'White Christmas'! Los inmigrantes en Coccaglio, Italia, reciben un curioso regalo

Artículo publicado el 23 de Diciembre de 2009
Artículo publicado el 23 de Diciembre de 2009
El 25 de diciembre en Coccaglio, un pequeño pueblo italiano en la provincia de Brescia, se deberá completar una operación de limpieza. No se trata de arreglar la casa para la comida de Navidad, sino de desalojar a todos los inmigrantes que hasta esa fecha no puedan renovar el permiso de residencia. Un insólito regalo que el ayuntamiento de Brescia ha bautizado ‘White Christmas’

“¿Hablando ya de Navidad?”, me pregunto. Es una tarde normal de noviembre de 2009 y el telediario presenta la operación ‘White Christmas', o 'Blanca Navidad', de Coccaglio, pueblo de ocho mil habitantes de la llanura de Brescia. Pienso que es una operación de marketing para Navidad, ya que se trata de una zona de centros comerciales y vinos espumosos, a media hora en coche de mi casa. Pero no. ‘White Christmas’ es una limpieza prefestiva en la que no se trata de dar caza al polvo de las habitaciones antes de la gran cena, sino de ‘limpiar’ todo el pueblo de los extranjeros irregulares. El paquete de seguridad aprobado por el gobierno italiano permite a los alcaldes disponer de mayor autonomía: la junta de Coccaglio, en su mayoría de centro-derecha y de la Liga Norte, ha decidido usarla para tocar en la puerta de quien tiene el permiso de residencia caducado. Si el proceso para la renovación no ha comenzado ya, los extranjeros, que son casi un cuarto de la población total, van a encontrar la retirada del permiso de residencia como regalo bajo el árbol de Navidad.

Foto: Miriam FranchinaEn Italia el permiso se renueva sólo si se tiene un contrato de trabajo y, teniendo en cuenta los despidos y el desempleo imperante en Coccaglio, es probable que el ayuntamiento tenga ya llena la tradicional bota o calcetín para regalos. El asesor de seguridad del ayuntamiento, Claudio Abiendi, ha precisado que se trata de un proceso ordinario y que no obedece a una particular alarma de seguridad; es sólo para recordar que “la Navidad es la fiesta de nuestras raíces, no de la hospitalidad”. 

'Seguridad y familia'

Este es un pueblo, Coccaglio, en el que hay 1.500 extranjeros regulados, 400 invitados y un número no preciso de clandestinos, según los datos dados a conocer por el entonces candidato a la alcadía de la localidad Franco Claretti (Liga Norte)en el periódico Brescia Oggi durante el pasado mes de mayo. Prevención, pues, como prometía el programa electoral centrado en 'seguridad y familia', binomio ya de obligado cumplimiento para los ayuntamientos de centro-derecha, y ahora puesto en marcha tras la victoria de la lista de Claretti en las elecciones administrativas de junio. Siguiendo la estela de su asesor, también el nuevo alcalde ha tenido que precisar a La Repubblica, el 18 de noviembre, que en Coccaglio ”no hay criminalidad, solamente queremos empezar a hacer limpieza”.

¿Pero es necesario que la operación se llame así? Se lo pregunto también al líder de la Liga Norte, Umberto Bossi, que elogia el pragmatismo de Coccaglio como un ejemplo de eficiencia a imitar. El nombre ‘Blanca Navidad’ reflejaría valores racistas solo accidentalmente, precisan todavía sus creadores. “El objetivo primario sigue siendo la lucha contra la inmigración clandestina con controles, incluso nocturnos, por parte de la policía local; la verificación del cumplimiento de las normas de higiene en los alojamientos, las patrullas nocturnas, el fortalecimiento de las cámaras hasta conseguir las 20 o 25 unidades”. Este municipio de Brescia ocupa una superficie de 12 kilómetros cuadrados.

El 28 de noviembre de 2009, unas 2.500 personas se reunieron en Coccaglio para manifestarse contra el racismo (Foto: Miriam Franchina)El 28 de noviembre, como respuesta, la junta de Coccaglio recibió una manifestación antiracista de aquellos que no están de acuerdo con el “linchamiento generalizado”. Unas 2.500 personas se reunieron bajo el nombre de ‘United Colors of Christmas’. Volví a casa pensando en los villancicos de Navidad y las cartitas al Niño Jesús que de pequeña me enseñaban a escribir para que recibiese un techo aquel que no lo tenía. Ahora, los policías escriben cartas para repartir carbón a los ‘malos’, o a quien continúa viviendo en Coccaglio con el permiso caducado sin poder renovarlo porque ha perdido su trabajo. Por muy bien que le venga el techo, se lo quitarán. Hubiera preferido, por una vez, ser bombardeada por campañas de compras de Navidad.

Foto di testa About PassionFruit Popscicle/Flickr