Cultura

Patrice: "Construyo mi propia cultura"

Artículo publicado el 21 de Octubre de 2016
Artículo publicado el 21 de Octubre de 2016

En 20 años de carrera, siempre ha demostrado calma y tranquilidad en sus canciones. Pero justo ahora que estrena nuevo disco, Life's Blood, el artista alemán aparece con cambios y mezclas que hablan tanto de su música como de él mismo. A sus 37 años, Patrice está en pleno proceso de construcción. 

Estudio de música. París. Distrito 9. Un edificio con mucha clase: techos altos, escayolas doradas y espejos en las paredes, ventanas grandes con vistas a un bonito y jardín interior. Patrice (1979), está sentado en un sillón medio destrozado, del que no deja de estirar la gomaespuma. En contraste con la pomposidad del lugar, Patrice lleva unos pantalones vaqueros, una camisa hawaiana y una gorra blanca. El cantante y compositor alemán, que vive entre Francia y Alemania, ha cosechado un gran éxito en toda Europa, y ahora está de gira promocional en París para hablar de su nuevo disco, Life's Blood. 

Sus manos van de un lado a otro, del reposabrazos a la gorra, con la que juguetea. Gesticula abriendo mucho los brazos. Sus manos no paran quietas, igual que él. El joven de 37 años habla de sí mismo: "Mi vida está en constante movimiento. Los lugares o aquellas cosas que considero mi hogar van cambiando". Desde hace años vive a caballo entre Colonia, París, Londres y Nueva York. No soporta permanecer en el mismo sitio durante mucho tiempo: "Si paso mucho tiempo en un lugar, tengo ganas de ir a otro".

Buenos comienzos

También es así en el mundo de la música. Como si fuera un refrán, dice: "Si hago algo muchas veces, tengo ganas de pasar a otra cosa". Patrice, de nombre completo Gaston Patrice Babatunde Bart-Williams, hace reggae con influencias de jazz, soul, funk, dub y hip-hop. Pero no solo escribe sus propias canciones y actúa en conciertos, sino que también tiene su propio estudio de grabación y es productor. "Soy músico, pero nunca dejo de trabajar en otras facetas", declara. A continuación, enumera lo que le gusta de cada actividad: "Escribir canciones es en realidad algo muy íntimo, mientras que actuar en conciertos y estar sobre el escenario es algo más exhibicionista. ¡Te sinceras por completo! Como productor tienes que distanciarte del artista para ser capaz de ver lo mejor y, de este modo, lograr centrarte por completo en ello". Pero Patrice no tiene ninguna preferencia. Lo que más le gusta son los inicios. 

Subtítulos disponibles en inglés.

A los doce años Patrice empezó a tocar la guitarra. Confiesa que lo hizo por presión de grupo. "Y porque siempre deseé exhibirme y poder expresarme". Por aquel entonces todo el mundo tocaba la guitarra. Por supuesto, él también quería intentarlo. Sus grandes ídolos eran bandas como Guns N' Roses Metallica. Tras comenzar con algunas canciones de otras bandas que logró "aprender sin ayuda", empezó a escribir sus propias canciones. "Tuve mucho éxito porque de algún modo llegó a funcionar. A la primera". Pero en seguida se distanció de los patrones de las bandas conocidas y creó sus propias mezclas. Con su guitarra acústica intentó tocar piezas hip-hop y reggae, siendo precisamente esto lo que le otorgó su carácter único. Fue así como lanzó su primer sencillo LIONS en 1999, a los 18 años, antes incluso de hacer la selectividad. Gracias a este disco se volvió famoso tanto en Alemania como en Francia y actuó como telonero de Lauryn Hill por Europa. Su madre no sabía nada. Al principio no le tomó en serio pero cuando escuchó algunos de las partes grabadas en cinta casete, se rió de él. 

No cuesta nada creer a Patrice cuando dice que se hizo músico porque le gusta actuar. No solo encima del escenario, sino también en otras ocasiones, como ahora, que va de una entrevista a otra sin parar. Al principio sacaba un nuevo disco todos los años. Ahora lanza álbumes cada tres. El décimo álbum Rising of the Son salió en 2013. Con el título hacía referencia a un renacer. Patrice nació justo el mismo día que su abuelo murió, lo que para su familia significó una señal. Este álbum supuso para Patrice un regreso a sus raíces. El videoclip lo grabó en Sierra Leona, el país de origen de su padre.

La fusión cultural, el devenir natural de las cosas

Su nuevo disco ve hoy la luz en toda Europa [a excepción de en los países de habla alemana, donde ya lo hizo el 30 de septiembre, ndlr]. En esta ocasión, la elección del título ha sido muy importante, explica Patrice: "Life's Blood (La sangre de la vida) significa tanto agua como esencia vital, aquello por lo que vivimos y que logra revitalizarnos. He vertido en el álbum mi propia esencia vital. En cuanto al agua, tiene que ver con que los valores del mundo que habitamos han cambiado brutalmente. Le concedemos mucho valor a unos papeles con números impresos, cuando en realidad no tienen ningún valor real. Por el contrario, el agua siempre tiene el mismo valor allá donde nos encontremos, tanto en el desierto como en la selva. Es siempre lo que más necesitamos".

