Globo de poesía

Antonello Faretta: “Gracias al cine he velto a andar”

Artículo publicado el 25 de Octubre de 2007
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 25 de Octubre de 2007
Tras el corto verano, hoy al fin parece que ha llegado el otoño. Hace frío y la plaza del MACBA tiembla de impaciencia. En el Auditorio, bajo tierra, unas 40 personas esperamos que un nos transporte a la poesía de , poeta contemporáneo neoyorquino que ha escogido los últimos días de septiembre para presentar en Barcelona , una cinta que pone imagen a la voz y espejos a los gestos de este rapsoda.

Antonello Faretta, director de Nine poems in Basilicata, una película en torno a los poemas del neoyorquino John Giorno, nos hace esta y otras muchas confesiones sobre el cine, la poesía y la vida en un día de otoño en la plaza del MACBA de Barcelona.playJhon GiornoNine poems in Basilicata

La polivalencia de Giorno (actor, performer, eterno activista y un largo etcétera) podría hacernos pensar que esta es otra iniciativa más del poeta que ha convertido la poesía casi en un arte de masas. Pero iríamos errados. es fruto de un joven y entusiasta director italiano, , que nos confiesa que todo surgió como de la nada: “Yo ya conocía la figura de Giorno, pero la casualidad hizo que nos conociéramos en Basilicata cuando él estaba haciendo búsquedas sobre sus orígenes familiares”.

Faretta y Giorno durante el coloquio en el MACBA (Foto, Silvia Bel)Nine poems in BasilicataAntonello Faretta

Aquel hallazgo casual marcó el punto de partida de su colaboración. ¿El resultado? 50 minutos y nueve poemas (algunos inéditos) que nos pasean por una calle abandonada y nos adentran en una habitación vacía con una lámpara amarillenta a la cabeza. Nueve poemas en los que nos estiramos, soñamos y luchamos bajo la corteza de un árbol, nos mojamos con Giorno resguardado por una gran roca, sentimos la muerte de William Burrouhgs en un pueblo ametrallado, entramos en el ábside de una iglesia para rezar por los amigos que todavía nos quedan y por los que ya se han marchado; y con ellos en el pensamiento subimos hasta un castillo que nos deslumbra y allá, cansados como Giorno, encontramos después la luz que nos repite incansable que “ninguna acción queda impune” y que por mucho que demos “martillazos contra el asfalto con el puño lleno de agua” todos nos acabaremos muriendo vestidos de tierra y con geranios en la cabeza como mejor sombrero de despedida.

Dos mujeres en una Basilicata de retiro

Nueve poemas y nueve localizaciones que también encontraron por casualidad, asegura Faretta. “Basilicata es una región muy receptiva a la poesía. Cada mañana nos levantábamos, almorzábamos, cogíamos el coche y nos parábamos por intuición. Todas las localizaciones, más que buscarlas nos han encontrado ellas a nosotros.” Le pregunto por los dos únicos extras que aparecen en el film: uno en el primer poema y el otro en el último. Le pregunto si esto también es fruto del azar -porque serían demasiadas casualidades que las dos sean mujeres y de edades tan dispares-. En el primer poema la protagonista que se mantiene casi inmóvil en segundo plano es una vieja, sentada en una silla en el portal de su casa, mientras que Giorno, en primer plano nos lanza palabras en mitad de la calle. “Esta vieja la conocí el día antes del rodaje. Al día siguiente cuando traje a John al pueblo, la llamé y le dije que le había traído un poeta y que si quería podría salir fuera a escucharlo. Salió encantada. Tenía arterioesclerosis y todo el rato repetía las cosas obsesivamente. En esto se asemejaba a Giorno”, confiesa Faretta. De la mujer del último poema sólo nos revela que era una expresidiaria que había ido a vivir al convento dónde rodaban. Se intuye que detrás se escondía una historia mucho más compleja.

Retrasos y confesiones del artista

Faretta tardó 3 años en rodar la película. “Siempre es fantástico dejarse sorprender por la realidad. Por eso decidí trabajar sin guión. Pero las distancias, los viajes de América a Italia y la dureza del rodaje, realizado íntegramente en Italia, estiraron el tiempo de rodaje. He probado con trabajar en plazos franciscanos: mi única tarea ha sido procurar estar casi ausente y confiar en la generosidad de John”, explica Faretta durante el coloquio que se improvisa tras la proyección de la cinta. Es la confesión de alguien modesto que cree que el camino de un artista “es mejor buscarlo desde el anonimato y no desde la popularidad”. Salimos fuera tras el pase y allá, de pie mientras el resto del equipo va a tomarse una cerveza, nos quedamos charlando, primero de la producción, después de la distribución y, cuando la conversación parecía que se apagaba, empezaron las confesiones de verdad. “A los 18 años estudié para ser ingeniero, pero lo que a mí me gustaba era la fotografía. Así que me fui a París. A los 19 años tuve un accidente que me tuvo postrado en cama, obligándome a ver el mundo des de un único encuadre”. Mucha gente puede pensar que esto es una desgracia, pero gracias a esta suerte, si cabe decirlo así, Faretta empezó a devorar películas, a tomar notas, a concretar ideas. Y precisamente en aquellas semanas de hospital y convalecencia tuvo la suerte de encontrar a 3 personas que le cambiaron la vida. Con la mirada perdida en el pasado, Faretta nos confiesa con voz emocionada que la primera cosa que le ayudó fue el cine. “Gracias a él volví a andar”. La segunda persona es el reconocido cineasta , a quien define como “un hombre que habla poco, pero cuando habla te regala genialidades”. El tercer encuentro que le cambió la vida fue Babak Payami, también cineasta iraní (mejor director al Festival de Venecia 2001).

Abbas Kiarostami

Faretta no es de hablar poco. Al contrario. Es generoso con la palabra y regala secretos. Es más filósofo que cineasta. “Voy en busca continua de la tranquilidad en mí mismo”. A continuación, unos versos escogidos del italiano , de quien Faretta es ferviente seguidor. Los versos del poema titulado podrían, por qué no, hacer también referencia al director italiano:

PasoliniA un muchacho

Tú, con fresco pudor e ingenuamente despiadado descubres para tí y para nosotros tu presencia. Con la sonrisa turbada de quien soporta timidez y juventud con alegría, vienes entre los amigos adultos y con humilde orgullo, ardientemente mudo, te sientas atento a nuestras ironías, a nuestras pasiones. (…) Te quedas con nosotros unos minutos, discreto, y aunque tímido hablas apuntando la agudeza de la jovial, paterna y precoz sabiduría.

Pier Paolo Pasolini