un año antes de la caída del muro, Doreen (Friederike Becht) e Isabel (Luise Heyer), hermanas gemelas, se apuntan a un club de entrenamiento deportivo al borde del lago Balaton en Hungría. Esperan integrarse en el equipo de remo de la República Democrática alemana (RDA). Una vez allí, encuentran a dos jóvenes alemanes venidos de Hamburgo y, a pesar del reglamento del campamento, no resisten la tentación de descubrir la vida nocturna del exterior. Enamorada, Doreen cambia sus prioridades. Dividida entre su hermana, que sigue concentrada en el entrenamiento, y su historia personal, debe tomar una decisión que pone en peligro el vínculo fusional que le une a su gemela. En el contexto de una Alemania desgarrada por su propia historia, Robert Thalheim nos cuenta una historia verdadera, vivida por la productora de la película.

“En el cine, siempre se trata el tema trágico de la Stasi”

Thalheim tiene quince años cuando el muro se destruye. Le apasiona la vida en Alemania de Este y, después, en Europa del este. “Descubrí otro mundo. Todo parecía nuevo, era fascinante. Iba a hacerme adulta. Nos fuimos varios al este, nos encontramos gente, fiesta…crecí en el extrarradio y desde la infancia hasta la edad adulta nada cambió realmente. Berlín este, sin embargo, conoció cambios muy profundos rápidamente. Era apasionante. Después me interesé por Polonia y Europa del este”.

La historia de la Alemania dividida no dejará nunca de causar interrogantes. Inspiró a numerosos realizadores. Las películas sobre el período nazi, después las de la historia de las dos Alemanias hicieron popular al cine alemán. Las comedios o melodramas como Goodbye Lenin! (2002) y La vida de los otros (2006) tuvieron un importante éxito fuera de Alemania, Pero Robert Thalheim no hace del éxito comercial su primer objetivo y rechaza los clichés: “En el cine, siempre se trata el tema trágico de la Stasi. La RDA es representada como un búnker gris donde se burla de los habitantes, de sus camisas y de su música. A muchos alemanes del este no les gusta La Vida de los otros, que no representa la experiencia vivida por los habitantes de la RDA. La gente no vivía con un sentimiento tan grande de agonía, tenían también una vida. Muchos se fueron a las colonias de vacaciones y a vivir grandes experiencias en la RDA”.

Westwind se rodó en Hungría, en las orillas soleadas del laco Balaton. La atmósfera visual de la película está lejos de la RDA gris estalinista. En Hungría, alemanes del este y del oeste tenían la posibilidad de encontrarse en paisajes relucientes. “Era un lugar de deseo para los alemanes del este. El lago Balaton representaba el exotismo para aquellos que no podían irse al Mediterráneo o al Atlántico. Para los alemanes del oeste era el lugar ideal para pasar de forma barata unas vacaciones. Era un territorio particular con la Coca-Cola por un lado y la Stasi, que se ponía al contacto entre los nacionales del Este y del Oeste, por el otro”.

¿Deber de memoria?

Todavía hoy, más de 20 años después de la caída del muro, la reunificación interior no se ha completado. “Vengo de Berlín Oeste y mi mujer, de Berlín Este. No cantamos las mismas canciones a nuestros hijos porque no conocemos las mismas”. El realizador subraya también que todos los actores que pasaron el casting de Westwind nacieron después de la caída del muro. Sin embargo, casi siempre le resulta posible saber si vienen del Oeste o del Este.

En Westwind, Robert Thalheim mantiene el trasfondo narrativo de sus dos anteriores largometrajes, Netto (2007), Am Ende kommen Touristen (2008): la historia de Alemania. ¿Se requiere un deber de memoria? “No-responde él- Estudié historia y siempre me ha fascinado el impacto de la historia en las generaciones siguientes. También hice mi servicio civil en Auschwitz, lo que me permitió darme cuenta de hasta qué punto la historia puede influir nuestras relaciones. El pasado no es finalmente nunca pasado. Es de lo que me dan ganas de hablar en mis películas”.

Ahora pretende realizar otras dos películas no tendrán relación con la historia alemana, nos confía riéndose. Son comedias. La primera hablará de la familia, de la dificultad de conciliar trabajo y educación de los niños.

Fotos : Portada ©Beta film ; Robert Thalheim ©Noblesse Oblige Distribution ; Póster Tout ira bien ©premiere.fr  Vídeos : Westwind (cc) Kino/youtube ; Et puis les touristes (cc) FilmsDocumentaires/youtube