Cultura

"Depredadora": la promiscuidad en tierras balcánicas

Article published on 7 de Octubre de 2010
Article published on 7 de Octubre de 2010
¿Son las mujeres promiscuas un fenómeno paneuropeo? ¿Cómo son los cánones a la orilla de la Unión? Desde los Balcanes y a través de un libro sobre depredación sexual, escuchamos opiniones.

Más de 130.000 copias de Depredadora (Grabljivica 2) se imprimen diariamente en Serbia. El controvertido libro cuenta la historia real de una mujer joven que, poco a poco, va cultivando la promiscuidad. Y de ahí saltó a un foro de internet donde varias mujeres discuten sobre hombres y sexo, y se atreven a escribir sobre el libro en busca de consejo para demostrar que las nuevas generaciones ya no están embarradas en tabús.

Pero aún no llegan al descaro masculino

El libro fue tachado como "novela rosa" con tintes sexuales, a lo que su autora responde vía e-mail: "¿Qué significa ser promiscua? ¿Quién decide cuántas parejas podemos tener o no?". Simonida Milojkovic, periodista serbia, considera que llamar insano y antinatural a la "depredadora" es discriminatorio. "Sin embargo, así como a nosotras las mujeres no nos gustan los hombres que se comportan como el cachorrito mejor entrenado, a los hombres tampoco les gustan las mujeres que les 'atacan' y persiguen. Respeto a las mujeres que luchan contra esto, pero no deberían quejarse y llorar cuando tienen que dormir solas".

"Así como a nosotras no nos gustan los hombres que se comportan como el cachorrito mejor entrenado, a ellos tampoco les gustan que les ataquen"

Con polémica o sin ella, el libro es un superventas. "No me gusta el termino depredadora", admite una lectora de Montenegro, "pero he tenido muchas parejas sexuales. Forma parte de madurar. Muchas mujeres se comportan de manera similar, aunque prefieren llevarlo con discreción. No me avergüenzan mis elecciones, pero odio que me pregunten con cuántos hombres he estado. Eso sí que me hace pasar un poco de vergüenza, pero sólo por la crítica social, supongo". Simonida confirma que en Serbia es normal llevar una vida sexual secreta. "No hay diferencias entre el oeste y esto, sólo que los primeros son más abiertos".

Perspectiva masculina

"Muchos chicos se asustan del nuevo cambio de rol y están bastante cerca de convertirse en 'víctimas' de la nueva mujer depredadora", dice Matko Cerniar, un croata de 28 años. Todavía muchos reaccionan basándose en el estilo tradicional: un chico que tiene muchas mujeres es un semental; una chica es casi una ramera. El controvertido rapero serbio Ognjen Kostic-Struka, que en ocasiones canta acerca de mujeres promiscuas, lo confirma: "Los Balcanes son todavía una zona conservadora. La promiscuidad se entiende para los hombres como una virtud mientras que entre las mujeres es criticada. Las mujeres son también las primeras que condenan a un miembro de su propio sexo. Si algo es tachado como malo, debe ser motivo de vergüenza para todo el mundo". Pero al mismo tiempo, Kostic-Stuka también dice: "Las críticas (de las mujeres) deben ser constructivas para hacer que las chicas piensen sobre su comportamiento y permanezcan en el camino adecuado".

No hay que dar por supuesto que las mujeres balcánicas son más conservadoras. "Las mujeres en Serbia son conservadoras en el sentido de que prefieren que su estado financiero y su felicidad dependan de alguien", dice la bielorrusa Alla Levcovets, de 23 años, que se mudó de Serbia al Reino Unido este año. "En general, las mujeres allí prefieren que los hombre sean dominantes en una relación. La situación es diferente en el oeste de Europa donde las mujeres son independientes, prefieren ganar su propio dinero y donde casarse pronto es bastante impopular". La edad media para casarse es entre los 25 y los 30 años en Suecia y Dinamarca. "En la última década ha habido presión para dar a luz antes de llegar a los 30", dice la serbia Maria Senic, de 24 años. "Pero el pánico disminuye cada vez más; al contrario que nuestras madres, que normalmente se casaban a los 'veintipocos'. La mujeres deben disfrutar su juventud, salir con más hombres y no quedarse con su primer novio como hicieron sus madres. Las relaciones abiertas no son un mal concepto, aunque no estoy muy segura de cuán aceptadas están aquí".

El punto de vista profesional

"Por lo que he visto en las últimas dos décadas, las mujeres están efectivamente más cerca del enfoque masculino que de estar siempre esperando que el hombre dé el primer paso", explica el analista transaccional británico Tony White. El problema es que estos enfoques suelen limitarse sexualmente a la "primera base". "La mayoría de las mujeres no abordarán sexualmente a un hombre con la idea de tener una relación sexual completa con él. Esa motivación por el acercamiento sexual sigue siendo dominio de la psique masculina, así que no se ha cambiado tanto realmente". Sin embargo, hay muchas excepciones a la regla.

En el libro, una joven se traslada a la ciudad para buscar experiencias

El toque occidental

"Algunas mujeres pueden tener cierto número de parejas sexuales masculinas en un corto periodo de tiempo. La mayoría de las que entran en una especie de fase de promiscuidad normalmente tienen la autoestima baja y, así, los repetidos contactos sexuales pueden ser una forma de autolesión como expresión de su odio hacia ellas mismas. Simplemente no es algo natural para las mujeres. Al mismo tiempo, un hombre que tiene una serie de parejas sexuales femeninas en un breve espacio de tiempo puede verse como triunfador, pero, para ser honesto, no creo que la gente lo vea con buenos ojos". La influencia occidental, que es la primera en llegar a través de los medios, es innegable. La macedonia Saska Dimitrovska, de 23 años, nota que la cultura occidental es atractiva porque se envuelve en un sentimiento de "libertad" que otras culturas no comparten, aunque "libertad" puede ser tanto positivo como negativo", añade. Trae más autoestima, libertad y nuevos horizontes, pero la cuestión es si la posibilidad de nuevas elecciones está en sintonía con el clima social, los hábitos fuertemente arraigados y, al fin y al cabo, la naturaleza femenina

Fotos: principal (cc) Έλενα Λαγαρία/ Elena Lagaria/ Flickr; hombre y mujer gagilas/ Flickr; cubierta del libro 'Grabljivica'