Cultura

“En tierra de sangre y miel”: Angelina Jolie concilia y reconcilia

Article published on 13 de Marzo de 2012
Article published on 13 de Marzo de 2012
Nada de Lara Croft ni de versiones de Sr. y Sra. Smith. La obra de Angelina Jolie como directora, estrenada en España en marzo de 2012, es una película sobre una guerra olvidada. A ver qué nos ha preparado Angie… ¿un drama romántico bosnio aliñado al estilo de Hollywood o una auténtica revelación sobre una situación que ha pasado (demasiado) desapercibida?

“Me dieron ganas de llorar cuando vi la reacción del público”. Son las palabras de una Angelina Jolie emocionada en una entrevista con la BBC el día del estreno de En tierra de sangre y miel (In the Land of Blood and Honey). En esta entrevista declara que su proyecto nació de una simple necesidad de saber, de instruirse sobre algo de lo que no tenía necesariamente ganas de hablar. Como embajadora de la ONU y estandarte de los derechos de mujeres y niños, no sabía realmente a qué atenerse cuando propuso un largometraje sobre una guerra que apenas tiene 20 años. Angelina relata la historia de amor surgida, en pleno conflicto serbio-bosnio, entre Ajla (Zana Marjanovic), una prisionera bosnio-musulmana, y Danijel (Goran Kostic), un oficial del ejército serbio-bosnio, en el Sarajevo de los 90. En pleno campo de prisioneros, que es escenario de agresiones sexuales sistemáticas y donde la falta de humanidad es estremecedora, este amor imposible se convertirá en el símbolo de una oposición violenta que tiene lugar entre 1992 y 1995.

“Pobrecita”

Al margen de las revistas del corazón, los comienzos de Angelina Jolie como directora reflejan un importante trabajo de investigación a la vez que una gran convicción en una película que presenta el mérito de liberarse de cualquier verdad moralizadora. La preocupación por destacar a los actores locales y de respetar su lengua original, además, hace que el tema se libere del corsé hollywoodiense. “Una cuestión de orgullo” para Angelina Jolie, pero también el motivo por el que era importante mantener el guión en el anonimato desde el principio del proyecto. El objetivo era no influenciar a los actores, que han manifestado su asombro ante la autenticidad de ciertas escenas a pesar de estar escritas por una actriz americana, lejos de la Bosnia de la época (por aquel entonces ella tenía 17 años). Un asombro que han compartido igualmente todos los habitantes de Budapest, lugar que la familia Pitt-Jolie eligió como domicilio durante el rodaje. Los interrogantes sobre el conflicto más mortífero en Europa después de la Segunda Guerra Mundial (en torno a 100.000 muertos, según el Centro de documentación e investigación de Sarajevo) permanecen abiertos. Las heridas son todavía demasiado recientes para hablar de una reconciliación pero, pese a las críticas, esta película se muestra casi como un ejercicio de memoria en el que los serbios son los malos malísimos. Angelina Jolie no ha dudado a la hora de meter el dedo en la llaga del pasado y ha despertado las iras de muchos internautas serbios que le han acusado de falta de imparcialidad en la presentación del conflicto y que han creado incluso una página de Facebook anti-Angelina Jolie. Por su parte, la estrella serbia Emir Kusturicatachaba a la actriz americana de “pobrecita”. La interesada no se ha manifestado al respecto, excepto por un lacónico “Sebrenica es una realidad. Entiendo que es un tema sensible. Pero no se trata de un documental”, pronunciado durante la emisión del programa francés Le Grand Journal de Canal +. Y punto.

Un sutil tono maniqueo

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Es cierto que la película evoca los acontecimientos que condujeron a la guerra, como el referéndum de 1992, boicoteado por los serbios, que se negaban a convertirse en una minoría dentro de su propio país, así como la iniciativa armada de los nacionalistas serbios en Bosnia. Bajo un sutil maniqueísmo, no es menos cierto que la historia simplifica y a veces olvida otras realidades como el apoyo de las esferas islamistas a los musulmanes bosnios o, simplemente, las semejanzas entre los agresores y las víctimas. Las amenazas recibidas tras el estreno de la película demuestran que es difícil aceptar los hechos cuando es una persona de fuera quien los cuenta, y más si se trata de una actriz de Hollywood, prototipo del star system.

En cualquier caso, En tierra de sangre y miel pretende hacer llegar al mayor número posible de espectadores lo que hemos intentado ignorar desde hace años. La importancia del cine, en especial cuando toca temas sensibles, reside en que con frecuencia favorece los actos de contrición. Es la misma lógica que ha llevado al actor principal, Goran Kostic, a afirmar “lo que ocurre en la película demuestra que la reconciliación es posible”.

“Quiero que se recuerde a Bosnia, quiero que se recuerde lo que allí ocurrió, quiero que se respete a todas las personas que han sobrevivido y quiero que se recuerde que todavía hoy este país tiene por delante un largo período de cicatrización”, Angelina Jolie.

Fotos: portada y texto, © cortesía de allocine.fr ; Vídeo (cc) : estrenosdecine.eu/youtube