Zapatero, Brown, Sarkozy: ¡es la turbo-política, baby!

Artículo publicado el 25 de Septiembre de 2007
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Artículo publicado el 25 de Septiembre de 2007
El nuevo presidente francés es el intérprete perfecto del nuevo estilo de la política europea. Hecha aprisa y toda costa.

No han pasado ni cuatro meses desde que la triunfal elección de Nicolas Sarkozy ocupara de forma casi militar el terreno mediático francés e incluso europeo. La receta de Sarkozy se puede resumir en una palabra: turbo-política. Leyes en plan “política de resultados” mediáticos no siempre materializados en política real. Resultados obtenidos con muchísimo esfuerzo y –como impuso a sus colaboradores el Sarkozy ministro del interior en 2002- produciendo noticias a diario.

Sarko bip-bip

A sus 52 años, Sarkozy tiene en su haber entre otras cosas el haber inspirado el acuerdo entre los Jefes de Estado y de gobierno el 23 de junio de 2007 para el tratado reformador de la Unión Europea llamado a sustituir a la difunta Constitución. También anunció, el 24 de julio, la liberación de las enfermeras búlgaras detenidas desde hacía 8 años en Libia, ha hecho aprobar por el parlamento francés el 21 de agosto un paquete fiscal que permitirá de ahora en adelante la defiscalización de las horas suplementarias para el empresariado francés. Nada escapa a “Sarko”, como le dicen nuestros vecinos franceses. Ni siquiera el rugby: ya ha propuesto al entrenador de la selección francesa de rugby, Bernard Laporte, el puesto de Secretario de Estado para el deporte. Resultado: un inédito 64% de popularidad. Eso sí, también unos cuantos descontentos por aquí y por allá en Europa. Como la canciller alemana Angela Merkel, verdadera tejedora del nuevo rumbo europeo tras su presidencia semestral de la UE en 2007, que a juicio de los comentaristas políticos se ha visto obviada por el protagonismo del líder neoconservador.

La Bandera Brown

Otro adepto de la turbo-política se encuentra en Reino Unido, aunque con menos fanfarria y ese aplomo típico inglés. Cumplió también con el rol de eterno aspirante a la jefatura del Gobierno durante años al cual lo había relegado Tony Blair: Gordon Brown ha querido marcar con fuego sus primeros días en Downing Street. Para comenzar, el 5 de julio de 2007 decidió hacer ondear sobre todos los edificios públicos –y por primera vez también en su residencia oficial- la Union Jack, la bandera británica, un gesto fuerte para afirmar de forma clara la preponderancia de la Britishness, el sentimiento de patriotismo nacional por encima del multiculturalismo mal gestionado y señalado por muchos como el verdadero talón de Aquiles de la Gran Bretaña de los atentados suicidas de julio de 2005. Después, sorprendió a todos el 12 de julio de 2007 leyendo en persona el discurso del programa anual de su Gobierno en la Cámara de los Comunes, en vez de que lo hiciera, como era tradición, la Reina, y en su discurso del pasado 24 de septiembre durante el último congreso del Partido Laborista menciono hasta 80 veces el concepto de la Britishness. Por el momento faltan los contenidos tangibles del nuevo curso de Brown, pero el cambio de estilo se ve. El laborista ha vuelto a tomar ventaja en los sondeos frente al conservador David Cameron, lo que quizá le empuje a anticipar las elecciones a finales de 2007.

Todo comenzó en Madrid

Ahora bien, el precursor de la turbo-política es el socialista José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Recuerdan? Era 2004. Este jovencísimo presidente del gobierno español, de un solo bocado impuso el retorno de las tropas enviadas a Irak por su predecesor, José María Aznar; anunció un cambio de rumbo histórico en la lucha contra la violencia doméstica con la creación de 400 tribunales especializados; impulsó la ley del matrimonio homosexual que entraría en vigor al año siguiente: y todo en los primeros 100 días de su mandato. Un sueño para los caracoles políticos de la Italia de Prodi (cuyo gobierno colecciona un 68% de desilusionados). O hasta para la política-diesel de Frau Merkel: eficiente, cierto, pero compleja debido al sistema federal germano y su necesidad de coaligarse con sus adversarios socialistas.

Determinación, mediatización y apuestas fuertes. ¿Es este el futuro de la política europea? Quizás. Eso sí, hay riesgos: la vicepresidenta española María Teresa Fernandez de la Vega ha dado un tirón de orejas a los miembros del ejecutivo por su “falta de iniciativa” a la hora de encarar la recat final del mandato que finaliza detro de 6 meses. A un año de las elecciones el programa de Zapatero está de hecho prácticamente realizado al 100%. Si por un lado el método de Brown combina un estilo decisivo con una estrategia más prudente y pragmática, por otro Sarkozy podría pronto deshincharse. Mientras tanto media Europa aplaude su dinamismo. Desde luego con justicia.

Foto Nicolas Sarkozy (Guillaume Paumier/Flickr); foto Gordon Brown (Tim Waters/Flickr); Foto Rodríguez Zapatero (Comisión europea)