Cultura

Bruno Bozzetto, el Walt Disney italiano

Artículo publicado el 24 de Mayo de 2017
Artículo publicado el 24 de Mayo de 2017

El dibujante que marcó la historia de la animación italiana, Bruno Bozzetto, nos cuenta sobre la publicación del documental dedicado a su carrera: la simplicidad de sus personajes, siempre actuales, nos revela el verdadero malestar de los jóvenes europeos, "confundidos" pero no tanto.

A primera vista, Bruno Bozzetto, de 79 años, no parece un joven europeo, ¿cierto? Sin embargo, gracias a su edad, tiene muchas cosas para enseñar sobre las nuevas generaciones. Tiene la mente rápida, así como su mano cuando coge un lápiz para dibujar.

Tiene una gran pasión por las caminatas al aire libre y por el director e ilustrador Hayao Miyazaki, y, sobre todo, ha revolucionado la animación en Italia. Mientras la generación digital y vanguardista está siempre en busca de la perfección de las formas, lo que a veces hace que se pierda de vista el punto principal, Bozzetto lucha contra la dispersión de los contenidos y la confusión que de ello deriva. En el último Festival del Cómic de Roma cientos de jóvenes hicieron fila para obtener su autógrafo, porque el creador del famoso Signor Rossi aún inventa nuevos conceptos de animación.

Recientemente, el cineasta Marco Bonfanti dedicó a la vida de este animador, una auténtica vida bajo el signo de la animación, un documental titulado "Bozzetto non troppo" [Bozzetto pero no tanto]. Precisamente, el día de la proyección de la película en el cine Kino de Roma, nos encontramos a Bozzetto sobre un sofá rojo, con un aperitivo y una copa en el barrio romano de Pigneto. Relajado y travieso, nos espera con una sonrisa y con ganas de compartir historias con nosotros.

Bozzetto no señala nunca con el dedo, pero crea personajes que no terminan de sorprender. Con el correr de los años ha abordado asuntos relacionados a la política, la atmósfera y la sociedad, y, actualmente, sus películas son consideradas de culto. Muchísimas generaciones conocen, sobre todo, su hombrecito de nariz grande, vestido todo de rojo y con una maleta en mano para hacer frente a la vida. Por lo tanto le preguntamos: ¿Quién es hoy el Sr. Rossi? ¿Y cómo vive los tiempos actuales?

“El Sr. Rossi es simplemente un caricatura basada en experiencias personales” nos explica divertido Bruno Bozzetto, o como lo llaman sus amigos del entorno, el Maestro, es “la encarnación del italiano promedio que se enfrenta a problemas típicos de la sociedad a la que pertenece. Burocracia, política, cultura... No cambió tanto el mundo en los últimos cincuenta años”. El Sr. Rossi, a decir verdad, anticipó una tendencia más que actual para nosotros los dependientes de las series de Netflix: podemos decir que, históricamente, fue la primera serie de televisión sin publicidad (es decir, no desde Carosello) que se haya hecho. La intuición de un éxito garantizado dictado por la representación del mismo personaje, en diversos contextos pero con el pesimismo habitual que permite afrontar las distintas situaciones de la manera más cómica posible, pero también, de cierto modo, trágica.

“Si ves una cosa tres veces, seguro que te olvidas” continúa el Maestro, “si la ves treinta veces, quizás comienzas a pensar en ello… Pero trescientas veces, tres mil veces, y bingo, esa cosa se vuelve famosa porque ha entrado en todas las casas, en las cabezas de la audiencia, ha transmitido el mensaje que tenía que transmitir y tú has creado tu marca, con la cual siempre te asociarán. Los Simpson, la serie de la televisión más larga de todas, ¿alguna vez se preguntaron por qué es tan famosa en todo el mundo? Porque es sobre un hombre común que le habla a otro hombre común. Si yo hablase de nosotros, de los pequeños grandes hechos que nos rodean, podría hablar por años sin cansarme jamás. Las fuentes no se agotarían nunca. Los problemas y la actualidad no cambian jamás, por esta razón, el Sr. Rossi es hoy la misma persona que hace años, que debe hacer frente a los problemas de la ecología, por ejemplo".

