Cultura

La vuelta a la Europa de las revueltas de 1968

Artículo publicado el 23 de Enero de 2008
Artículo publicado el 23 de Enero de 2008
Tras años de fuerte crecimiento económico, la rebelión se incuba en las fábricas de toda Europa. Las reivindicaciones de 1968: derechos laborales, aumento de salarios, pero también libertad de expresión y liberación sexual, hicieron vibrar al Viejo continente. Recuerdos, recuerdos.

Con Franco, sólo las mujeres casadas tienen derecho de ciudadanía

Los ecos de Praga y de París alcanzan las puertas de las universidades españolas. Los estudiantes se manifiestan contra los “grises”, la policía “políticosocial”. Se cierran las facultades. La clase obrera se manifiesta de forma masiva en las calles para exigir al fin, derechos sociales y libertades públicas.

Cinco mil mineros del norte del país se declaran en huelga cuando ni siquiera poseen ese derecho. El régimen de Franco se ve obligado a abrirse a la modernidad. Resultado: las mujeres, únicamente las casadas, pueden ser concejales.

1968 es también el año del nacimiento del príncipe heredero, Felipe. En las terrazas de los cafés se canturrea con orgullo patriótico la melodía de la canción La, la, la de Massiel, la ganadora de Eurovisión que España consigue por primera vez.

En nombre de la democracia: la Primavera de Praga

Mientras los estudiantes de otros países se rebelan contra el materialismo y la sociedad de consumo, los ciudadanos checoslovacos luchan por los derechos fundamentales, la libertad de expresión y los derechos sociales.

La Primavera de Praga es un vuelo democrático que intenta instaurar “el socialismo con rostro humano”. Mientras las reformas se proyectan dentro de la estructura monolítica de la economía comunista, mientras los socialistas se inclinan por los Derechos Humanos, el país es invadido por las tropas soviéticas que se encargan de devolverlos al camino recto.

Incluso hoy en día, en la prensa, en las plazas, en la televisión, la primavera de Praga se conmemora ampliamente en toda la República Checa. Los ciudadanos recuerdan la esperanza inmensa que se levantó en este periodo de deshielo político. Vaclav Havel, el opositor comunista, entonces hombre de teatro, convertido en presidente del país, sigue presente y es muy respetado por la opinión pública checa.

El chienlit para De Gaulle

En Francia, dos mundos que, a pesar de ser muy diferentes, se enfrentan unidos en las inmensas manifestaciones. Por un lado, los estudiantes que invaden la calle y luchan contra la policía a golpes de eslogan y adoquines. De otro, los obreros: millones de ellos se declaran en huelga. Una huelga que se vuelve general y paraliza el país: “En el 66, los salarios de los trabajadores franceses eran los más bajos de la CEE, las semanas laborales las más largas, y los impuestos los más elevados”, recuerdan los obreros de la Liga por la Internacional comunista revolucionaria.

La sociedad también cambia: se libera la palabra. Las generaciones debaten en la calle, en los cafés, en las empresas. La rigidez de las costumbres de la época se hace pedazos. Por último, Charles de Gaulle frente a los levantamientos que él califica de “chienlit” (“desmadre”) disuelve la Asamblea nacional y convoca elecciones anticipadas. Deja el poder al año siguiente, después de un referéndum disfrazado de pugilato.

Dios ha muerto en Italia

La canción del grupo Nomadi consigue un éxito inmenso en 1967 y le da el tono a la vuelta a la universitaria italiana. Dios ha muerto y la sociedad está cansada. Como en Francia, los estudiantes son los primeros que desencadenan el movimiento contra las instituciones arcaicas y cerradas.

Inédito: los estudiantes se politizan de manera radical. Sus críticas son sobre el sistema capitalista pero también sobre los partidos políticos de izquierda acusados de renunciar a sus objetivos. El viento contestatario no tarda en llegar a las grandes industrias del norte de Italia. El país conoce también las huelgas generales, el detonante es la implicación de los obreros de la empresa Fiat, la mayor del país. Más tarde, la oposición se endurece. Italia entra en una década llamada de los “años de plomo”, marcada por la violencia de los grupúsculos izquierdistas y neofascistas.

Polonia contra el antisemitismo

Lo que desencadena los acontecimientos de marzo de 1968 en Polonia es una obra de teatro. Demasiado rusófobo y anticomunista, se prohíbe el espectáculo y los estudiantes se manifiestan. Se suceden los desfiles en numerosas ciudades polacas. Los artistas, los estudiantes y los intelectuales se movilizan por su libertad de expresión. Y los ojos de los manifestantes se dirigen a la vecina Checoslovaquia y a sus esperanzas democráticas. La guerra de Israel divide al partido comunista. La Unión Soviética apoya a los Estados árabes y los miembros judíos del partido son sucesivamente perseguidos y expulsados. Algunos emigran a Estados Unidos y Francia.

Los disturbios de Pascuas en Alemania

De 1968 en Alemania se recuerdan las zapatillas de deporte de Joschka Fischer, ahora ex ministro de Asuntos Exteriores y sesentayochista de primera línea, y las asambleas generales de estudiantes. El año de la liberación de las costumbres y del deber de la memoria para los jóvenes enfrentados al silencio asfixiante de sus padres.

Los jóvenes solidarios con París se movilizan contra la guerra de Vietnam al sonido del eslogan Ho ho ho Chi Minh. El asesinato del estudiante Benno Ohnesorg, en 1967, cuando volvía de la manifestación contra la visita del Sha de Irán a Berlín, se añade a la insatisfacción política. Un nuevo partido de oposición extraparlamentario, dirigido por miembros del SDS, la Unión Socialista Alemana de estudiantes, toma forma. La prensa se irrita hasta el atentado que afecta al líder de los estudiantes en cólera, Rudi Dutschke, en 1968.

Los “disturbios de Pascua” se añaden a la cacofonía europea. Pero más deprisa que en otros lugares, la calma vuelve al país. Una gran parte del movimiento se canaliza en el partido socialista (SPD). Algunos militantes se pasan al terrorismo armado de extrema izquierda de organizaciones como Fracción Armada Roja o Rote Zora.

No se pierda el vídeo del La la la, con Massiel

Piquete de huelguistas (Foto, Jean-Claude Seine/DR); Museo del comunismo en Praga (Foto, Iarbeltza/Flickr); Desfiles en las calles de París (Foto, Jean-Claude Seine/DR); Manifestaciones de estudiantes en mayo del 68, en París (Jean-Claude Seine/DR); La Alemania despreocupada del 68 (DR); La juventud socialista en 68, Alemania (DR)

Con la colaboración de Katharina Kloss, Fernando Navarro Sordo, Vitek Nedjelo y Natalia Sosin.