Cultura

¿Por qué están las tropas de la UE en Afganistán?

Article published on 8 de Abril de 2008
Article published on 8 de Abril de 2008
Desde Abril de 2008, el número de tropas del Reino Unido en Helmand, provincia meridional de Afganistán, ha crecido hasta alcanzar la cifra de 7.700 unidades.

La seguridad en Helmand es frágil. Las tropas han sufrido el enfrentamiento de mayor intensidad con los terroristas de Al-Qaeda y sus aliados desde la Guerra de Corea. La misión de las Fuerzas Internacionales de Asistencia a la Seguridad de la OTAN (ISAF), compuestas por las tropas británicas y de la Unión Europea, se presenta a menudo como una acción policial para establecer la seguridad en la zona, impidiendo a los talibanes y a Al-Qaeda disponer de un territorio en el que operar.

Gran Bretaña, Pakistán y drogas en Afganistán

La crítica de que la operación representa la tradicional invasión colonial de un territorio, proveniente de la izquierda europea y de los Verdes, es uno de los argumentos de algunos grupos pakistaníes que, desde hace mucho tiempo, desean hacerse con el control de Afganistán. A fin de cuentas, los talibanes fueron creados por Naseerullah Baber en 1993, en aquella época ministro de Interior de la primera ministra Benazir Bhutto, como una estrategia interna para librar a sus tropas militares de una posible invasión de India. En el año 2006, el presidente afgano, Hamid Karzai, acusó a grupos pakistaníes de intentar convertir a esta gente en “esclavos”, para surtir las líneas de los talibanes.

Por su lado, las ISAF están ante una situación complicada, no solo ya por los ataques terroristas, sino por el insidioso comercio de narcóticos. Afganistán produce cerca del 90% de opio del mundo. Abordar con seriedad el problema de los cultivos de la flor del opio sería enemistarse con los señores de la droga locales, que tienen a su disposición poderosos ejércitos privados. Además, cerca de tres millones de personas –el 12% de la población afgana-, trabaja en la industria de los narcóticos. Para un agricultor es diez veces más rentable cultivar opio que trigo. Los talibanes se fueron haciendo con todos los cultivos para ostentar la producción y convertirse en los señores de la droga, obligando a las comunidades agrícolas a cultivar la mayor cantidad posible de opio para generar mayores beneficios.

Treinta años de conflicto, seis años de ISAF

Al-Qaeda y otros grupos extremistas musulmanes suelen decir que las ISAF están en Afganistán para destruir al Islam moderado, pero son en realidad ellos mismos quienes están destruyéndolo. Hasta el 11-S, Occidente era, en gran parte, indiferente al potencial de cualquier amenaza islámica, incluso la consideraban poco significativa. En cambio, el principal papel de las ISAF y su contingente británico es hacer de Afganistán un país seguro que le permita transformarse, por sus propios medios y después de 30 años de conflicto, en un estado estable, próspero y democrático. Un país que pueda determinar por sí mismo su futuro sin excesiva influencia de sus vecinos.

Las ISAF proporcionan estabilidad desde la región del mar Caspio hasta el norte de Afganistán, la zona del mundo que contiene la mayor cantidad de recursos de petróleo y gas. Cien billones de barriles de crudo y el 40% de las reservas mundiales de gas se encuentran en Kazakstán y Azerbaiyán. La paz en Afganistán significaría también una ruta alternativa para exportaciones de gas y petróleo desde la región del Caspio al resto del mundo, a través de un conducto, una especie de tubería, proyecto ya ideado, que uniría los puertos pakistaníes vía Afganistán con la región del Caspio. “Si se hiciera realidad este proyecto, el suministro de energía a Europa mejoraría”, argumenta Lutz C. Kleveman, un experto alemán en la zona. Durante demasiado tiempo, Occidente ha estado dependiendo de los países inestables de la OPEP, donde los grupos islamistas radicales han amenazado con cortar el suministro a los países que no sean musulmanes, pudiendo causar enormes daños a Occidente. Esto explicaría por qué los grupos extremistas de Arabia Saudí parecen estar tan involucrados en grupos terroristas de otras regiones del mundo con producciones de petróleo y gas.

Defendiendo Europa

Volviendo a Afganistán, Europa se está defendiendo a sí misma. Hay argumentos que sostienen que las fuerzas de la OTAN deberían retirarse, así lo expone el líder de izquierdas alemán, Gregor Gysi. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, dijo recientemente que “se están poniendo en peligro todo lo que se había logrado en los últimos seis años”.

Adoptando una fortaleza aislacionista, la política de Europa “no puede funcionar”, dice el antiguo general británico Sir Mike Jackson. La batalla que estamos se libra con Al-Qaeda no es como las guerras anteriores, en las que primaba la posesión del territorio. Hoy día, se lucha para defender los valores de Europa -la democracia, el Estado de Derecho y su civilización- del Islamismo radical e imperialista. Las recientes detenciones de miembros de Al-Qaeda, llevadas a cabo en Austria, Alemania y Dinamarca, confirman, que no podemos defender a Europa simplemente desde dentro, detrás de nuestras fronteras.

El éxito llegará ganando la batalla ideológica en las comunidades de inmigrantes de Oriente Medio. Parte del problema es cómo puede Europa dar un giro a la situación de los países arruinados, países de los cuales provienen muchos de los extremistas. Los líderes europeos han aprendido que abordar el problema de la pobreza es la estrategia más efectiva para eliminar el apoyo hacia los extremistas. Aunque este componente esencial de la política de las ISAF se presenta de costumbre como una campaña de corazón y cabeza más que como la ocupación de un territorio, se acepta por lo general que esta política solo tiene probabilidades de éxito si viene acompañada de un incremento global de la prosperidad económica y financiera y de la calidad de vida del lugar. De lo que no cabe duda es de que habrá que ir más lejos en las acciones policiales en cualquier lugar del mundo para defender a Europa de futuras amenazas.

Fotos en el texto: un miembro de la ISAF alemana en Afganistán (Foto: CROWN COPYRIGHT/ defenceimagedatabase)