Globo de poesía

David Eloy Rodríguez: “El éxito y la victoria sólo son formas del malentendido”.

Artículo publicado el 23 de Julio de 2007
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Artículo publicado el 23 de Julio de 2007
David Eloy Rodríguez (Foto, DER)Desde su base de operaciones en el castizo barrio de la Alameda de Hércules, en Sevilla, tradicional vecindario asilvestrado repleto de gualtrapas, descuideros, busconas y estudiantes a la caza de borrachera y resurrección anímica, este jerezano nacido en Cáceres, proyecta al mundo desde hace cerca de 15 años su pasión por el presente, por el pandilleo y por los perdedores del planeta

El escritor David Eloy Rodríguez, de 31 años, se considera un hombre “del sur” y “de su tiempo, como no puede ser de otro modo”. Con tres poemarios en el mercado y toda una batería de iniciativas en torno a la poesía, la acción cultural y la polipoesía, se acaba de embarcar en una aventura más dentro del mundo de la literatura y la creación, abriendo, junto a su inseparable amigo y poeta José María Gómez Valero, la editorial independiente Libros de la Herida. Un proyecto “vocacionalmente sin futuro”, como se complace en subrayar, dejando –sin mencionarlo- la puerta abierta a esa tozuda voluntad de supervivencia de todo lo que consideramos provisional. “Con Libros de la Herida queremos, sin perderle el respeto al oficio de editor, vivir el universo del Libro desde otro ángulo, concibiéndolo como un objeto y seguir aprendiendo en la vida”. CHICAGO FARENHEIT La ciudad afuera se asfixia en una oleada de calor sin precedentes, dicen. Veo el calor. Humo. Y presiento su paso y lo escucho a través de los vidrios de una biblioteca refrigerada de la ciudad de Chicago. (1996) fue su primer poemario –galardonado con el premio de poesía de la Universidad de Sevilla-. Luego, entre más premios y colaboraciones en recopilaciones y revistas especializadas, ha visto publicados (2000) y (2006). Entretanto, ha impartido talleres de creación literaria, concebido y representado por toda España espectáculos de poesía escénico-musical y hasta realizado una grabación de un disco con el Circo de la Palabra Itinerante, del que forma parte: una experiencia de poesía y música en grupo puesta ahora en barbecho tras 10 años de andadura, precisamente para meterse hasta el cuello en nuevas creaciones . “Siempre he querido aglutinar las diversas formas de expresión de la palabra poética accionada [escena, música, performance], investigar nuevos cauces de expresión dentro de la tradición para innovar y buscar mejor a los lectores, pero no entendidos como simples receptores de texto, sino como cómplices, como amigos, como compañeros en el vivir”. Amigos que encuentra en todas partes y, en especial, en Cataluña, una de las regiones pioneras en relación a la creación polipoética, y en donde más éxito ha tenido su disco , una obra coral llena de irreverencia y amistad insumisa. Biblioteca Pública de Chicago (Foto, drdrewhonolulu/Flickr)ChraufMiedo de ser EscarchaAsombrospolipoéticasArte a la idea

Debe de ser rara la flor que florece en tu balcón: sobresale, hermosa y frágil, por entre los barrotes; es la única en tu calle; es invierno. “Reflexión para la acción”

Desde su base de operaciones en el castizo barrio de la Alameda de Hércules, en Sevilla, tradicional vecindario asilvestrado repleto de gualtrapas, descuideros, busconas y estudiantes a la caza de borrachera y resurrección anímica, este jerezano nacido en Cáceres y sevillano de adopción, proyecta al mundo desde hace cerca de 15 años su pasión por el presente, por el y por los perdedores del planeta. Ahora bien,¿no está ya muy sobada esta pose del poeta comprometido con los más débiles? “¡Pero cómo no tener fijación con los perdedores!”, contraataca, “Son, somos, mayoría. En este sistema que padecemos todos somos perdedores. El éxito, la victoria y la fama no son más que formas del malentendido y la injusticia: no es que quiera ser la voz de los perdedores, sino que me parece más justo enfrentarse a la existencia de un conflicto que negarla, y me importa más quien admite una derrota”.Columnas de la Alameda de Hércules, en Sevilla (Foto, darkimp_666/Flickr)pandilleo

Cuando la vida es una cárcel tú eres un whisky en la cárcel. Cuando la vida es una cárcel tú eres sol en la ventana, puertas abiertas. Estampa clásica de Praga (Foto, Xavi Hervás)Un poeta del conflicto

