¿Y tú prefieres a la albanesa o a la italiana?

Artículo publicado el 3 de Septiembre de 2010
Artículo publicado el 3 de Septiembre de 2010
En las guías turísticas podemos aprender sobre la historia y las maravillas de los paisajes europeos. Pero nada, un agujero negro, sobre las particularidades eróticas y sexuales de nuestros vecinos. Vamos a ponernos al día. Una alemana nos invita a un paseo para descubrir los estereotipos sexuales europeos

La sabiduría popular demuestra que las costumbres y tradiciones en cuanto a posturas horizontales varían de un país a otro. Por puro profesionalismo, una forma de conocer los usos y costumbres eróticos de cada población europea podría consistir en comprobarlo en la práctica. Pero sin tener que llegar tan lejos (lamentablemente…), podemos aprender mucho si le echamos un vistazo a los lugares comunes dedicados al sexo en cada país. Una buena manera de comprender de dónde surgen las fantasías sobre el sexo oral y las risas obscenas cuando evocamos el ‘amor a la francesa’.

Ahí donde la etimología y la lingüística no bastan para explicar el origen de la fama por debajo de la cintura de los nativos de un país, a menudo tiene éxito una pequeña retrospectiva histórico-socio-cultural. Así, es normal asimilar la posición del misionero con el régimen prusiano o que, cuando pensamos en las prácticas sadomasoquistas, nos viene a la cabeza demasiado a menudo nuestros vecinos alemanes y anglosajones. Los países mediterráneos tienen mejor imagen con sus latin lovers, que excusan su ‘mal’ comportamiento con el calor del ambiente. El amor a la griega, heredero de las tradiciones de la Grecia antigua, se ha convertido en un sinónimo de la homosexualidad en muchos idiomas europeos. Los estereotipos son fuertes: en un encuentro sexual a la turca, el hombre lleva las riendas de la situación e impone las posiciones a su pareja. Habrá que preguntar qué es lo que piensa el movimiento de liberación de la mujer…

Pero los hay peores, ¿dónde va a parar? Parece que a los albaneses les excita masturbarse con el jarrete, es decir, la parte posterior de la rodilla de sus parejas. A los del país de Berlusconi no deben estar muy sorprendidos, ya que hacerlo a la italiana quiere decir masturbarse con la axila de la pareja… Claro que, para gustos, los colores. Eso sí, si se limitasen solo a estos jueguecitos, la tasa de natalidad de estos dos países bajará a una velocidad de vértigo. Igual que si los franceses solo se dedicaran a dar sus famosos besos. Como todos los estereotipos, sea cual sea el país, los clichés sexuales tienen sus raíces en el historia y la cultura nacionales, mismas que se está traspasando las fronteras y las prácticas eróticas de la generación Erasmus podrían hacer que se multiplicaran.

Así, cada uno podrá crear el cóctel amoroso que prefiera y no limitarse a un solo ingrediente. La guía de las prácticas sexuales europeas no tendría ninguna razón de ser. No hace falta decir que esperamos con impaciencia el tiempo en el que los amores de verano en España que se vivirán con toda naturalidad a la hora alemana. 

Ilustración: ©Henning Studte