"Yo no soy ésa". Mírame, te cuento cómo soy

Artículo publicado el 20 de Noviembre de 2016
Artículo publicado el 20 de Noviembre de 2016

El Festival Europeo de Cine de Sevilla, celebrado del 4 al 12 de noviembre, ha apostado este año por mostrar el cine sobre mujeres hecho por mujeres. Ante la imagen distorsionada de nosotras mismas que suele dar el cine, este Festival ha tenido el acierto de apostar por visibilizar y dar voz a grandes directoras de cine con otra mirada, mucho más profunda y real, sobre lo que significa ser mujer. 

El arte es un viaje de ida y vuelta que nos muestra cómo somos y se alimenta de cómo vivimos. Después de acercarnos a una obra de arte, sea del tipo que sea, sabemos más sobre nosotros mismos de lo que sabíamos antes de disfrutar de ella. Ocurre con la poesía, las novelas, las canciones, los cuadros, las esculturas y, por supuesto, el cine. Pero ¿qué sucede si lo que vemos es una imagen bastante distorsionada de nosotros mismos?

Muchas de las personas que lean estas líneas no sabrán lo que es el test de Bedchel. Y, sin embargo, es clave para entender por qué las mujeres muchísimas veces no nos sentimos representadas en las películas que vemos. Alison Bedchel es una dibujante de cómic estadounidense que publicó en 1985 Dykes to Watch Out For. Dentro de este cómic, en una historia llamada “The rule” aparecía este simple test que mide la presencia de las mujeres en el arte. El test consta de tres preguntas: la primera es si aparecen más de dos mujeres que tengan nombres; la segunda es si hablan entre ellas y la tercera es si hablan entre ellas de algo diferente a un hombre. Este test sirve para medir la presencia de las mujeres; no nos dice si una película es buena o mala ni mide si una película es feminista o no. ¡Simplemente mide si salimos, si tenemos nombre y si hablamos de algo que no sea el amor romántico!

A simple vista puede parecer incluso un test un poco absurdo, pero a poco que nos pongamos a pensar descubrimos que la mayoría de las películas no lo pasan. Películas por todos conocidas como Batman, District 9, Slumdog Millionaire, Terminator, Shrek, Watchmen, todas las de la saga Bourne, Transformers, Brüno, Hackers, El Gran Lebowski, WALL·E, Wanted, Ocean's Twelve, Clerks, Piratas del Caribe, Austin Powers, Men in Black, El Club de la Lucha, El Quinto Elemento, Hellboy, Milk, Reservoir Dogs, James Bond, Indiana Jones, Alien³, El Señor de los Anillos, La Princesa Prometida, El Show de Truman, Del Crepúsculo al Amanecer, Trainspotting, Misión Imposible, Braveheart, Toy Story, Gladiator, X-Men, Cuando Harry encontró a Sally, Regreso al Futuro, Pulp Fiction, Entrevista con el Vampiro, Seven, Solo en Casa o Up, por poner sólo algunos ejemplos de los millones que existen. Está claro: la industria del cine está construida para hacer películas en torno a los hombres.

Conscientes de esta realidad que no es otra cosa que una forma de violencia simbólica, conviene recordarlo porque para eso estamos en noviembre, el mes de la lucha contra las violencias machistas, en el Festival de Cine de Sevilla de este año, celebrado del 4 al 12 de noviembre, han programado un hermoso ciclo llamado “Yo no soy ésa” dedicado a ofrecer la mirada de las mujeres en el cine sobre las mujeres.

Muchas de las que hemos acudido a ese ciclo crecimos escuchando las grandes coplas de los maestros Quintero, León y Quiroga: A la lima y el limón, Tatuaje, La Lirio, Francisco Alegre, La niña de fuego, Ay pena, penita, pena, Y sin embargo te quiero, No me quieras tanto, Romance de valentía, La zarzamora, Romance de la Reina Mercedes, Limosna de amores, Capote de grana y oro, La Salvaora, Ojos Verdes, Amante de abril y mayo y un largo etcétera. Muchas se las hemos escuchado a la gran Lola Flores, Juanita Reina, Marifé de Triana, Rocío Jurado o Isabel Pantoja y seguimos disfrutando de esas letras que ya forman parte del imaginario colectivo con cantaores de la talla de Miguel Poveda.

De esas canciones, extrajimos grandes lecciones para la vida que después tuvimos que deconstruir en el camino de querernos a nosotras mismas. Una de esas cosas que tuvimos que desaprender es el miedo a que nuestra vida sexual nos convirtiera en alguien sin nombre: “Yo soy...esa.../ Esa oscura clavellina/ Que va de esquina en esquina/ Volviendo atrás la cabeza./ Lo mismo me llaman Carmen,/ Que Lolilla que Pilar;/ Con lo que quieran llamarme/ Me tengo que conformar./ Soy la que no tiene nombre,/ La que a nadie le interesa,/ La perdición de los hombres,/ La que miente cuando besa./ Ya...lo sabe... Yo soy... esa...”

