Xavier Dolan y el cine francés: ¿Amores imaginarios?

Artículo publicado el 7 de Diciembre de 2011
Artículo publicado el 7 de Diciembre de 2011
El cine europeo en general y el francés en particular tienden a menospreciar el séptimo arte francófono de Canadá. El mayor insulto es que en Francia se subtitulan sus películas aunque estén en el mismo idioma. Sin embargo, la aparición de un joven autor va a cerrar más de una boca a esas “malditas yeguas anacrónicas” francesas. Tiene 22 años y se llama Xavier Dolan.

Sin duda alguna, Francia supone la pasarela perfecta para la exportación a Europa de películas procedentes de Quebec. No obstante, salvo algunos éxitos puntuales -sobre todo El declive del imperio americano(1986), Las invasiones bárbaras  (2002) o C.R.A.Z.Y  (2005)-, el cine producido en Quebec pasa inadvertido estos últimos años en Francia por motivos que aún se desconocen. ¿Se debe a un problema de comprensión del acento francés quebequense? Las películas y series canadienses se subtitulan cuando se emiten en la televisión francesa, aunque hay que reconocer que en la mayoría de películas de Quebec que han llegado a Francia se emplea un francés que los canadienses consideran muy cuidado y que no presenta ningún problema de comprensión.

Sea como sea, el cine de Quebec se ha hecho un hueco en Europa desde hace poco gracias a Xavier Dolan. Aunque sus compatriotas lo tachen de “demasiado francés”, narcisista y pretencioso, las palabras que le describen son siempre las mismas: hipster, superdotado y quebequense. El propio Dolan se encuentra a gusto con estos tres calificativos. Xavier Dolan es gay, razón por que la que la comunidad gay ocupa siempre un lugar destacado en sus obras. A sus 22 años, ya ha dirigido dos largometrajes, prepara un tercero para 2012-cuyo título original sería Laurence Anyways- y hace que se hable de él a ambos lados del Atlántico.

Su primera película, J’ai tué ma mère, se estrenó en 2009 y fue galardonada con 3 premios en la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes. Dolan escribió a los 16 años este filme desgarrador que analiza las relaciones difíciles entre madre e hijo. Esta prometedora película sorprende por su gran madurez, que nos deja entrever los comienzos de una vanguardia marcada por la preocupación estética, el estilo vintage y el deseo de describir una juventud desengañada, gay, mimada y marcada por una ruptura con el entorno parental.

“Tu vestido es anacrónico”

Mais quel talent !En 2010, Dolan presenta con fuerza su segundo largometraje, Les amours imaginaires. La película, bajo el subtítulo “Huye de mí, yo te sigo”, trata un tema sobreexplotado, como es el desengaño amoroso. Todo gira alrededor de sus tres protagonistas. Marie (Monia Chokri) y Francis (interpretado por el propio Dolan) son dos amigos jóvenes y modernos pertenecientes al ambiente artístico-intelectual de Montreal. Ambos van a “enamorarse” de Nicolas (Niels Schneider), un joven con cara de bueno e inocente. El objetivo está claro: conquistar a Nicolas aunque esto suponga un problema para su amistad. La ambigüedad estará siempre presente, ya que nadie sabe a quién prefiere Nicolas, si es que prefiere a alguno de ellos. Durante una hora y cuarenta minutos, el espectador va a presenciar un viaje al infierno y una carrera desenfrenada y desesperada por seducir al objetivo más codiciado. Nos habla de amores imaginarios, platónicos e inevitablemente decepcionantes.

El argumento no es original; sin embargo, es en la estética del filme donde se pone de manifiesto la genialidad de Xavier Dolan. La película está plagada de referencias a James Dean, Musset, Audrey Hepburn e incluso a Godard y Almodóvar, llevadas a cabo por medio de una puesta en escena sofisticada y sugerente. Cuenta con una banda sonora perfecta (en la que destaca la sorprendente elección de la versión italiana de Bang Bang por Dalida), frases mordaces (como “tu vestido es anacrónico”), personajes cuidados y retros (o vintages, como precisa la protagonista Marie). Además, la película nos ofrece escenas inolvidables (en especial, aquellas en las que se entrecortan alusiones a las estatuas de mármol griegas, los dibujos de Jean Cocteau y la imagen de Nicolas bailando a ralentí con la excelente Pass this on de The Knife de fondo), características que hacen de esta película una pequeña joya del séptimo arte.

¿Quién se interesa por quién? ¿Dolan por Francia o Francia por Dolan?

Más allá de sus dos obras cinematográficas precoces, Xavier Dolan también representa una nueva corriente del cine mundial. Este actor-director-guionista supone un auténtico ejemplo de un joven “multitareas” que encarna a una generación de autores (sobre todo franceses) que dirigen, producen, escriben e interpretan sus obras. Entre otros, podemos citar a Mélanie Laurent con Les adoptés,Valérie Donzelli, con La guerre est déclarée, película en la que se narra la propia historia de la autora, Maïwenn Le Besco con Polisse o Guillaume Canet con Les petits mouchoirs (Pequeñas mentiras sin importancia). Además de que sus películas han sido bien recibidas por la crítica, nos encontramos ante una serie de personajes que anticipan la llegada de una cultura cinematográfica ultrabohemia, donde todo es bello (el cabo Ferret en Les petits mouchoirs , los hermosos apartamentos de Lyon en Les adoptés) hasta que un ser querido entra en coma por un accidente. Como en el caso de Dolan, en este cine de autor se emplea la cámara pluma-bohemia para mostrarnos sentimientos humanos muy explotados por el séptimo arte como el amor, la amistad o la muerte. Todo ello acompañado de una grandiosa banda sonora con música del momento.

¿Es Xavier Dolan el que se interesa por Francia o es Francia la que se interesa por Xavier Dolan? Los hechos hablan por sí solos, ya que cuando los autores franceses nombrados aún estaban rodando “la película de su vida” (para Guillaume Canet fue en 2010, y en 2011 para el resto de películas), el joven de 22 años de Quebec ya estaba promocionando dos películas, ¡hombre ya!

Fotos : Portada (cc)Étienne Ljóni Poisson/flickr ; texto : (cc) Eftihia Stefanidi/flickr ; Vídeo : (cc) youtube