Pero empecemos por el principio de esta historia... También el Sr. Rossi nació por casualidad, pero no del todo." Bruno Bozzetto se establece con su primer cortometraje animado "Tapum!" La storia delle armi" [Tapum! La historia de las armas], corto proyectado en el Festival de Cannes. Este trabajo no pasó desapercibido, el estilo de Bruno se caracteriza por la gran simplicidad de las características y por su observación cuidadosa de la humanidad. "Como me gusta definirlo, entomológico.” Y esta observación cuidadosa se refleja en la puesta en escena divertida y al mismo tiempo desencantada de los errores, la mediocridad del hombre y de los tiempos que vive.

En 1960 crea el personaje que lo vuelve celebre y que es el protagonista de nuestra entrevista: el Sr. Rossi. Fue entonces cuando nació ese pequeño hombrecito, entusiasta e ingenuo, pero también furioso cuando las cosas no resultan como quisiera. El Sr. Rossi será el objeto de siete cortometrajes y tres películas, y delineará gradualmente el estilo inconfundible y la crítica irónicamente pesimista del artista.

El análisis de la sociedad contemporánea continua con uno de los largometrajes quizás más exitosos: "Vip - mio fratello super uomo" [Vip – mi hermano super hombre].

"La película captura la vida de los superhéroes que eran populares en esa época, sobretodo de James Bond - continúa con una pizca de ironía Bozzzetto - y pone de relieve los riesgos para las personas que son absorbidas por la sociedad del consumo, perdiendo así la capacidad de razonar.

Al largometraje le sigue “Allegro non troppo” [Allegro, pero no tanto], "mi respuesta a Fantasía de Walt Disney - explica el autor - con la que realmente nos divertimos durante su producción". ¡Incluso se hizo una tesis doctoral sobre esta película!". Luego, "Sotto il ristorante cinese" [Bajo el restaurante chino] de 1987, que se inspiró en la ciencia ficción de Robert Zemeckis. Bozzetto se dedicó en los años 80 a la divulgación científica realizando cientos de filmaciones informativas para Quark. Con “Mister Tao” comienzan a llegar los reconocimientos: en 1991 recibe el Oso de Oro del festival de Berlín y el año siguiente “Cavallette” es nominado a un premio Oscar.

"Me fascina el hombre y la naturaleza - dice Bozzetto -, el hombre obstinado y pretencioso que se cree soberano, pero en realidad no vale para nada. Destruye todo y se propaga lentamente como un tumor a todos los niveles de nuestro planeta. Y es, por tanto, mi responsabilidad hacer que la gente se divierta y que, posiblemente, razone sobre temas actuales como este. Somos parte de esta destrucción, pero al poner en mis animaciones al hombre en su lugar, podemos tener la posibilidad de ver el todo desde otro punto de vista”.

Una postura seguramente fuerte pero lejos de ser infundada, como sostiene el propio Bruno Bozzetto. Le gusta mantenerse informado sobre los problemas globales y tener a su alcance las revistas científicas más importantes al respecto, y no podemos más que creerle a quien hizo de su hogar un verdadero refugio contra el gris de las ciudades, entre el campo y los animales que viven pacíficamente en una realidad paralela y bucólica. Beeelen, por ejemplo, es la oveja de Bozzetto, una oveja que se cree perro y que literalmente fue un éxito en las redes sociales. Y, justamente, las redes sociales son otro punto destacado de la vida de la gente joven actualmente.

“Los jóvenes, pero también no tanto” especifica el Maestro, “las redes sociales son una de esas cosas que nos cambian literalmente la vida, en las pequeñas y grandes cosas”. Sería divertido ver algún chiste del Sr. Rossi lidiando con los nuevos medios de comunicación. “En Twitter, tanto un imbécil como un premio Nobel tienen la posibilidad de expresarse con los mismos caracteres, pero obviamente recae sobre nosotros la ardua tarea de filtrar lo que leemos. Pero con Facebook también he descubierto un contacto, una relación que ciertamente no se puede tener publicando las caricaturas en un periódico. Puedo publicar un dibujo y ver en tiempo real las reacciones, los comentarios, y discutir aquí y ahora el contenido real. Sondear de manera totalmente directa el gusto del público, tener una reacción”. Las redes sociales son, por lo tanto, un arma de doble filo, que quizás permiten sobre todo distinguirse. El cambio entre el Sr. Rossi de antes y el de hoy, del Sr. italiano Rossi al europeo.

