Cultura

Messed Up: el desastre del punk bielorruso

Artículo publicado el 10 de Agosto de 2017
Artículo publicado el 10 de Agosto de 2017

Cuando se habla de Belarús, es raro mencionar su escena punk-rock. El país siempre ha estado bajo el punto de mira del continente y muchas veces se refieren a él como la última dictadura europea. No obstante, el grupo de punk Messed Up, formado íntegramente por mujeres, lleva desde 2015 remodelando la escena musical de su país.

"Una de las razones por las que nos piden que toquemos es que los organizadores saben que no solo somos chicas con guitarras. Vamos en serio y no permitimos que nadie nos insulte", explica la guitarrista y compositora principal, Liza. Messed Up es uno de los pocos grupos de punk bielorrusos que intentan difundir un mensaje social a través de la música dentro de una comunidad pequeña. No es un ambiente fácil. Dificultades para tocar, locales ilegales, los prejuicios del país con el punk o ser mujer en un grupo... Messed Up ha vivido todo tipo de experiencias. 

"Para empezar, no hay muchos bolos. Esto ocurre porque los conciertos suelen ser ilegales. Es bastante difícil tocar en un club normal porque los propietarios temen a las autoridades locales y se dejan llevar por los estereotipos", explica Liza. El pop y el dance acaparan la escena musical y la falta de interés en el punk-rock es obvia. "La gente siempre nos está etiquetando. Le da miedo meterse en líos después de los conciertos".

Soy ​mujer, escucha mi rugido

Ser el único grupo de punk del panorama actual de Belarús formado por mujeres conlleva sus propios desafíos. "Queremos demostrar que las mujeres podemos expresar nuestra opinión igual que los hombres", añade Liza. Para Messed Up, la experiencia de ser un grupo compuesto solo por mujeres ha sido positiva fuera de las fronteras de Belarús, pero la situación en casa es bien distinta. "A veces notamos miradas de estupefacción cuando subimos al escenario e incluso escuchamos a la gente decir que el rock no es para chicas".

La discriminación de género sumada a la percepción que se tiene del punk-rock en Belarús son en parte la razón por la cual Messed Up tiene más éxito en giras internacionales que en las de su país natal. El grupo suele tocar en países como Polonia y Lituania. Liza explica que en Belarús, en comparación con el resto de Europa, sigue habiendo problemas de género sin resolver.

"Desgraciadamente, nuestra sociedad etiqueta a las mujeres basándose en estereotipos. Aunque seamos exactamente iguales que los hombres en cuanto a leyes y derechos, aún queda mucho por hacer". En Belarús, el lugar de la mujer suele estar en casa, y rara vez ostentan posiciones de poder o liderazgo.

Cantándole al Estado

"Nuestras canciones no solo hablan de nosotras. Cantamos sobre los problemas de la sociedad moderna". Messed Up toca canciones que intentan dar voz a ciertas opiniones que su país no quiere escuchar. El himno del grupo "I won't" es una llamada a la resistencia frente a las normas sociales de un país que solo aprueba las actitudes y expresiones comunes. En especial, con respecto al comportamiento de las mujeres y a las críticas hacia los modos de vida "alternativos". Este grupo solo intenta expandir los horizontes de Belarús y demostrar a la gente que no pasa nada por ser diferente.

Muchas de las canciones de Messed Up hablan sobre cómo la sociedad postsoviética premia lo corriente y cómo las personas en posiciones de poder oprimen a los que han elegido vivir de otra manera. Liza habla de la denuncia de "la injusticia, la hipocresía y la falsedad" como la fuerza vehicular en su lucha por la justicia.

"Las desventajas de ser parte de un grupo político en Belarús son los problemas que te puede causar el Estado. Es difícil serle fiel a tus creencias cuando te silencian, no se debería censurar ni asustar a nadie". En la actualidad, Messed Up se encuentra grabando un sencillo de cuatro canciones y en el proceso de creación de un nuevo videoclip. Esperan sacar su álbum debut antes de que finalice el año.

Mientras tanto, el grupo se niega a que la limitada libertad de expresión de su país las retenga. El punk-rock lucha por sobrevivir en Belarús, pero sus cabecillas siguen esforzándose para que se les oiga. "¡El punk-rock nos da la libertad de expresar nuestro descontento! Queremos que se nos escuche en nuestro país y no solo en el extranjero".