Cultura

¡Quieren fabricarte la cultura del siglo XXI!

Artículo publicado el 17 de Enero de 2007
Artículo publicado el 17 de Enero de 2007
Viejas fábricas industriales transformadas en centros culturales: crecen como champiñones y los europeos les siguen el juego.

Para los arquitectos de hoy, la ciudad representa un problema. La mayor parte de su superficie ya está edificada. Por eso, están en constante búsqueda de nuevos emplazamientos para poder materializar sus proyectos. Así, desde los años noventa, los arquitectos se han puesto a restaurar viejas fábricas abandonadas. Sobre todo si se encuentran en el centro de la urbe. Un trabajo arriesgado y costoso. El Environmental Protection Agency (agencia de protección medioambiental Nde.) norteamericano calcula que en Europa la superficie de las antiguas fábricas aún sin derruir ocupa un total de 600.000 hectáreas. Entretanto, han visto la luz varios proyectos de este tipo con éxito en diversas ciudades europeas. Presentamos cuatro ejemplos significativos.

Szimpla Kert, antiguo horno acerero de Budapest

El Szimpla Kert se encuentra en el distrito VII de Budapest. Es uno de los centros más famosos de la capital. Su interior ha sido reformado haciendo alarde de fantasía y creatividad, manteniendo -tal y como deseaban sus gestores- la vieja atmósfera de la fábrica. Por eso, se decidió conservar uno de los muros de ladrillo y la pantalla de cine ensamblada con viejos materiales industriales. Szimpla Kert se inauguró hace tres años por parte de cuatro jóvenes húngaros que habían adquirido el edificio de un inversor privado, con la intención de transformarlo en una discoteca. Hoy, este centro alberga un bar y un cine. Cada semana, tiene lugar un concierto; en primavera incluso se monta un mercadillo tipo el rastro. En verano, es posible disfrutar del lugar al aire libre: Kert, en húngaro, significa “patio”.

Szimpla Kert, VII. ker. Kazinczy u. 14. Abierto todos los días de 12.00h a 2.00h.

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Mina Carl di Essen, donde el carbón se convierte en música

La “Zeche Carl” (Mina Carl) se encuentra en Alemania, en el barrio viejo de la ciudad de Essen. Esta antigua fábrica es hoy un centro cultural famoso en toda la región minera del Ruhr y organiza conciertos, fiestas y talleres sin descanso. Se trata de un edificio decimonónico incrustado en un barrio que entonces vivía en exclusiva de la producción carbonera. De hecho, el barrio aún no se ha recuperado del declinar de esta industria típica del Ruhr. En 1973, tuvo que cerrar la última de las carboneras y la “Carl” tendría que haber sido demolida justo después de la clausura. Sin embargo, los habitantes del barrio se opusieron, y en 1977 fundaron la asociación “Iniciativa Zeche Carl”, convenciendo a las autoridades de Essen para que conservara el establecimiento. Hoy, la Zeche Carl es un monumento nacional que alberga conciertos y actividades culturales a granel.

Zeche Karl, Wilhelm-Nieswandt-Allee 100, 45326 Essen

Metro U17, U11, parada “Altenessen Mitte”

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Atenas, a dos pasos de la Acrópolis: la Tecnópolis

El centro cultural Tecnopolis ocupa la antigua central de gas de Atenas, Gazi en griego. Sobre 30.000 metros cuadrados alberga un museo de la Industria, aparte de una discoteca, un bar y restaurantes. El centro se inauguró en 1999 y, gracias a sus numerosos edificios, esta antigua central conservada, Tecnopolis, se levanta como una verdadera fábrica consagrada a la cultura. Es, junto a la Zeche Carl de Essen, hija del siglo XIX. Tuvo que cerrarse en 1983 por motivos de obsolescencia. Aparte de que la ciudad deseaba frenar la contaminación creciente en su interior y esta central se encontraba en pleno centro, a pocos pasos de la Acrópolis.

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Tate Modern, Londres

El museo Tate Modern es uno de los más importantes y conocidos de Europa. Su colección permanente contiene desde obras de artistas clásicos modernos como Turner, pasando por Pablo Picasso y Marc Chagall, a contemporáneos como Martin Creed y Jeff Koons. En su enorme Sala de la Turbina, que en el pasado albergaba el generador de la factoría, hoy, entre octubre y abril, nuevos artistas gozan de la oportunidad de exponer sus obras. En la actualidad, se puede contemplar en ella los enormes toboganes del artista Carsten Holler. Es más: hasta el 9 de abril, los visitantes de este museo podrán divertirse tirándose por dichos toboganes.

El museo, antigua sede de una gigantesca central electrica llamada Bankside, se encuentra al borde de la ribera sur (Southbank) del Támesis. Construida entre 1947 y 1963, hubo de cerrarse en 1981. Su carismática chimenea central, de 99 metros de altura -por no superar la altura de la cúpula de la catedral de Saint Paul que se encuentra enfrente- es uno de sus símbolos mayores. Fueron los arquitectos Herzog & de Meuron quienes se encargaron de las labores de reconversión a partir de 1995, para ser inaugurada su nueva función en el año 2000.

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Fotos: Szimpla Kert, Rasi57/Wikimedia Commons

(Zeche Carl), Matt Adam

(Gazi), Michael Reeve/Wikimedia Commons

(Tate Modern)