Zonas húmedas, de hombre a hombre

Artículo publicado el 1 de Julio de 2008
Artículo publicado el 1 de Julio de 2008

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La polémica primera novela de Charlotte Roche ha desatado un alud mediático en Alemania. ¿Es Zonas húmedas un canto al feminismo o solo pornografía? ¿Qué piensan los hombres del tour forzado de la autora por las zonas húmedas de la mujer?

©Jochen Schmitz¿Porno de hospital o un manifiesto feminista? La novela Zonas húmedas (Feuchtgebiete), de Charlotte Roche, despierta opiniones encontradas. También ha alcanzado cifras de ventas sensacionales: solo en los tres primeros meses pasaron por caja medio millón de ejemplares. En marzo Zonas húmedas fue el primer libro alemán en ponerse a la cabeza en la lista de los más vendidos en Amazon y no tardará, con seguridad, en causar revuelo en el extranjero. Hasta ahora se han vendido los derechos en ocho países, entre ellos España, Holanda y Taiwán, según una portavoz de la editorial Dumont, en Colonia. Pero también en Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos hay un gran interés por la novela de estreno de Roche.

El deleite del propio cuerpo

La trama de la novela se cuenta muy rápido: después de que un afeitado de las partes íntimas le saliera mal, Helen Memel, de 18 años, termina con una fisura anal infectada en el hospital. De manera explícita y sin tapujo alguno, Helen habla durante su estancia ahí sobre duchas anales, hemorroides, tampones fabricados por una misma, secreciones corporales y todo tipo de práctica sexual estrafalaria. En otras palabras, sobre el placer de descubrir el propio cuerpo, sin escatimar en detalles. Desde entonces, los suplementos culturales nacionales y extranjeros presentan todo tipo de argumentaciones para intentar explicar el éxito de Roche. La calidad literaria de la primera novela de la autora es de lo que menos se habla en la discusión: “Una novela corta con un título espectacular. No es “interesante por su (casi inexistente) calidad literaria sino como síntoma y fenómeno”, afirmaba en sus páginas el diario alemán Frankfurter Rundschau.

La marca mediática Roche

Charlotte Roche, nacida en 1978 en Inglaterra, se dio a conocer con el programa Fast Forward en el canal musical VIVA 2. En él, recibió el premio Adolf Grimme y el Premio Audiovisual de Baviera por su estilo de moderación poco convencional. Es una profesional en el ámbito mediático. La suposición de que detrás de la provocación de la novela haya una buena dosis de cálculo empresarial, por lo tanto, no extraña. El Frankfurter Rundschau describe a Charlotte Roche como una “niña talentosa y agraciada, que hace sus cálculos de manera genial y que sabe ponerse una máscara de naturalidad, placer y afabilidad”. El éxito de Zonas húmedas parece impensable sin la popularidad de la marca Roche.

¿Una contribución al ‘nuevo feminismo’?

El circo mediático demuestra que Zonas húmedas toca un punto neurálgico de la sociedad. Los suplementos culturales no terminan de decidirse: ¿pornografía? ¿Escritura rancia y vulgar? ¿Simplemente irrelevante? ¿Un rechazo radical a un culto absurdo por la pulcritud femenina? ¿O una contribución importante al tan mentado ‘nuevo feminismo’, también representado por las autoras de los ensayos Neue deutsche Mädchen (Las nuevas chicas alemanas), Elisabeth Raether y Jana Hensel; y Wir Alphamädchen (Nosotras las chicas líderes), Meredith Haaf, Susanne Klingner y Barbara Streidl? Como sea, medio siglo después de que entrara en vigor la Ley General sobre la Igualdad de Trato sopla un viento fresco y envuelto en un halo rosa chillón a través del debate de género en Alemania.

¿”Lectura para la masturbación”?

A Roche misma no le molesta el reproche de la pornografía. Más bien al contrario. La autora critica por ejemplo que feministas de la “vieja guardia” como Alice Schwarzer, rechacen la pornografía considerándola misógina. El mensaje de Roche es que la pornografía también gusta a las mujeres. Sólo que a ellas les falta el lenguaje para expresar su deseo. Según comentó Roche en una entrevista a la revista Spiegel, ella ve incluso su novela como una “lectura para la masturbación”. No solo para las mujeres, sino también para los hombres. En ello solo surge la interrogante de si la iniciativa de Roche de dar una voz a las mujeres y el desparpajo de su estilo narrativo no exige demasiado e irrita a sus lectores masculinos; o si les excita.

Los hombres que leen Territorios húmedos

Zonas húmedas no es una obra maestra de la literatura pop o de mujeres. La trama es floja y las características personales de la protagonista se reducen a un fetiche por las secreciones corporales, lo que no implica el romper un tabú de verdad. Sería interesante saber si la novela hubiera gozado del mismo interés mediático si hubiera sido escrita por otra persona. Lo dudo”.

“El lenguaje de las ‘malas’ palabras es, por así decirlo, la marca de Charlotte y por ello se la puede reconocer siempre. Esas expresiones graciosas, las invenciones de palabras nuevas, la ‘lengua larga’ y el consecuente estilo narrativo de bajo nivel se condensan en una experiencia intensa. Creo que la novela crea importantes parámetros en una nueva dirección. Yo creo sinceramente (¡no es broma!) que más de un científico o analista podría hacer un análisis a fondo de ese lenguaje”.

“El libro me pareció interesante e incluso fascinante. Me gustó sobre todo esa soltura para llamar a las cosas por su nombre y de atravesar las fronteras hacia lo ‘asqueroso’. En conjunto, yo no diría que Zonas húmedas es una texto pornográfico, aunque Charlotte Roche juega, por otro lado, con elementos pornográficos”.

“El momento en el que Helen se deja llevar, sin decir palabra, por un extraño de piel oscura a su apartamento, este le afeita con sensualidad las partes íntimas y ella se masturba después delante de él; es solo una variante más compleja del fontanero que viene a reparar una fuga de agua. Zonas húmedas es porno, y del bueno. El hecho de que nadie en los suplementos culturales esté contento con eso significa quizá solo que necesitamos en el futuro algunos cuantos textos pornográficos más escritos por mujeres, hasta que esa variante sea aceptada en la sociedad”.