Con sus ojos de marmotilla recién levantada y feliz sonrisa de gato de Cheshire –aun sin sombra de sorna alguna-, David Eloy Rodríguez es con toda seguridad uno de los poetas más hiperactivos de nuestro tiempo y una de las voces más sobresalientes de la literatura actual en castellano, por su particular concepción de la poesía y la existencia como un conflicto que es menester afrontar “desde la reflexión para la acción”. ELLOS DIJERON Dijeron: “a partir de aquí ya no.tus cabellos A partir de aquí, veis, es agua limpia”. Pero nosotros seguíamos viendo EL MISMO R?O SUCIO. “No soy mucho de quejarme, aunque, como todo español, siempre pierdo más tiempo del que deseo en imprecaciones”, retoma para ahondar en la idea de que su poesía “no quiere ignorar la construcción permanente de un mundo injusto”. ¿Estaremos ante otro poeta social a estas alturas de la película? En absoluto. Nada de etiquetas reductoras para este escritor que, como mucho, aceptaría que le catalogaran como “poeta del conflicto” o “poeta de la resistencia”. Y es que no es la primera vez que se ve en la tesitura de desenmascarar a los que suelen colocar el sambenito de “poeta social” a quienes denuncian un orden injusto “tan sólo para liquidar un problema. ‘Esto es como lo que se hacía en los años cincuenta’, se dice, y así se ahorran enfrentarse a la crítica contenida en un poema”. “Las ciudades son las experiencias que tuvimos en ellas” Los poemas de David Eloy están llenos de ciudad y de ciudades. Praga, Chicago, Barcelona, Berlín o Lyon, son algunas de las paradas que contienen sus versos, por cuyas arterias hace circular una personalísima iconografía urbana combinada de inconfeso sentimentalismo cómico y auto-irrisorio al estilo del payaso profesional. Insiste en que su escritura “es un ejercicio de conocimiento de la realidad, una investigación” con la que hace acopio de experiencia. “Uno escribe de la experiencia vivida o soñada, y mi experiencia vital ha transcurrido siempre en la ciudad como espacio simbólico y en sentido amplio”, aclara. “Ahora bien, las ciudades son las experiencias que tuvimos o soñamos en ellas, y no sus monumentos”, de ahí que entre sus líneas olfateemos sobre todo ambientes de ciudad antes que detalles tópicos o direcciones reconocibles. Naturalmente, si hubiera crecido en el campo, “mi poesía sería otra distinta”, asume lamentando que en España se esté dejando de lado la poesía vivencial rural. “No deja de sorprenderme”, razona, “que seamos casi todos hijos del aluvión del mundo rural a las ciudades acontecido en tiempos de nuestros padres, y le hayamos dado la espalda a lo rural -a contar esa experiencia con nuevos lebguajes- de modo tan inapelable. Es un error”, cree, “pensar que sólo lo urbano es actual.” Tengo las tripas en otra parte. Ha salido el sol en algún sitio, pero yo no estaba. Había una fuente hermosa y luces y una mujer de filo de alambre y boca de alondra sobre el césped, David Eloy Rodríguez (Foto, DER)Buenos Aires (Foto, dbuc/Flickr)

