Zero Waste Jam: Salvar el mundo con mermelada

Artículo publicado el 2 de Diciembre de 2015
Artículo publicado el 2 de Diciembre de 2015

Manzanas impecables, peras intactas y cerezas relucientes: Esa es la visión de la fruta en los expositores de los productos frescos de los supermercados austríacos. Y es que lo que no está perfecto para la vista no se pone a la venta. Nos preguntamos: ¿A dónde va a parar toda esa fruta que no vemos? En el mejor de los casos, a los frascos de Zero Waste Jam.

Para evitar que los alimentos acaben en el cubo de basura, Evelina Lundqvist, fundadora de The Good Tribe, empezó a ocuparse de este asunto en 2012. Ella fue una de las pioneras en la lucha contra el despilfarro alimenticio en AustriaCornelia Diesenreiter, directora de Zero Waste Jam desde 2015, centra desde entonces todos sus esfuerzos en el crecimiento y desarrollo de esta curiosa iniciativa vienesa. 

Las conservas como mensaje

"Si alguien echa un vistazo a mi currículum, podría pensar que a los dieciocho años ya tenía claro que un día llegaría a ser directora de Zero Waste Jam", nos cuenta esta cocinera, que tras licenciarse en Economía, se dedicó al estudió del desarrollo sostenible y la gestión de recursos en Viena y en Inglaterra.

Motivada por la situación actual y las cifras que se vienen manejando en esta materia, Diesenreiter trata de concienciar a la población, a través de Zero Waste Jam, de lo que conlleva el lema del proyecto "Usa lo que tienes". Y nos lo resume en unas pocas frases: "Aproximadamente mil millones trescientas mil toneladas de alimentos se pierden a lo largo de la cadena alimenticia, a causa de los excedentes agrícolas y de unos exagerados criterios de perfección visual en su comercialización. Por eso, un incalculable número de frutas de buena calidad acaba en la basura".

En 2015, el proyecto transformó más de 600kg de frutas y verduras procedentes de particulares o agricultores en mermeladas, refrescos, salsas o gelatinas.

¿Desechos o excedentes?

Para ella es importantísimo distinguir entre estos dos conceptos. De otra forma, los productos utilizados habrían acabado en el cubo de basura: "A veces me llaman para ir a buscar fruta a una huerta con ocho ciruelos viejos y al final acabo recogiendo las mejores piezas directamente de los árboles. Trabajamos con frutas, verduras y hierbas aromáticas de excelente calidad, que transformamos en mermelada en un máximo de 48 horas. Casi todas siempre, lo que hace la gente es dejar que toda esa fruta se pudra".

Incapaz de hacer, en un solo día, la conserva de 1000kg de peras de un agricultor porque un supermercado los había rechazado, ahora está trabajando en una nueva técnica más rápida de cara a la próxima cosecha. Porque hay que poner lo mejor de uno mismo para tratar de salvar el máximo de alimentos.

Cornelia espera de la COP21 que se está celebrando en París que el tema del cambio climático siga en la mesa de negociaciones también tras la conferencia, que arrancó el 30 de noviembre de 2015: "Ojalá que a este problema se le dé la importancia que merece y que la protección del medio ambiente no ceda una vez más ante los intereses económicos. Espero que los países sean tan ambiciosos con los objetivos que pretenden conseguir como con su efectiva puesta en marcha".

Este artículo forma parte del proyecto denominado #21faces, que propone realizar un retrato de 21 jóvenes ecológicos innovadores en Europa debido a la COP21, la gran conferencia mundial sobre el clima organizada en París.