Yann Tiersen:

Artículo publicado el 7 de Abril de 2007
Artículo publicado el 7 de Abril de 2007

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El bretón Yann Tiersen, de 36 años, compositor de bandas sonoras como Amélie y Good Bye Lenin muestra su faceta más experimentadora y combativa en su último disco On Tour.

Días antes del concierto de Yann Tiersen en la sala Razzmatazz de Barcelona, las entradas se habían agotado. El público catalán tenía ganas de deleitarse con la música preciosista de un compositor que muchos asocian todavía a la banda sonora de dos de las películas europeas que han tenido más éxito de los últimos años: Amélie (Jean Pierre Jeunet, 2001) y Good Bye Lenin (Wolfgang Becker, 2003). No obstante, caen en un error: el músico francés presenta On Tour un disco explosivo y energético grabado en vivo en la gira de presentación de su anterior disco Les Retrouvailles (“Reencuentros”). ¿Qué ha llevado a Yann Tiersen a romper con la imagen de creador de melodías sugerentes?

Tras el concierto, cuando la gente empieza a desfilar hacía la salida, el trabajo no ha hecho más que empezar para nosotros. Bajamos las escaleras que llevan al backstage de la sala barcelonesa, un espacio por el que han pasado los grupos de rock más conocidos y del que existen innombrables leyendas de sexo, drogas y rock and roll. Lo que nos encontramos, en cambio, es mucho más prosaico: un grupo de gente cenando alrededor de una mesa mientras se relajan del esfuerzo bebiendo unas copas de vino y unas cervezas.

Enseguida, nos colocan en una pequeña sala anexa al improvisado comedor y nos ofrecen una cerveza. Al instante, aparece Yann Tiersen con un gintónic en la mano. Después de unas breves y protocolarias presentaciones llega el momento de la entrevista. “¿Porqué este cambio de registro?” “He optado por la energía de la guitarra eléctrica para reencontrar un poco de frescor en mi trabajo”, nos contesta un cantante que tiene ya 36 años y más de diez de carrera a sus espaldas.

Tiersen intenta entonces relativizar el cambio. Lo que en un principio “desencadenó mi pasión por la música fue el rock” nos explica. A principio de los ochenta, Joy Division y Nick Cave se convirtieron en las referencias de un joven Tiersen que ya colaboraba en numerosos grupos de rock en la ciudad bretona de Rennes. Así que dejó colgados sus estudios en el conservatorio.

En el laboratorio del doctor Tiersen

“Al final de mi adolescencia, descubrí que los instrumentos acústicos me permitían experimentar con cosas nuevas”, añade haciendo referencia a los instrumentos clásicos que aprendió a tocar a lo largo de su infancia: el piano y el violín. Volviendo al conservatorio, amplió entonces su interés por todo tipo de herramientas y maquinitas musicales: el clavicémbalo, las ondas martenot (un instrumento de música electrónica), la mandolina, el piano de juguete, etc. El uso de los cuales se convertiría con el paso del tiempo en su sello personal como artista.

“Para mí, lo más importante en el proceso creativo es el trabajo de ensayo; no saber adónde voy”, expresa de forma apasionada. Ahora bien, ¿cómo debe componer? Enseguuida nos trae un ejemplo de su intuitivo proceso de grabación. “En Les Retrouvailles cogí una pequeña base de 15 minutos de batería y la trabajé tanto que, al tercer día de trabajo, cuando acabé la canción, nunca hubiera imaginado que sonaría de esa manera”.

El peso relativo de Amélie

Siendo coherente con su espíritu innovador, el artista francés comparte con nosotros unas confesiones sorprendentes: “Considero que mi trabajo no es hacer música para cine. A mí lo que me gusta es trabajar sin una dirección concreta y esto es completamente antinómico con el concepto de banda sonora para pelis, porque la imagen por si sola ya marca un punto de destino”. No extraña, pues, que puntualice que su trabajo como compositor de bandas sonoras es “episódico” y reducido a su trabajo en Good Bye Lenin.

Entonces ¿qué papel ha tenido Amélie en su vida artística? La película que le llevó a ser conocido en toda Europa. Aunque admite que “fue una gran oportunidad” y que aceptó de “buena gana”, recalca que no se implicó demasiado, que sólo escribió “tres canciones nuevas” y que el resto de canciones las seleccionó de anteriores álbumes. Eso sí, el cine como forma de expresión artística le encanta.

Más allá del séptimo arte, si hay otro aspecto que destaca de la trayectoria de Yann Tiersen es el gran número de colaboraciones que ha hecho con contantes del nivel de Dominique A, Neil Hannon, Shannon Wright, Jane Birkin, Françoiz Breut, o Suart A. Staples. Lejos de querer trabajar con artistas de los que es fan, Yann Tiersen asegura preferir trabajar con “gente que transita por caminos diferentes” por el simple “gusto de llegar a un resultado común”. Asimismo, reconoce cierta predilección por las voces femeninas.

“Votaré, no hay elección”

Con las elecciones presidenciales francesas a la vuelta de la esquina no podemos acabar la conversación sin preguntarle cual será su implicación en la campaña. “Estaremos de gira por América del Sur”, nos comenta mientras esboza media sonrisa. Luego, recupera su lado militante: “Votaré, no hay elección. Aunque la izquierda tenga un programa muy centrista, la alternativa es peor”.

A lo largo de su vida artística, Tiersen ha expresado de forma clara sus ideas políticas. Durante la segunda vuelta de las elecciones francesas de 2002, ante la posibilidad de que Le Pen se convirtiera en Presidente, Tiersen se implicó colaborando con la cantante francesa de hiphop Diam's. “Para mí, haber trabajado con Diam’s es un claro gesto político que necesitaba hacer aunque el rap no sea lo que más me guste”, explica. Los dos colaboraron en un tema reivindicativo, Ma France à Moi (“La Francia que yo quiero”), comprometido con la Francia de las banlieues (suburbios).

¿Cuál es, pues, la Francia de Yann Tiersen? “Creo que Francia es un país que se ha encerrado sobre sí mismo en pleno siglo XXI y en un contexto europeo”, afirma. “Los franceses reflexionamos demasiado. Deberíamos ser más directos, saber reaccionar”, concluyendo que lo que Francia necesita es una “apertura urgente”.

Sin darnos cuenta, los 15 minutos de conversación que nos prometió la promotora del concierto han llegado a su fin. Después de despedirse de forma profesional, Tiersen vuelve al comedor y atiende a los miembros de una cadena de Televisión. Una cosa me ha quedado bien clara: Tiersen es un artista en continua reformulación. Un alquimista que busca, incansablemente, la piedra filosofal musical.

Fotos: Camerinos en el Razzmatazz, No es un compositor de Bandas sonoras & Directo en el Razzmatazz, Barcelona, de Gonzalo Ovejero/almostdesign.com