pisando la hierba roja, y yo no estaba. Difícil trance. Me he pasado la vida olvidando. Creo que es un paso reconocerlo. “Soy David, y soy anónimo, y me he pasado la vida olvidando.” Luego llegaste tú, y esa es otra historia, y ahora todo esto no tiene maldita gracia. Leí Las indias negras y El tulipán negro, aunque ahora no recuerde nada. Olvidar es una mierda. Creo que puedo reunirme con vosotros porque olvido, aunque también porque os amo, y porque sigo sin saber quién demonios sois y a qué habéis venido. Todos nos escapamos de casa y contemplamos un invierno triste y complicado. Sacamos la cabeza sobre los tejados y no creímos ver nada más que hojalata y azoteas inhóspitas. Eran tiempos difíciles, y aún no habías llegado por entonces. Te lo contaré como si fuera un cuento en la hoguera que haremos en la cama. Arderá todo lo que fuimos y será hermoso ver cómo no fuimos más que todo eso que olvidamos. Espero que encuentren entonces mi cuerpo sobre las rocas. Devolvedme al mar finalmente, y haced un paraíso con el dolor de la caída si os parece. 。Fue tan dulce estar solo a nuestro lado! El tremendo ruido de la noche sobre los castillos, las tormentas en los campos, el agosto en los olvidos, las ciudades desconocidas que fueron nuestras para siempre, y la huida interminable de los amantes en los cines. El margen como vocación y la amistad como pasión Lo que puede sorprender más de David Eloy Rodríguez, es que, sintiéndose tan cómodo en su simbolismo urbanita, haya decidido quedarse en una ciudad tan extrarradial y tardoindustrial como Sevilla, por mucho que se trate de un clásico en la pléyade de las ciudades europeas. Una ciudad amable y hospitalaria, a su entender, a dos pasos de Cádiz –un sincero paraíso para el escritor- y a un tiro de piedra –ahora que se han desarrollado las aerolíneas de bajo coste- de Barcelona, París y el resto del continente. “Es también”, asegura, “una ciudad que me permite respirar, vivir, hacer, quedarme en los márgenes de la industria cultural, y desde la que al mismo tiempo puedo aportar a la literatura lo que sepa aportar”. Sin embargo, es posible que el motivo de peso de su apego a esta urbe sureña sea el haber encontrado aquí a algunos de sus “compañeros de viaje más queridos”. Y, en concreto, a José María Gómez Valero, otro poeta sobresaliente de la nueva escena española, con quien forma –en el universo de la poesía- una pareja como los Costus o los Pierre et Gilles hicieran en las artes plásticas, o los hermanos Cohen en el cine, aunque tan sólo sea en el plano creativo. Pedro del Pozo o Juan Antonio Bermúdez son otros importantes compañeros de viaje de David Eloy –apelativo a modo de apócope con el se le empieza a llamar de manera corriente en los corrillos y en las conversaciones telefónicas de los amantes de la poesía en Sevilla, en Barcelona, en Valencia…-. Sus nombres son otros tantos pilares de ese amistad de reminiscencias colegiales que este poeta cultiva con verdadero cariño y política de camisetas a rayas en los bares, en las bibliotecas y en el salón de su piso de la calle Viriato en la capital andaluza. No en vano, el poeta Juan Antonio Bermúdez es una de las novedades bibliográficas que nos prepara para la vuelta al cole Ediciones Libros de la Herida. La sinceridad es el dolor. Desnudos, debajo de la lluvia, como ángeles vagabundos implorando al cielo que se olvide de nosotros. Estamos heridos Librería La Fuga, en Sevilla (Foto, UNIA/Flickr)