"Creo que la mayor responsabilidad que tenemos hoy día con nosotros mismo es exactamente como dijimos, saber filtrar. Nunca hemos estado más confundidos respecto a los demás en el pasado, ya no sabemos hacia dónde dirigirnos o a quién hacer caso. Puedes saber en menos de 10 minutos qué sucede en la otra punta del planeta, pero créanme, no es siempre positivo tener tanta información sin un verdadero control. Nunca estuvimos tan confundidos como hoy, cuanta más información recibes, menos sabes. ¿Quiénes filtran, y cómo lo hacen? Entonces, si tuviese que diseñar un Sr. Rossi europeo actual, lo haría confundido”.

Para el Maestro, el hombre, los instintos no cambian nunca. Seguramente el Signor Rossi europeo tiene características precisas, diferentes de las de uno americano, ruso o australiano. Haría falta cambiar el look y los bigotes del Signor Rossi de los años 60, pero el verdadero dilema sería saber sintetizar las varias facetas culturales y de comportamiento en un único boceto. El cortometraje “Italia vs Europa” ya está entre las primeras animaciones creadas con el uso de Adobe Flash que nos hace reír de los hábitos irreducibles que persisten hasta el presente, y nos dice mucho de un ideal de conducta perfecta en contraste con la continua negligencia, y, por qué no, holgazanería de los ciudadanos italianos europeos. “This film is dedicated to those who believed that italians behave the same as all other europeans” (esta película está dedicada a quienes creen que los italianos se comportan exactamente igual que los demás europeos, ndlr). Una ironía afilada que muestra situaciones comunes, desde las normas de tráfico hasta la política, desde el deporte hasta las colas para entrar al teatro, donde se lleva al extremo la buena conducta del europeíto medio en contraste con la más colorida inventiva de los vecinos italianos.

“¿Mi consejo para esta generación? Leer, definitivamente leer cada vez más. Saber ser un perro verde. Los móviles son medios maravillosos pero distraen, le quitan tiempo vital a la reflexión. Siempre se tiene a disposición la posibilidad de ver, de entrar en contacto, de sentir, de ser… Son medios maravillosos pero destructivos que le quitan mucho tiempo a la lectura, al descubrimiento de un mismo. No es casualidad que el nivel medio de atención haya disminuido drásticamente a ocho segundos. Tenemos un serio problema de concentración. Para atraer la atención en ocho segundos uno tiene que ser vulgar, violento, diferente a toda costa. Ya no es tan posible crear algo refinado, no lo mirarían más. Esta es mi crítica: se debe dejar de lado un poco la forma, la estética, la búsqueda de la perfección a toda costa, para encontrar otra vez el contenido y las verdaderas ideas".

Hacer divertir para hacer razonar. Quizás el tan elogiado multi-tasking que glorifica nuestra era digital puede ser un mal y un bien al mismo tiempo. Saber detenerse y también especializarse, sin tener que correr detrás de la perfección que nos lleva a saber hacer todo y nada, o a hacerlo de manera vacía, técnica, superficial. Para Bozzetto la respuesta está en el silencio. No en el silencio pasivo, sino en la ausencia del lenguaje que lleva al disfrute más alto y total del contenido. “No asistí a una escuela de diseño. Haciendo caricaturas he descubierto el valor de las palabras. Pero es mucho más difícil transmitir algo sin un diálogo. ¡Sin palabras la única cosa que se puede utilizar es la cabeza! Y es por ello que el ciudadano promedio italiano del Sr. Rossi en Youtube tiene un pico de visualizaciones en Alemania y Arabia Saudí... ¡¿Por qué demonios pueden ver en mis películas en Arabia Saudita?! La respuesta está en el lenguaje universal”.

Y seguramente, los seguidores en Instagram, Snapchat o Tinder, saben mucho más de esta lengua universal y globalizada de lo que pensamos.