¿Y si tu vecino fuera un nazi? La nueva cara de la extrema derecha en Alemania

Artículo publicado el 6 de Abril de 2010
Artículo publicado el 6 de Abril de 2010
Botas militares, chaqueta ‘bomber’, bates de béisbol y el pelo rapado. Para muchos, esa es la imagen del típico neonazi. Sin embargo, la extrema derecha en Alemania se está volviendo cada vez más sutil para atraer adeptos

Los medios alemanes se empeñan en seguir transmitiendo la imagen del nazi apático con botas militares y parece que no se dan cuenta de que la situación ha cambiado en los últimos años. “La manera de actuar de la extrema derecha ha cambiado. Ahora intentan cada vez más influir en la sociedad general. Se visten con traje o llevan ropa de trabajo, para no ser reconocidos a primera vista”, comenta Simone Rafel de la Fundación Amadeu-Antonio, que promociona iniciativas de la sociedad civil en favor de la cultura democrática.

A parte de los partidos ya consolidados como el NPD (Partido Nacionaldemócrata), el DVU (Unión del Pueblo Alemán) o los republicanos, cada vez se observan más formas de acción. Como respuesta a la prohibición de muchos grupos de extrema derecha en los años 90, se crearon formaciones apolíticas bajo el falso nombre de “camaraderías libres”. Este tipo de asociaciones informales buscan agitar los ánimos con conciertos rock de extrema derecha y concentraciones.

Negro en lugar de marrón: derechos autonomistas

Eslogan: "Contra el capitalismo, por el nacionalismo"Para la joven generación de neonazis no es, sin embargo, suficientemente espectacular. Los Nacionalistas Autonomistas están copiando el estilo de la izquierda. Llevan jerseys con capucha, palestinos y pancartas contra la globalización. El ultraderechista de hoy se disfraza de alternativo rebelde. En sus marchas, similares a las del Black Block (‘Bloque Negro’, cuyas manifestaciones cobraron especial importancia durante la cumbre de la OMC en Seattle, en 1999), los extremistas se inspiran en los grupos antifascistas y se sirven de simbología de izquierdas con ideología nacionalista. La nueva estrategia ha dado buenos resultados. Es más fácil llegar a los jóvenes bajo falsos lemas con demandas anticapitalistas y temas como la protección de los animales y el medio ambiente, que con sermones de camisas marrones. Las acciones militantes y violentas contra los “adversarios políticos” contribuyen a esa fuerza de atracción. Y al mismo tiempo se introduce la ideología antidemocrática, racista y antisemita.

El simpático de mi vecino, ¿un nazi?

Los ultraderechistas alemanes buscan llegar a toda la sociedad con sus mensajes. En lo que se refiere a movilizaciones, parece que la extrema derecha hace bien sus tareas. A menudo se presentan como los “protectores” y “defensores de los más débiles”, informa la periodista Sabine Rafael. Se ocupan, por ejemplo, de problemas sociales. ¿Que se cierra el centro social para los jóvenes, hay problemas con la prestación de desempleo o con la guardería? Ahí están los ultraderechistas para ofrecer su ayuda cuando nadie se ocupa de esos problemas. Incluso en algunas regiones donde no hay mucha oferta de ocio organizan fiestas de verano, partidos de fútbol y se afilian a asociaciones. Así es como la extrema derecha convence como el buen vecino en un ambiente apolítico.

Paralelamente, existen movimientos políticos que supuestamente se interesan por cuestiones locales para fomentar miedos y prejuicios. El ejemplo alemán más conocido es el del grupo Movimiento Ciudadano por Colonia, que consiguió entrar en el consejo municipal de esta ciudad en el año 2004 con una campaña anti-islamista para prohibir la construcción de una mezquita. Los ultraderechistas buscan consolidar su imagen del mundo racista y nacionalista en toda la sociedad de manera sutil. Así, tras la aparentemente indefensa iniciativa ciudadana “Vivir mejor en Wolgast”, una ciudad de la Pomerania Occidental, se esconde una acción de protesta de la derecha contra las casas para solicitantes de asilo. “Lo primero que buscan es el acercamiento como ‘personas normales’ para entrar en contacto con los ciudadanos y, después, manifiestan su opinión sobre judíos e inmigrantes”, explica Rafael.

Racismo

La periodista, que administra también una página web anti-neonazi (www.netz-gegen-nazis.net), informa desde su punto de vista personal que la aceptación de la sociedad ante actores ultraderechistas es cada vez más amplia en algunas regiones de Alemania. “Las declaraciones racistas y antisemitas se consideran, sorprendentemente, normales. Por eso son especialmente importantes las iniciativas informativas que sensibilicen a la población”. Antes de las elecciones al Parlamento alemán de 2009, la extrema derecha alemana consiguió hacerse notar repartiendo cds y revistas para jóvenes en las escuelas. El contenido estaba formulado tan hábilmente que entraba perfectamente en el marco legal.

Sin embargo, según Sabine Rafael, también hay avances positivos. Por ejemplo en Sajonia, estado federado que hasta hoy ha registrado la mayoría de acciones violentas de la extrema derecha. Actualmente, cada vez hay más gente que se atreve a replicar abiertamente a los ultraderechistas. Hasta hace algunos años, la región estaba dentro de las mencionadas “zonas nacionales liberadas”, en las cuales se perseguía a cualquiera que no estuviese de acuerdo con la imagen del mundo de extrema derecha.

La reacción del estado es la prohibición

Junto a la sociedad civil comprometida, el estado también actúa. En 2009 se prohibieren dos asociaciones ultraderechistas: Collegium Humanum, que servía de plataforma para los negacionistas y HDJ (siglas en alemán para “Jóvenes alemanes orgullosos de la patria”), que organizaba acampadas para llevar a cabo la formación política de las nuevas generaciones. Todavía existen asociaciones inscritas como de utilidad pública, de manera que les está permitido recibir donativos. Está claro que la sola prohibición no es suficiente. Es mucho más efectivo no dejar el camino libre a la extrema derecha del propagado ‘Kampf um die Köpfe’ (‘lucha por las mentes’) y concienciar a la sociedad de cuáles son los nuevos métodos de la extrema derecha en Alemania para poder combatirla.

Fotos: ©originalpozer/flickr;  ©Meneer de Braker/flickr