Eutopía - Sevilla

  • Los hijos sevillanos de William Morris

    Por En 10 de Abril de 2014

    ¿A quiénes pensaba encontrar en Sevilla, la ciudad donde el índice de paro entre las personas entre los 25 y 44 años es del 50,6%? A los beautiful losers españoles: jóvenes sin trabajo ni ganas de vivir, para los que emigrar es el único plan de futuro con sentido. ¿A quiénes he encontrado? A los representantes de la vanguardia sevillana, los contemporáneos prerrafaelitas españoles. 

  • Sevilla, cooperativas jóvenes contra la crisis

    Por En 9 de Abril de 2014

    Su pe­que­ña em­pre­sa no co­no­ce la cri­sis. En Se­vi­lla, Mayte, Ale­jan­dro y Ana tu­vie­ron la loca idea de mon­tar su pro­pia com­pa­ñía a pesar de que la eco­no­mía es­pa­ño­la se es­ta­ba hun­dien­do. A día de hoy si­guen en pie, con un punto en común: la coope­ra­ti­va.

  • Marinaleda: La Isla de los Juegos es andaluza

    Por En 8 de Abril de 2014

    Un pue­blo de 2.800 ha­bi­tan­tes in­ten­ta man­te­ner los ver­da­de­ros idea­les del so­cia­lis­mo. Ocu­rre en Es­pa­ña, con­cre­ta­men­te en Ma­ri­na­le­da. ¿Pero qué se es­con­de de­trás de las pa­la­bras y los es­ló­ga­nes? He aquí un reportaje fotográfico de un non-lieu, donde el des­em­pleo es "inexis­ten­te".

  • Sevilla:  Clases de baile en el banco del tiempo

    Por En 3 de Abril de 2014

    Al pa­re­cer, la cuna del fla­men­co se en­cuen­tra en el ba­rrio se­vi­llano de Tria­na. Allí la gente asis­te a cla­ses de fla­men­co en un banco, el Banco del Tiem­po, donde se in­ter­cam­bian diferentes pres­ta­cio­nes de ser­vi­cios. He vi­si­ta­do el Banco en Se­vi­lla para ver si real­men­te fun­cio­na. No llevé di­ne­ro para ello.

  • La Corrala Utopía devuelve la vida a Sevilla

    Por En 10 de Marzo de 2014

    Azo­ta­do por la cri­sis eco­nó­mi­ca que dis­pa­ra el des­em­pleo, la po­bre­za y los desahu­cios, el pue­blo de Se­vi­lla con­tra­ta­ca con­ la in­ge­nui­dad y el joie de vivre. El mo­vi­mien­to de LaCo­rra­la está ocu­pan­do las pro­pie­da­des va­cías, con el que no solo da un lugar donde vivir a la gente, sino tam­bién una co­mu­ni­dad a la que va­lo­rar.