Cultura

Siete películas que te ayudarán a entender el Festival de Cannes

Artículo publicado el 25 de Mayo de 2017
Artículo publicado el 25 de Mayo de 2017

Si el Festival de Cannes se considera sinónimo de alfombra roja, vestidos cortos y lentejuelas, por lo general, los filmes asociados al mismo contrastan por ser oscuros, largos y, a veces, insufribles. Se debe precisar que se trata de un cine que oscila entre la genialidad artística y la paja mental. He aquí una pequeña selección personal que no incluye a Michael Haneke.

Todo el mundo comenta el vestido de Monica Belluci y busca el sentido a lo que la actriz ha querido decir tras su discurso inaugural de los setenta años del Festival de Cannes. La italiana, envuelta en los pliegues de su vestido azul noche, ha rendido homenaje a uno de los eventos cinematográficos más grandes del mundo al encadenar las parábolas y las divagaciones crípticas. Deliciosa combinación de un espacio que reivindica tanto el glamour de los asistentes como la profundidad de campo de un séptimo arte muy  particular.

En definitiva, ¿cómo describir un festival que titubea entre la realidad social a la vez que desfila por la alfombra roja? ¿Entre Pedro Almodóvar y Emily Ratajkowski? ¿Entre pezones y puesta en abismo? No es fácil. Dicho esto, después de una quincena de tropiezos, el Festival de Cannes le devuelve siempre al final lo mismo a la historia del cine: cintas singulares que resultan algunas geniales, otras insoportables. Y si existiera un algoritmo para producir la película perfecta de Cannes, ¿el código sería #autor #social #largo #raro? Para bien o para mal, este texto les habla de aquellas cintas que no ganaron la Palma de Oro, pero que, no obstante, simbolizan muy bien el Festival de Cannes.

Langosta de Yorgos Lanthimos (2015)

Una fila de actores de moda —John C. Reilly, Colin Farrell, Rachel Weisz y Léa Seydoux— un cineasta griego y un escenario propio de una distopía. Sentamos las bases. Sin embargo, lo que es un poco más “Cannes” en Langosta es la historia completamente loca que plasma la soledad de un hombre moderno forzado a reencarnarse en animal si no consigue encontrar el amor en cuarenta y cinco días. Además, sea como fuere, el título lo dice todo. Gracias a esta película, aprendemos que un hombre puede llegar a defender que acabar sus días en el cuerpo de un bogavante no está tan mal.

Mustang de Deniz Gamze Ergüven (2015)

Hace calor fuera, asfixia dentro y las niñas están tumbadas al sol. Casi como en Las vírgenes suicidas, Mustang retrata a cinco hermanas huérfanas que viven en un pueblucho al norte de Turquía. Acabadas las clases, pasan la tarde en la playa y se divierten jugando a las peleas de gallos sobre las espaldas de los chicos. La despreocupación dará pronto paso al mensaje que la directora Deniz Gamze Ergüyen desea difundir acerca de la libertad, la sexualidad y la emancipación. El algoritmo del festival comienza despacio a instalarse según se suceden las imágenes de esta generación de niñas, atrapadas entre la rebelión de la juventud y su universo conservador. Cada escena es un cuadro de Botticelli donde cada hermana posa como una Venus apática. Tan Cannes.

La Venus de las pieles de Roman Polanski (2013)

Concentración concéntrica sobre un juego de espejos, aburguesadas bromas picantes, puesta en abismo… Todo el azúcar de Cannes está contenido en las plumas de La Venus de las pieles. Dilúyalo en la pareja francesa formada por Emmanuelle Seigner y Mathieu Amalric, y obtendrá la fórmula para la Palma de Oro. El filme, que se presentará de manera oficial a la competición en 2013, caerá en el último peldaño frente a La vida de Adèle de Abdellatif Kechiche. Pero no importa, Roman Polanski se vengará en los César llevándose el premio a mejor director, y su cinta perdurará como una película dentro de la película, una adaptación de una obra de teatro dentro de la adaptación de una novela, Un Certain Regard dentro de Un Certain Regard, un inception dentro del inception.

45 años de Andrew Haigh (2016)

Sin tapujos, 45 años habría podido ser una película sobre la famosa crisis de la mediana edad de los años 2010 en la que los cuarentones, en plena crisis de la adolescencia, deciden darse un último homenaje entre sexo, drama y aventuras. Pero no. 45 años es el aniversario de bodas de una pareja británica que deja pasar con tranquilidad el tiempo en un cottage de una pequeña ciudad portuaria. Los protagonistas (Charlotte Rampling y Tom Courteney) están cerca de los ochenta años y pasean a su perro Max pensando que, quizás, se han dejado el horno encendido. De repente, Geoff (Courtenay) descubre, gracias a una carta, que las autoridades suizas han hallado el cadáver de su antigua novia congelado en el hielo. ¿Irá Geoff en su busca? ¿Terminará con todo para saber lo que sucedió? ¿Escalará las cumbres para descubrir otras nuevas? No. Lo ignorará y seguirá trabajando en su huerto, dejando que Kate (Rampling) se deshaga de los viejos recuerdos. Cannes, I Kick It?

Las malas hierbas de Alain Resnais (2008)

Una película de Alain Resnais.

La piel que habito de Pedro Almodóvar (2011)

El filme lo tenía todo para triunfar en la Croisette. Sexo esotérico, una conspiración, Pedro almodóvar y la soledad. Tanta soledad. Pese a los numerosos giros de guión, las dos horas que dura la película pasan a la velocidad de Jean-Louis Trintignant (Amor), entre ruido y silencio. La piel que habito no ganó la Palma de Oro de la competición de 2011, pero Pedro Almodóvar ejerce este año de presidente del jurado y está preparado para vengarse. Habrá sangre.

Mia Madre de Nanni Moretti (2015)

Una cineasta un poco neurótica trata de filmar la vida de unos obreros cuya fábrica va a cerrar. Durante ese tiempo allí, su madre agoniza en el hospital y, a la vez, el actor que ella eligió para interpretar el papel del supuesto jefe no da pie con bola; es un pedazo de idiota. Además, nuestra protagonista se acaba de divorciar y está un poco preocupada por su hija adolescente, que está dejando los estudios de lado. Por suerte, cuenta con su hermano, pero su calma, sus jerséis por encima de sus camisas de cuadros y el hecho de que es interpretado por Nanni Moretti le provocan una depresión de caballo. En resumen, Mia Madre es una película sobre la mala suerte, pero sobre la mala suerte de los burgueses. Aquí, nos emborrachamos con Romanée-Conti mientras asistimos a las tribulaciones de una mujer dividida entre su obsesión por el cine social y su deber imperioso de ejercer como madre. Tristeza contemporánea, vértigo existencial, abandono pudiente: todo un festival.

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