Yukos, entre la Unión Europea y Rusia

Artículo publicado el 11 de Noviembre de 2003
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Artículo publicado el 11 de Noviembre de 2003

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La actual cumbre UE-Rusia podría haber acercado a éste último país al Área Económica Europea, pero escándalo Yukos ha envenenado la manzana. Putin debe tomar medidas para restaurar la pérdida de credibilidad de su país en tanto que democracia de libre mercado.

Rusia ha golpeado una vez más su estructura oligárquica arrestando al millonario Mihail Khodorkovsky, magnate del petróleo. La protesta consiguiente, en forma de dimisión, de Alexander Voloshin, jefe ruso de presidencia, simplemente perpetúa la continua salida de burócratas de la Era de Yeltsin, leales a los cuadros de San Petersburgo, como el nuevo jefe de presidencia Dimitri Medvedev.

Incluso si algunos compañeros occidentales realmente creen, como ha reclamado Lord Robertson, que Rusia ha cambiado, acontecimientos recientes demuestran que muchos tienen razón en dudar de ello. Al encontrarse con Putin, hoy en Roma, Chris Patten está seguro de comentar el asunto Yukos: como Diego Ojeda de la Comisión Europea ha señalado, lo que pasa ahora en Rusia está lejos de lo que que la Unión Europea puede ver como aceptable. Y esto puede obstaculizar una cooperación más profunda de Rusia con la UE. ¿Después de todo, puede un Estado con un dudoso compromiso con la democracia y la libertad económica ser un compañero fiable para la Unión Europea?

Las manzanas se atragantan

¿Pero qué está pasando realmente en Rusia? Hay mucha especulación, pero poca información concreta. Khodorkovsky, detenido el 25 de octubre, denuncia haber sido cazado por el Kremlin por motivos políticos, pero existe poca duda de que él es culpable de evasión fiscal y fraude. Mientras tanto, Putin espera que la histeria sobre el asunto Yukos se vaya calmando poco a poco, cosa que no parece ocurrir. Como señala The Economist, los inversores occidentales han entendido el mensaje de que cualquier libertad en Rusia, incluyendo la del espíritu emprendedor, es un mito.

El verdadero crimen de Khodorkovsky ha sido romper con la ley no escrita: en la Rusia de Putin, los oligarcas deben estar en sus asuntos, pero mantenerse lejos de la política. En cambio, Khodorkovsky financió 'Yabloko' (la manzana) el partido liberal que con frecuencia criticaba la política de Putin sobre Chechenia y su concepto eufemístico de democracia manejada.

No es quizás ninguna coincidencia que la detención -probablemente iniciada por el Kremlin se produzca justo antes de las elecciones parlamentarias de diciembre donde Putin tratará de conseguir el apoyo para su segundo mandato. Putin no estaba preparado para dejar que Yabloko fuese sustentado por una empresa que asegura aproximadamente la mitad del suministro de energía de Rusia y, asombrosamente, el 7% de su PBI.

En un país donde los partidos políticos son débiles, los medios de comunicación no existen y el presidente disfruta de todo el poder, sólo los oligarcas, con su control de los sectores estratégicamente importantes de la economía, pueden generar alguna amenaza a la maquinaria del Kremlin. Y eso es exactamente lo que Vladimir Putin ahora procura eliminar. Como las caras de la manzana, esta política puede asegurar la estabilidad política, pero en lo que toca a la joven democracia rusa, es muy probable que no dé fruto. Y es ésta la razón por la que en las negociaciones hoy, la Unión Europea no debe dejar pasar la cuestión. Ya que como dicen los viejos refranes, 'una manzana podrida puede estropear la cesta entera'.