Cultura

Lux Voor: lifting en la política holandesa

Artículo publicado el 28 de Agosto de 2006
Artículo publicado el 28 de Agosto de 2006
Ni coalición ni organización legal: el movimiento Lux Voor fundado en marzo de 2006 encarna para muchos el futuro de la política holandesa. Aproximémonos a este fenómeno en plena ebullición.

Ian Van der Kooye, de 34 años, tiene la costumbre de coger el toro por los cuernos. A finales de los noventa, se marcha a la India en viaje humanitario a un orfanato dirigido por un reverendo holandés. Nada más llegar, se queda horrorizado: William, el gerente, es un pedófilo que se aprovecha de su puesto para abusar de los niños. Indignado, Van der Kooye crea una asociación que financia el traslado de los niños de este terrible orfanato a otro lugar de acogida.

Ahora la misma escena, pero en política. Durante el principio de la presente década, Van der Kooye echa una mirada a su país y apenas reconoce lo que ve. El ascenso al poder del controvertido Pim Fortuyn -antes de su asesinato en mayo de 2002- afianza la xenofobia latente en la sociedad holandesa. El gobierno es tachado de inmovilista y la organización política del país, el famoso polder model (cooperación tripartita entre patronales, sindicatos de trabajadores y gobierno), se paraliza ante la necesidad de obtener un consenso antes de tomar una decisión sobre este tema.

El desarrollo personal en política

Van der Kooye ya no se reconoce en la sociedad holandesa y decide actuar acompañado de otros cuatro amigos. En marzo de 2006 nace Lux Voor ("luz" en latín y "progreso" en holandés), un movimiento que reúne a jóvenes holandeses de menos de 40 años, provenientes de partidos mayoritarios nacionales. Dejando atrás la preocupación por las divisiones partidistas, Lux Voor se centra en poner de relieve los tres retos que deberá afrontar la sociedad holandesa: “su envejecimiento, su egocentrismo y su polarización”.

Van der Kooye dirige un hogar para mujeres y niños. Allí, enseña a sus “inquilinos” a encontrar un trabajo, mantenerlo y ocuparse de los trámites administrativos cotidianos. “Les enseñamos sobre todo a valerse por sí mismos”, resume. A Lux Voor le gustaría extender esta aproximación humana al desarrollo personal a todas las capas de la sociedad holandesa.

Entre los objetivos de este grupo de expertos se encuentra la supresión del Estado proteccionista. Su única misión, según Van der Kooye, es financiar las jubilaciones de la generación del “baby boom”. “El rol del Estado sería más bien el de estimular las ambiciones y desarrollar el potencial de cada ciudadano”, precisa Van der Kooye. ¿La base del movimiento? “Pasar a un Estado de desarrollo o de emancipación”.

Para llegar a este cambio, Lux Voor recomienda un gobierno fuerte y un sistema mayoritario que permita elegir claramente a los candidatos. En Holanda, hay una sola vuelta y muchos candidatos. “Resultado: los electores nunca saben a quién están votando”, señala. Por otro lado, estima que las acciones de colaboración y asociación más cercanas a los ciudadanos así como la de los adultos deberían estar estimuladas por el gobierno. “Las personas mayores necesitan una ocupación y las parejas jóvenes, guarderías para sus hijos”, predica de Kooye, convencido de la necesidad de trabajar durante más tiempo.

Superar las divisiones

A pesar de que Lux Voor no actúa directamente a nivel legislativo o reglamentario, espera crear un “ruido de fondo” propicio al cambio reuniendo a políticos, líderes de opinión y jóvenes interesados en la política. Muchos de sus actuales partidarios formarán la clase política de mañana.

Las “tertulias políticas” mensuales o los debates organizados sobre un personaje de ideología progresista son hoy en día todo un logro. El ministro de Reformas Administrativas, Alexander Pechtold, o el alcalde adjunto de Ámsterdam, Ahmed Aboutaleb, se han prestado ya al juego.

Entre los reproches realizados por este grupo de expertos figura también la rigidez de los partidos políticos holandeses. “Si un miembro no está de acuerdo con la orientación de un partido, ya puede ir despidiéndose del mismo”, señala Van der Kooye, quien afirma que cada coalición puede tener ideas interesantes. “Puedes aprovechar ideas de todo el mundo. Incluso de Puff Daddy o de Pamela Anderson.”

Para Van der Kooye y sus partidarios no hay nada ganado de antemano. Algunos detractores les reprochan una vinculación bastante fuerte al partido laborista PvdA, de donde procede la mayoría de los miembros fundadores. “Tratamos de quitarnos este estigma”, se defiende de Kooye.

Un sistema a la inglesa

Lux Voor no concibe la política como una oposición izquierda-derecha; sino que aboga por una división más clara entre progresistas y conservadores, como sucede en el Reino Unido. A Lux Voor le gustaría también ver a más mujeres y a más personas pertenecientes a grupos minoritarios como representantes dentro de la clase política holandesa. “En nuestras reuniones, más del 60% de los participantes son mujeres”, se felicita Van der Kooye, originario de Surinam.

Si la formación de un partido político “no es habitual hoy en día, tampoco hay que renunciar a hacerlo”, comenta Van der Kooye. Según él, transformar el Lux Voor en una coalición sería lo más coherente con la filosofía de base del movimiento: una total libertad para discutir y debatir, fuera del marco rígido de un partido. Así que Van der Kooye espera reunir el año próximo una lista política con el objetivo de entrar a formar parte del Parlamento holandés.