En esa deconstrucción, no estuvimos solas, por supuesto. Mari Trini, por ejemplo, nos enseñó a ser rebeldes con aquello de: “Yo no soy ésa/ Que tú te imaginas/ Una señorita tranquila y sencilla/ Que un dia abandonas/ Y siempre perdona/ Esa niña sí..no../ Ésa no soy yo/ Yo no soy ésa/ Que tú te creías/ La paloma blanca/ Que le baila al agua/ Que ríe por nada/ Diciendo sí a todo/ Esa niña sí..no../ Ésa no soy yo”

“Yo no soy ésa” ha sido un ciclo formado por 12 películas hechas por 12 mujeres que nos presentan a otras mujeres con una gran capacidad creativa, que cuestionan sus roles de género, que viven su sexualidad o se frustran por ella o que son madres a la manera de la esfinge de Tebas. Mujeres transgresoras que no quieren los corsés estrechos que la sociedad les impone.

El ciclo ha recorrido casi seis décadas de cine y se agrupaba en ocho sesiones temáticas -Hablemos de Sexo, Riot Grrrls, Era Feliz en su Matrimonio, Madre solo Hay Una, Más Mala que un Dolor, Cuestión de Género, Girl-Friends o Que no nos Representan.

Sedmikrásky (1966) - Věra Chytilová 

Esta película (en español, Las Margaritas) está considerada como una de las películas más importantes dentro de la Nueva Ola Checoeslovaca y, sin embargo, estuvo censurada durante muchos años. Sedmikrásky es una historia hecha con retazos de historias en la que dos chicas desafían al sistema y hacen gala de su relajación moral en un mundo corrompido. Pese al éxito de la película, la censura checoeslovaca obligó a su directora, Věra Chytilová, a presentar parte de su producción posterior con el nombre del marido. Su papel como renovadora del cine europeo es indiscutible, aunque las circunstancias políticas que rodean a su producción la empañen. Sedmikrásky es un continuo desafío al espectador, un continuo cuestionamiento moral y un continuo repensar acerca de lo que se espera y de lo que son estas dos chicas que aman la vida y el placer por encima de todo. 

Riddles of the Sphinx (1977) – Laura Mulvey 

Es esta una película manifiesto con la que Laura Mulvey quiso plasmar en una película sus ideas acerca del cine. Con una estructura en espejo y el recurso de la panorámica circular, Mulvey nos habla de lo que para ella significa ser madre en una constante metáfora con la esfinge de Tebas como vehículo. Sin duda, una de las películas feministas fundacionales que no podía faltar en un ciclo de cine como este. 

À ma soeur (2001) – Catherine Breillat 

Una película que nos hace reflexionar sobre la sexualidad y que narra el drama de las mujeres (sobre todo, adolescentes) que no tienen un cuerpo que se ajuste a los cánones de belleza normativos. Aunque la obra roza la sordidez especialmente con ese final tan sumamente trágico, es una propuesta interesante sobre un tema que normalmente no se trata en el cine. Es ahí donde radica su originalidad: en la elección del tema y del punto de vista que, por otra parte, está presente en toda la obra tanto cinematográfica como literaria de su directora, Catherine Breillat.

Grandma Lo-fi: The Basement Tapes of Sigrídur Níelsdóttir (2012) 

Este documental es un hermoso canto a la creación, a la imaginación y al derecho a hacer lo que a una le gusta tenga la edad que tenga. Con una hermosa propuesta visual que combina el cine, la música y los collages, esta obra coral nos cuenta los últimos años de Sigrídur Níelsdóttir que a sus 70 años se puso a hacer música de manera casi artesana y grabó más de 600 canciones en las que incluyó los ruidos de sus mascotas y todo lo que encontraba en la cocina que podía serle de utilidad como el agua al caer en los cacharros o el ruido que hace el papel de plata al arrugarlo. Sin duda, una de las propuestas más enternecedoras de este ciclo.

Además del ciclo de cine, “Yo no soy ésa” es un fanzine que recoge ilustraciones, historias y cómics con ese espíritu de visibilizar las realidades de las mujeres que nunca aparecen, o muy poco, en el arte. En él, han colaborado artistas como María Cañas, Elisa Victoria, Joaquín León, Elena Orellana (Madre Imperfecta), Marta Caballero, Gloria Romero (Rapariga Amarguinha), Ana Jiménez (La Topa Tabernaria), Marta Altieri, Nieves González (N.G. Snowjane, de Las Janes), Gloria Vilches, Xiana Gómez Díaz, Helena Exquis, Andrea Galaxina y Mari Marín (lamarimorena).

Queda mucho camino aún por recorrer. Muchas canciones por deconstruir. Mucho lenguaje del que apropiarnos. Muchas películas por hacer que pasen, al menos, el test de Bedchel. Mucho por reivindicar y mucho por decir. Pero, sin duda, el hecho de que un festival como el Festival de Cine Europeo ponga el foco en nosotras, en lo que nosotras queremos ser y en lo que nosotras tenemos que decir es un pequeño gran paso. Y, sobre todo, el que lo haga con esa perspectiva histórica que demuestra que, pese a todo, las mujeres siempre, siempre, siempre, han contribuido al desarrollo del arte.

¡Enhorabuena al Festival por esta apuesta!