por el tacto de la vida, por arañazos de deseo, por la fragilidad del aire

que se escapa y muere. La necesidad de los conjuros En 1996 publicó su primera obra, Chrauf: el poemario de alguien con aire de frescales que opta por ofrecerle a cambio al mundo sus tripas sin esconder sus miserias y cierta necesidad de redimir sus pasiones a través del asombro y la alegría. Se trata de una obra con punzantes ráfagas de ironía y empatía a paletadas iguales, “que hoy”, confiesa su autor, “cuando la releo, me hace sentir envidia de quien la escribió, de su osadía verbal y experiencial, de sus deseos, que no siempre siento que pueda reproducir. Es como si hubiera estado en la sabana cazando elefantes y hoy hojeara el álbum de las fotos de entonces y ahí estuviera yo cazando aquellos extraños elefantes.” ¿Y qué significa Chrauf? Nada. Es una palabra sin significado, una palabra imposible, como si fuera el sonido de los cuerpos cuando se evaporan. “A los 18 años, cuando escribí el poemario, te lo puedes permitir todo. Es como un conjuro.” Sus páginas están repletas de presencias, de compañías, de siluetas concitadas como para disponerlas a un ajuste de cuentas, o sentarlas a una mesa con pinta de merienda de lobos convertida en un atracón de afecto y abrazos, cuyo culmen es el largo poema Adictos, su particular poema de los dones atestado de homenajes a la belleza de lo desorientado y de los que andan desorientados. Que el Chase Manhattan Bank ha puesto precio a la cabeza del Gran Subcomandante Marcos porque es pobre y sabe demasiado de un ruso que ha caido con el muro, y se empeñaba en pedir pan y en decir pang con un puñado de salvajes, que, insisten, además pobres, (se rumorea que el jodido izquierdoso de la selva guarda un póster de Ché en su guarida escandalosa y plurirevolucionaria) y que los zapatistas (si es que queda alguno cuando leas esto) sacarán su cabeza acribillada por debajo de los tanques, desconociendo, los muy herejes, los muy pobres, los supersubdesarrollados y comedores de lagartos de bosques talados, las palabras del profeta Jeremías que dice aquello de "Confiad en Dios pero no en los hombres", (que son más peligrosos, modestamente añado) que el Chase Manhattan Bank está compuesto por personas que han desayunado monedas con Kellog’s y aire pútrido mientras tecleaban condenados en la pantalla del ordenador de su ático mirando a sus bloqueos y a sus fusilamientos de personas sin jardín, sin trabajo fijo, sin demarcación acomodada clase media media baja media media media alta, sin perros vacunados y con psicoanalista caro y psicoanalizado, sin periódicos tan vacíos como el asfalto que está quieto bajo sus recursos, sin automóvil hacia la indiferencia y sin dos fáciles opciones democráticas (derecha y ultraderecha). Y es que en ello reside el motivo que le empujó a dedicarse a la poesía. “Hubo un momento en que me percaté de que muchos encontraban un lugar dentro de mis poemas en el que hacer alto. Desde entonces, entendí que no sólo era mi derecho seguir escribiendo poesía tal y como lo hago, sino también una responsabilidad para con los demás”, desencripta este licenciado en Comunicación audiovisual y Antropología. ADICTOS adicción al tigre que me devora en un abrazo adicto al tiempo que pasa por encima de nosotros como el viajero que visita el cuarto de su infancia, adicto a las flores inútiles de los parques y al dolor de los cristales frágiles de la melancolía, a pedradas con nosotros. adicto a los hoteles que dejé sin visitar con una chica de cintura perfumada de romance que no aguardaba mi regreso, adicto a la crueldad de la actuación inútil equinoccio y escenario de los llantos y de las noticias que no vienen por satélites adicto a la muchacha con sangre y barro en las rodillas, a las cartas de Praga, al sur de todas partes, al desgaste, a la ruptura, a las cartas de cualquier sitio, a las naves, al vino abstemio que regresa en tu recuerdo, absurdo como la luz oscura de los cines donde se besan los amantes, las dudas, los actores. adicto a las esquinas, a la imagen deseada, a las orillas, al diario de esperanzas que continuamente escribo y donde no estoy apuntado. adicto a un adiós que recorre el pecho de los pájaros de aire en aire hacia los soles nostálgicos del equinoccio, adicto a los raíles por donde circulan los elefantes ambiciosos de selva y de sonrisa, adicto al viento que llevará nuestros nombres dentro de muchas esperanzas, adicto al baile sin ritmo que bailamos cada noche en otra parte, adicto a quien me quiso porque me veo obligado a pedirle perdón en algún punto, adicto a todas estas tardes porque pierden casi todo de lo que traías enredado en tus cabellos tus cabellos que todavía recuerdo. adicto a saber palabras en tu idioma que es el del silencio que no comprenden los planetas porque están equivocados necios necios necios no comprenden adicto a una palabra llena de peces que ando buscando y a la frase precisa en los radiadores y en los aeropuertos, adicto al mar que yace en la brusquedad de los latidos de los cuerpos muertos, adicto a pisar, pisar tierra fresca y páginas de libros en ciudades sumergidas, adicto a los castillos que me empeñé en buscar a pesar de las nubladas previsiones, a las rayas indefinidas de los televisores averiados, a los reparadores de estrellas y de domingos que los lunes se encierran pesadamente en los bares donde no cabe nada más que la tristeza. adicto a una hora mirando el reloj invisible de mi cuerpo en el que hace tiempo que no pienso y que ni falta que hace

