Yanis Varoufakis y las mujeres

Artículo publicado el 25 de Febrero de 2015
Artículo publicado el 25 de Febrero de 2015

¿Crees que es posible hablar en un mismo artículo de pasión y de los problemas financieros entre Grecia y la Unión Europea? Pues sí. Descubre a continuación por qué Varufakis tiene tanto éxito entre las mujeres (inteligentes).

¿Por qué tanto interés por Cincuenta sombras de Grey cuando podemos ver a Yanis Varufakis un día sí y otro también en cualquier televisión europea? Según el jefe de la sección de economía internacional del diario británico The Daily Telegraph, el recién designado ministro de Finanzas griego sería el nuevo heartthrob ('rompecorazones': "dicho de una persona que enamora con facilidad a otras", según el DRAE), entre las intelectuales alemanas. Un Dios griego como encarnación del eslogan más famoso de Berlín: pobre pero sexy

Un ejemplo de ello es este corto documental con título hollywoodiense, Welcome to the eye of the storm (Bienvenido al ojo del huracán), difundido en el año 2012. Con el ruido de las olas de fondo, Varufakis nos explica la ruina del sistema financiero europeo. Mejor que cualquier telenovela. Hay más de una que estaría dispuesta a satisfacer directamente la deuda griega en especie. Más adelante, el experto economista vestido con su sempiterna chaqueta de cuero (que hace correr ríos de tinta) nos adiestra sobre las vertiginosas alturas de la zona de rascacielos (Mainhattan) de Fráncfort, capital financiera de la Unión Europea. Sospechamos que nada sería fácil en una Europa con "cigarras y hormigas": la hormiga trabaja duro y ahorra; la cigarra holgazanea y no hace nada. Según Varufakis, en Europa predomina la idea de que todas las cigarras viven en el Sur y todas las hormigas en el Norte cuando, en realidad, hay cigarras y hormigas en todas partes. Gracias Yanis. 

 no hace nada"Welcome to the eye of the storm": Yanis Varoufakis, report from 2012

Contagioso como la tosferina

Mi pequeña encuesta a través de Facebook, dirigida al sexo femenino y que incluye la atrevida foto que aparece abajo, sacada de un perfil de Twitter, ha tenido verdadero éxito. Lo primero que habrán hecho algunas es consultar Google para saber de qué va esto exactamente, a pesar de que este concentrado de masculinidad repugna a la mayoría. Aunque la mujer alemana -con un poco de sentido común- asocia directamente al frauenschwarm ('el ídolo de las mujeres') griego con Arnold Schwarzenegger e imagina a Varoufakis y a Angela Merkel negociando látigo en mano, las francesas ven en este coqueluche ('el preferido') una suave mezcla de gánster de los Balcanes y de Bruce Willis: 'ultra hot'. "Varoufakis puede llevar a Grecia sobre sus poderosos hombros, y así salvarla de la quiebra". No se habla de otra cosa que de él. Es normal, coqueluche en francés es también el nombre de una enfermedad muy contagiosa: tosferina en castellano.

El corazón de las italianas late también por el rubacuori ('ladrón de corazones'). "Es demasiado radical en el estilo, pero nadie puede lucir camisas azules tan feas como él. El resultado es que nada puede arruinar la verdadera actitud cool". En Polonia, muchas querrían ver cómo el adorable bożyszcze ('criatura de Dios') deja caer su camiseta a los pies de la cama. "Son los ángeles los que forman el carisma".

Las españolas opinan todo lo contrario. Cuando hablan del 'señor rompecorazones' dicen: "Encuentro que no tiene ningún atractivo físico/sexual. Puedo entender que su actitud liberal y a contracorriente pueda resultar atractiva. Su forma de vestirse se corresponde perfectamente con la actitud de un tipo que ha escrito muchos libros y está en contra del sistema. Personalmente, me inclinaría más por Alexander De Croo, un político liberal flamenco, hombre de negocios y economista". En Bulgaria, este tipo de Чаровник ('seductor') tampoco gusta demasiado a las mujeres. "No me gusta ni como hombre ni como ministro de Finanzas". Por su parte, las irlandesas utilizan ride ('paseo') para referirse a los tipos "castigadores", calificativo que a Varufakis le viene al pelo ya que es un amante de las motos: se desplaza cada día al Parlamento helénico en su Yamaha XIR 1300. Nos preguntamos qué pensarán algunas de las mujeres que lidian con él en Bruselas como la portuguesa Maria Luis Albuquerque o la estonia Maris Lauri, ministras de Finanzas del Eurogrupo. De momento les pedimos que ¡no le quiten el ojo de encima, señoras!