¡Y aperitivo porque me toca!

Artículo publicado el 22 de Mayo de 2009
Artículo publicado el 22 de Mayo de 2009
Un tentempié, un piscolabis, picar algo… Cualquier excusa es válida para hacer una pequeña pausa y engañar al estómago entre amigos o con la familia. El también llamado aperitivo, es el momento de la jornada en que muchos europeos presentan una merecida tregua al ajetreo

(ParaScubaSailor/flickr)‘Que sirve para abrir el apetito’. Esta es la definición principal de aperitivo, aunque esta palabra de origen latino sugiere muchas más cosas en los oídos europeos, mezclando lo gastronómico y lo social. La tapa española es la versión ibérica por excelencia de esta cultura del ‘entretanto’. Las crónicas históricas afirman que fue el rey Alfonso X El Sabio, allá por el siglo XIII, quien instauró tal costumbre convertida ahora en un atractivo ’typical spanish’. El monarca impuso en los mesones castellanos que no se sirviese vino si no era acompañado de algo de comida para evitar que se subiese a la cabeza. La tapa, al principio, se depositaba sobre la boca de la taza o jarra de la bebida para ‘taparla’ y evitar que cualquier insecto pudiese colarse en ella. De ahí su nombre definitivo. Desde entonces, la tapa ha evolucionado: patatas bravas, ensaladilla rusa, aceitunas, embutido, entre otros, servidos antes del almuerzo o la cena. Tanta variedad, y a veces en porciones tan abundantes, que en muchas ocasiones no solo es preludio sino que se convierte en comida principal. 

Aperitivo barra libre

En Italia, también es un momento sagrado del día. Antes de pranzare (almorzar) solo se suele ofrecer una bebida alcohólica de sabor amargo. L’aperitivo, sin embargo, es más un acontecimiento social al acabar la jornada laboral. Entre las seis y media y las nueve, la mayoría de los locales transalpinos acompañan las bebidas alcohólicas de sus clientes con un bufet autoservicio de lo más variado. Por ejemplo, por un cóctel de fresa que oscila entre los 6 y 9 euros, uno puede hartarse de pasta al pesto, risotto, o ravioli entre otras delicias. En Milán, explica Ambra, “casi nadie cena en casa. Esta es nuestra forma de tener un poco de vida después de 10 horas de trabajo y metro sin parar”. 

En Francia gana la bebida

En la versión francesa de l'apéro la bebida triunfa ante lo sustancioso. Matilde Magnier describe este instante como “casi un momento sagrado”. Tiene lugar al final del día, entre las seis y las nueve, siempre antes de la cena”. Normalmente, añade esta parisina, se bebe alcohol: güisqui, martini, cerveza, vino… Y se picotean frutos secos, tomatitos, cacahuetes o patatas fritas. Es un acontecimiento en el que se reúne la familia, los amigos, “todo el mundo” y es “el regalito de cada 24 horas”. Una pequeña alegría al final del día

Receta de patatas bravas para 4 ó 5 personas

(AuE/flickr)- Aceite de oliva (1/2 litro)

- Salsa de tomate (medio vaso)

- Mayonesa (medio vaso)

- 2 cucharadas de mostaza

- Tabasco (al gusto)

- Sal

- Patatas

Elaboración

Poner una sartén con aceite de oliva a calentar y echar las patatas, peladas y cortadas previamente en cuadraditos, cuando el aceite está todavía templado. Freírlas lentamente para subir la temperatura al final para que se doren. Escurrir y añadir sal al gusto. 

Para las salsas: mezclar la salsa de tomate con la mostaza y el tabasco (cuidado que pica). A parte, mezclar la mayonesa con más tabasco (el pique es lo que hace bravas a las patatas). 

Presentación: Poner las patatas en un plato y echar la salsa por encima intentando no mezclar ambas.