Patrice - Burning Bridges. 

Ya en el videoclip de su nuevo sencillo Burning Bridges resulta evidente: la cultura africana es inherente a sus proyectos. La fusión cultural se ha convertido en la clave de sol de sus composiciones. "Aúnar el pasado con lo que está de moda ahora es súper interesante", explica. Y esto es lo que ocurre en su videoclip, donde combina bailes africanos e instrumentos tradicionales con bailarines de hip hop y música electrónica. "Si observas a un bailarín en la actualidad, sea de donde sea, puedes ver África en él. Porque a través de su baile y de su manera de moverse cuenta una historia con unos orígenes propios. Las cosas modernas como el hip hop tienen sus raíces en África. Y para mí es un elemento fundamental, ya que es de donde proviene mi familia".

No es sólo la fusión cultural la que le llevó al éxito. La idea existir también: "La variedad es natural e inherente a nosotros. Solo existimos por la unión de un hombre y una mujer. Cada pueblo depende de una fusión inicial, no hay ningún africano de pura cepa o europeo de pura cepa". No le gusta ni encasillarse, ni pertecener a una categoría, ni que le preguntemos sobre su nacionalidad. "Sé lo que que quieres decir con la pregunta, pero me resulta incómoda. Solo digo lo que pone en mi pasaporte, pero únicamente lo hago para contentarle [se refiere a la persona que le formula la pregunta, ndlr]. "Construyo mi propia cultura a partir de las cosas que me gustan. Y creo que al final todo el mundo hace lo mismo. El lugar de nacimiento no nos condiciona. Es el curso natural de todas las cosas". 

"Si logramos sobrepasar el miedo a la muerte, logramos superar todos los miedos"

En este ir y venir en constante movimiento, ¿hay algo que se mantiene constante? "Mis límites", responde con seriedad. A continuación se ríe a carcajadas. Si según él, su voz tiene una cierta identidad, sólo existe un conocimiento limitado de la música. "Las cosas que no conozco tampoco existen en mi mundo". Algo que, para él, es interesante ya que se trata de compensar con el estilo, aquello que repercute positivamente en la música: "Al principio de mi carrera estaba mucho más limitado y sabía hacer menos cosas. Muchos afirman que mis primeros discos son los mejores, porque me concentraba en una única cosa y la terminaba por completo. Hoy sé hacer muchas más y también tengo otros gustos. A veces la gente no es capaz de seguirme con tanta rapidez. O se preguntan: ¿Por qué no se queda en aquel registro que se le daba tan bien?". Un tema que le pesa. 

Otra de las cosas que lleva a cuestas es su mochila. Grande y pesada. Patrice o su asistente la usan para llevar consigo distintos dispositivos de grabación."Dentro hay dos portátiles, cinco discos duros, una tarjeta de sonido y micrófonos", explica. Necesita el equipo para poder grabar de manera espontánea en cualquier parte. Nada menos que 20 kilos es su peso. De ahí que su asistenta haya pedido que el contrato incluya un masaje al mes. 

La mochila también es la culpable de que detengan con frecuencia a Patrice en los controles de seguridad del aeropuerto: "Todas las veces me toca pasar por un control de explosivos". Para distancias más cortas, como entre Colonia y París, intenta viajar en tren. La protección del medio ambiente no es el motivo principal: "Le tengo mucho miedo a volar. No es broma".

Patrice cuenta una anécdota: "Nunca dejo que se me note que tengo miedo e intento permanecer relajado, pero de una manera u otra se acaba viendo", cuenta sonriéndole a la cámara. "Entonces alguien me coge de la mano. O en Easy-Jet, por ejemplo, donde todo cuesta dinero extra, me ofrecen bebidas sin más. Se me acercan y me preguntan: '¿Quiere beber algo?'". Se agacha y mira preocupado, tal y como lo haría la azafata. Luego se vuelve a reclinar y responde fingiendo tranquilidad: "No, no, todo va bien. Gracias. No tengo sed". "Beba algo", dice, imitando a la azafata. Explica que entonces pide un mojito y que al final le traen dos.

A continuación aparece de nuevo el Patrice serio y pensativo: "Un piloto me contó una vez una historia de unos futbolistas que tenían mucho miedo en el avión. Creo que el motivo del miedo a volar es tomarse demasiado en serio a uno mismo. Pero ¡estoy trabajando en ello! Si se supera el miedo a la muerte, se superan todos los miedos básicos".

¿No es agotador llevar una vida así? Nos surge la duda al ver que no solo tenemos delante a un Patrice de lo más gracioso y relajado, sino a uno algo agotado y resfriado. Nos explica que la noche anterior fue corta. Tocó en un club de París (La Cigale), junto a la cantante Calypso . Y después...después había barra libre. 

Pase lo que pase, Patrice no tiene tiempo que perder. En media hora tiene una actuación en directo. Sus manos se mueven en todas direcciones, el artista pregunta. "¿Puedo añadir a alguien al concierto?, le pregunta a su representante. Sí, puede hacerlo. Parece que, por lo menos de momento, a Patrice no se le agotan ni la energía ni las ideas.