Zanko: el "árabe blanco" que rapearía para la Liga Norte

Artículo publicado el 16 de Octubre de 2009
Artículo publicado el 16 de Octubre de 2009
Dos horas de retraso son muchas para cualquiera, impensables para un milanés. Pero Zanko, el árabe blanco, tiene tres buenas razones para hacerme esperar: es milanés solo de adopción, está de regreso del extremo opuesto de Italia y tiene que cantar. Encuentro con un italiano de segunda generación que reivindica sus mil identidades

Se hace rápido disculpar con un par de excusas que ya me sé: rimas y mezclas en el bello parque de Cernusco en Naviglio, pueblecito a las puertas de Milán. Hoy se homenajea a Abba, joven italiano originario de Burkina Fasso, asesinado a palos por dos camareros hace un año solo por haber robado una caja de galletas.

Italiano medio, extranjero en cada país

(Foto: ©Medhi Paolos)Zanko tiene una historia que puede hacerle sentirse reflejado en esa experiencia que vivió Abba. Veintiocho años, responde al nombre de Zuhdi, nacido en Milán pero de padres sirios. Al verlo nadie diría: bajo una camiseta ancha de rapero, bastante bronceado para esta época del año, “un italiano medio”, como canta él. Estudiante y trabajador, no siente ser representativo de una Italia que está cambiando, pero “lo es seguramente, aunque la gente trata de negarlo”. Esta noche actúa por poco más de media hora: ayer estuvo en Lampedusa, prólogo de África o avanzadilla de Europa, una semana de debates y propuestas en la isla símbolo de la llegada de inmigrantes que el gobierno combate cada día.

Es una segunda generación, se define “extranjero en cada país” y si le preguntas por cuantas identidades tiene, Zanko te habla de al menos cuatro. Sirio, italiano, pero también ha vivido en Canadá y en París. No reniega de ninguna, absorbe aquello que le parece mejor de cada viviencia, seguro de que la identidad, en el fondo, es individual y "poliédrica". "Cómo decía Pirandello, tenemos infinitas formas y cambiamos continuamente”. A él no le piden a menudo los papeles a diferencia de sus amigos más “oscuros”, quienes a veces lo envidian porque consigue pasar desapercibido. Pero basta que alguien se fije en la 'H' de su nombre y apellido para clasificarlo inmediatamente como diferente y extraño, potencial delincuente. Zanko se sabe privilegiado: son sus padres, emigrantes pioneros, quienes tuvieron que afrontar mayores dificultades. Para él solo queda la lucha entre las dos culturas entre las que vives. Sus letras hablan de esto.

El Hip Hop: un poder multicultural

”A lo mejor no fue así” – cuenta mientras fuma, sentado conmigo sobre el césped – “en el colegio la profesora me dijo un día de escribir lo que pensaba sobre el racismo y yo lo hice en rima”. Así me acerqué, “sin quererlo”, al hip-hop. Al cuál define como poder multicultural. Su valor es que “se aprende en la calle” y es “democrático”. “Hacerlo no es difícil, hacerlo bien ya es otra historia”. Piensa que en Italia, solo en Bolonia se comienza a vencer la desconfianza frente al hip-hop sin fronteras, que sin embargo en otras partes de Europa como Francia u Holanda reúne personas de orígenes y vidas diversas bajo una única pasión. 

“El hip-hop es un sentimiento – él lo llama así – por el que he luchado”: sus padres no lo han apoyado, “he vivido un conflicto cultural además del generacional”. En Siria, “poco occidentalizada”, es un género muy poco practicado, vivido como algo extraño y lejano de occidente. Sin embargo en sus conciertos hay siempre algún árabe que lo sigue, reconociendo en él la dificultad de la integración. Cuando vuelve a Siria, Zanko debe “forzar el acento del interior” para evitar que algún lugareño lo asalte buscando venderle un suvenir convencido de que es un turista más. Con Siria desea mantener raíces, no solo afectivas, sigue sus series televisivas, las “mejores del mundo árabe”, lee los periódicos, y vuelve siempre que puede.

(Foto: ©Medhi Paolos)“Integrado no significa asimilado”, lo rapea en sus canciones y lo defiende cuando me habla. Para él la multiculturalidad es un recurso, tal vez la herramienta que podría rescatar a una Italia en periodo de crisis, no solo económica. Hace dos semanas cantó en Zingonia, uno de los peores guetos de la periferia de Milán, donde a menudo da conciertos. Deseoso de poder incordiarlo, le pregunto qué diría a una invitación de la Liga Norte. “Si, totalmente, estoy abierto al debate, me gusta decir lo que pienso”.

Metrocosmopolita

De lo demás, comunicar jugando con las palabras, los sonidos y los acordes musicales, es lo que hace en su nuevo disco Metrocosmopolitown, donde reivindica ser ante todo un “ser humano” más allá de la nacionalidad. Lo ha grabado junto a otros nuevos italianos; como él, recién llegado, adoptados, con un poco de italiano, francés y árabe. “El 'mestizo' es más variado de lo que se piensa”, así busca entonar al público congregado para recordar lo absurdo de una muerte al grito de “negro de mierda”. Para Zanko la “derecha italiana es una derecha del sur del planeta, aún fuertemente anclada en el miedo del pasado: la mentalidad de nuestra derecha, que en otros países sería definida como extrema, se esconde en la amplia derecha parlamentaria”.

No culpa a nadie pero opina que es necesario trabajar para cambiar los estereotipos y los miedos. Con la “creatividad y el poder del freestyle, que es una forma de vida”, sabe que puede trabajar en la construcción de una nueva visión, que haga evolucionar a una Italia que quiere convencerse de no ser multiétnica.