Cultura

Hors lits, arte a domicilio en toda Europa

Artículo publicado el 6 de Junio de 2017
Artículo publicado el 6 de Junio de 2017

En primavera, la red de artistas Hors lits (en español, Fuera de las camas) ha puesto a disposición del público apartamentos parisinos que acogen representaciones artísticas. El fenómeno, iniciado por bailarines hace doce años, ha adquirido una dimensión europea. Múnich, Bruselas, Barcelona e incluso Lisboa se han iniciado ahora también en esto de la danza. Hagamos periodismo bajo las sábanas.

Cantos líricos se elevan desde la planta baja de un edificio situado en el décimo distrito de París. En el interior, dos jóvenes berlinesas cantan ópera ataviadas con tutús verdes y rosas. En un ambiente atenuado por luces de neón, consiguen que una treintena de espectadores se apretujen al fondo del salón. El público se intercambia miradas divertidas para pasar después a centrar su atención en las Baroque Bitches.

Esta representación artística forma parte de las veladas organizadas por la red Hors Lits los días 21 y 22 del pasado abril. Este fenómeno, que vio la luz en 2005 gracias a bailarines de Montpellier, ha adquirido una dimensión europea a raíz de la participación de ciudades como Múnich, Bruselas, Barcelona, Venecia e incluso Lisboa. ¿El concepto? "Un recorrido a pie por la ciudad en el que los participantes visitan de manera sucesiva cuatro apartamentos y, en cada uno, se da carta blanca a un artista distinto", explica Matthieu Sparma, miembro de la organización de la red de la Isla de Francia. La expresión "Hors lits" continúa el concepto del solo de danza sobre una cama que puso en escena Leonardo Montecchia, fundador y pieza fundamental del dispositivo de artistas. "Se trataba de un guiño a los eventos denominados itinerantes o poco comunes y que son propios de una cultura francesa quizás algo burocrática", atestigua el artista argentino de cuarenta y cinco años. Hors lits reivindica hoy la participación de una veintena de ciudades en Francia.

«Replantearse la forma artística»

La segunda etapa del recorrido se sitúa a diez minutos andando del primer apartamento. "Es agradable pasear por París de un apartamento a otro. Se descubren un montón de cosas muy distintas", dice con alegría Célia Corbet, una estudiante de 23 años. "¡Manifestación, manifestación!" entonan con finura algunas personas en la calle a la vez que observan pasar al rebaño de participantes. Sobre el descansillo de la puerta situada en la quinta planta, se pide a la gente que se quite los zapatos ya que una bailarina pisa el suelo de manera habitual. El espacio, de parquet y despejado, lo ocupa una pareja de artistas. Ella es comediante; él, violinista. Juntos escenifican ex nihilo, un cuestionamiento filosófico adscrito a un "teatro musical improvisado y efímero", comenta a continuación el músico de 55 años. El dúo, acostumbrado a la escena más "convencional", se estrena en Hors lits. "La mayor dificultad es la de improvisar un formato corto", prosigue el artista.

En Parmentier, en el undécimo distrito, tiene lugar la continuación del recorrido. La escenografía cambia. Cuatro personas están sentadas en el centro y clavan su mirada en el público. Una música animada empieza a sonar (Blue Monday de New Order). Los protagonistas quieren levantarse, pero algo parece sujetarlos. Dicho impedimento representa "ese momento en el que tienes ganas de bailar, pero no te atreves a hacerlo", resume la actriz Lucile Rey, que califica la obra de catártica. "Intentamos hacer ver aquello que no vemos", añade Romain Pichard, coreógrafo de la compañía. La actuación termina en grupo. Los actores y espectadores se juntan y bailan sin conocerse de nada, bajo la mirada curiosa de algunos vecinos apostados delante de sus ventanas.

El grupo de Hors lits continúa su recorrido y realiza una última parada en el barrio de Saint-Ambroise, todavía en el undécimo. El apartamento, inmerso en la penumbra, está forrado de discos y vinilos. Mientras que los espectadores se acomodan, una joven se sienta en la barra de la cocina con la cara solo iluminada por una lámpara de escritorio. Vestida de traje, se sumerge en un monólogo. Voz robótica de contestador automático, vocabulario burocrático… la obra titulada Tout ce que je ne sais pas (en español, Todo aquello que no sé) es un flujo continuo de tecnicismos. Al final de la obra, los organizadores, los artistas y los espectadores se reúnen en un bar. El ambiente es amigable, incluso familiar. La gente se presenta, intercambia sus números de teléfono y transmite sus sensaciones. En resumen, cada uno va allí para hacer sus comentarios.

De Europa a México

Leonardo Montecchia, bailarín de formación, desea acabar con el monopolio estático que afecta a la financiación de la cultura ya que, según él, las políticas culturales hacen "mucha política y poca cultura". El reglamento de Hors lits incluye una contribución obligatoria que se eleva a un precio de diez euros por persona. "La falta de un contrato de financiación justo nos permite ser totalmente independientes", subraya Matthieu Sparma. Para él, Hors lits responde a la necesidad de sacar al espectador del teatro. "Nosotros salimos de lo tradicional para llevar el arte a la intimidad", afirma al remarcar que "el dinero debe permanecer fuera de todo eso". La red y él mismo toman forma gracias al boca a boca. Todo es pues fruto de la decisión basada en no hacer de este proyecto un fenómeno de masas.

Hors lits empezó siendo poca cosa, pero con los años se ha hecho mucho más grande de lo imaginado. "No tenía intención al principio de crear una red", asegura Leonardo al recodar cómo nunca antes había imaginado el alcance que ha adquirido su proyecto. "La idea era simplemente crear algo que sucediera entorno a la cama como símbolo intimista". Estos últimos cinco años, dieciocho ciudades europeas se han embarcado en este proyecto, incluso territorios más lejanos aún como México y Túnez. Pese al entusiasmo, Leonardo intenta mantener el contacto con todo el mundo, aunque sin adquirir una postura controladora. "Quiero que el proyecto sea autónomo. ¡Todos quieren ser partícipes en Barcelona!", dice el artista con tono alegre.

La red Hors lits responde hoy a diferentes necesidades según sea el país. Justo en Barcelona, la idea consiste en "proponer un espacio alternativo para artistas no catalanes puesto que ya existe una creación artística local muy presente", asegura Leonardo. En Túnez, Hors lits acaba de iniciar su sexta edición. Sin embargo, la meta es distinta. El lugar donde se desarrolla la escena artística llega hasta el espacio público. Así, de vez en cuando, se hace de las calles un nuevo escenario alternativo. En un país donde se suele entender el arte como una forma de expresión y de protesta política, la alternativa ofrecida por Hors lits no contiene reivindicaciones de ese tipo, sino manifestaciones sobre todo referidas al "existencialismo", remarca su fundador.