Yerebatan, rastro del recuerdo bizantino.

Artículo publicado el 25 de Enero de 2016
Artículo publicado el 25 de Enero de 2016

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El miedo a las sequías y a posibles envenenamientos de los acuíferos del palacio de Bizancio durante los asedios, hicieron que una joya de la arquitectura del siglo VI pueda ser hoy admirada.

En pleno corazón de Estambul se encuentra Yerebatan, la cisterna basílica construida durante el reinado del emperador Justiniano I El grande (527-565) con el objetivo de abastecer el palacio bizantino. El agua provenía del bosque de Belgrado, a 25 km de la ciudad, a través del acueducto de Valente. 

Situada cerca de otras maravillas como Sultanahmet o Aya Sofía, descubrir el 'Palacio Sumergido' (Yerebatan sarnici) supone, tal y como su nombre indica, adentrarse en un Estambul subterráneo, clandestino, a través de los 52 escalones que permiten su acceso. Un viaje a través de los sentidos y del tiempo, que parece congelarse bajo un ambiente donde belleza , paz y misticismo se dan de la mano.

Yerebatan es las más grande de las sesenta cisternas construidas en el antiguo Bizancio, llegando a cubrir un total de 9.800 metros cuadrados. Consta de una superficie de 140 metros de largo y 40 de ancho en la que se alzan un total de 336 columnas de mármol, establecidas en 12 filas y separadas a su vez por 4 metros cada una. Podía llegar a almacenar un total de 80.000 m³ de agua.

Cayendo en el olvido tras la conquista en 1453, no fue redescubierta hasta mediados del siglo XVI, cuando el instinto de Peter Gyllius, un explorador alemán en busca de ruinas bizantinas, le hizo adentrarse con una antorcha y una pequeña barca en un lugar que en aquel entonces no gozaba de unas condiciones favorables. Durante el reinado del Imperio Otomano, la cisterna fue reparada en dos ocasiones. La primera durante el mandato del Sultan Ahmet III, en concreto en 1723 gracias al arquitecto Kayserili Mehmet Ağa. La segunda de las reparaciones se produjo bajo el reinado del Sultan Abdulhamid II (1876-1909). Finalmente, durante la República, la cisterna fue limpiada y abierta al público gracias a las iniciativas del ayuntamiento de Estambul en 1987.

Las cabezas de Medusa.

La mitología, también presente en el recinto, la encontramos en la figura de Medusa. Junto a Esteno e Euriale, hijas de Forcis y Ceto y conocidas como las Gorgonas, eran seres con serpientes en vez de cabello y afilados colmillos. Medusa, la única mortal y la más bella de las tres, simbolizaba para los griegos el carácter maligno de la mujer, y tan sólo Poseidón llegó a unirse a ella. Este echo enfureció a Atenea, que la castigaría condendándola a tener la misma forma que sus hermanas y finalmente ordenando a Perseo su muerte. Su habilidad de convertir en piedra a todo ser que las mirara directamente a los ojos hizo que durante su tallado se colocara tanto de lado como boca abajo en la base de las dos columnas donde esta presente, evitando así su hechizo.

Fuentes :

http://yerebatan.com/homepage/basilica-cistern/about-us.aspx

Trotamundos Estambul. GRUPO ANAYA, S.A., 2010.

http://sobreleyendas.com/2008/03/28/medusa-y-sus-hermanas-las-gorgonas/