tanta palabra que no sirve salvo para que me veas con los dedos manchados de tinta y de ilusiones. Miedo de los que tienen miedo A la vuelta del nuevo siglo y tras ser galardonado con el prestigioso premio Surcos de Poesía, publica Miedo de ser escarcha. Un conjunto de poemas muy distinto del primero en la morfología de sus piezas y en el icor erizado destilado de ciertos poemas, que anuncian un militantismo más dentado, más organizado en favor de esa “hierba en el empedrado” con ansias de testimoniar el dolor común, de situarse contra los simulacros y los poderes que los sustentan de la que habla uno de sus textos. Ahora, muchos de sus poemas son cortos y de tono áspero. Muy directos. “No porque haya renegado de los poemas largos, sino porque los poemas cortos nos convocan muy rápido”, explica, “y se quedan luego bullendo largo rato en nuestro interior”. MARAT – SADE, 1998 El problema ahora es que hay muchos vigilantes y pocos locos. El problema ahora es que la jaula está en el interior del pájaro. Por lo demás, conserva acentuada su particular inclinación por la ironía y la ruptura clownesca de la lógica. En especial en los poemas Cartógrafo III y Bebedores, en donde se percibe con más facilidad su encariñamiento con las contradicciones redundantes de la vida de las gentes, su necesidad de ir a arroparlas, señalarlas, adoptarlas y, sin acritud, tirarles de las orejas. EL CARTÓGRAFO III Se bañaba feliz en los ríos de los mapas, en los nombres de los ríos de los mapas. Sabía qué era un río, cómo era, a qué se parecía. Pero nunca, nunca, se había mojado en uno. BEBEDORES El bebedor de sangre, el bebedor de noches, el bebedor de musgos de mujer. El que cierra los bares, el que los abre. El que no renuncia a nada, el que apura la vida hasta que duele, y duele. El loco, el santo, el sabio, el primer bebedor, el que se queda sólo: el que bebe. “No entiendo por qué desde lo académico se desprecia lo cómico en la poesía. El sentido del humor siempre está en lo que queda a lo largo de los siglos en la literatura en español: La Celestina, El Lazarillo de Tormes, Don Quijote, todo Quevedo, etc., ahora bien”, previene, “no quiero que mi poesía sea cínica. No me gusta refocilarme en la violencia de la amargura derrotista. La poesía no es un desahogo, sino una palanca para la reflexión y la acción, y esto último es a veces incompatible con el desahogo”, trata de aclarar. A RAS DE CIELO Después de una larga plaga que no acabó con todos. Después de una noche oscura, de un cielo abrupto, de un aire feroz, de una plaga voraz que no acabó con todos, los árboles que quedaban, de raíces melancólicas, levantaron los puños henchidos de viento. “Procuro perderle el respeto al futuro” Tras la publicación en 2006 de su tercer poemario, Asombros, elaborado en diálogo con el pintor Miki Leal, David Eloy Rodríguez se perfila como un poeta consagrado cuyos textos han sido retomados, entretanto, en canciones del cantautor Iván Mariscal o en numerosas recopilaciones españolas y latinoamericanas, siendo la más reciente Once poetas críticos en la poesía española reciente, en 2007, antología elaborada por el poeta valenciano Enrique Falcón. ¿Planes para el futuro? “Escribir. Sin más planes, sin prisas. Vivir. Mi relación con el futuro procuro que sea escasa. En la medida en que me lo merezca, intento perderle el respeto, no considerarlo: a menudo sirve para dar miedo, y yo prefiero ganarme el presente.” Nunca fuimos héroes. No seremos héroes. Hijos de perdedores con la derrota en las venas. Soldados sin gloria en territorio enemigo, lamiéndonos las misma heridas, aplicando los mismos remedios. Niños que tiran piedras a los trenes. Ballenas arponeadas dispuestas a resistir. Túmbate en el suelo. Mira al cielo. No te muevas. No respires. Verás pronto planear los buitres. Un autor español: José María Gómez Valero Un libro de poemas: Todas las Puertas abiertas (Pedro del Pozo Un autor en lengua no castellana: Rilke Una autora en lengua castellana: Isabel Escudero Una autora en lengua no castellana: Emily Dickinson Un libro en lengua no castellana: todos los de Rimbaud Una ciudad para escaparse: Buenos Aires Una actriz de cine: Emmanuelle Béart Un actor de cine: Marlon Brando Un idioma que quisieras aprender: todos Un país europeo del que receles: Austria El mayor inconveniente de la construcción europea: Que sus prioridades sean los intereses del capital La mayor ventaja de la construcción europea: Acercar a la gente Un personaje histórico que te haya impresionado: Gandhi Un personaje actual que te impresione: Agustín García Calvo Una reforma política urgente: renta básica universal Una librería: La Fuga (Sevilla) Un bar: Las Sirenas (Sevilla) El metropolitano que más te guste: Barcelona Una ciudad que detestes: no presumo de detestar Un cuadro que llevarte a casa: Cualquiera de Francis Bacon Un grupo de música: The Doors Una película: Themroc (Claude Faraldo) Una gesta militar que admires: ninguna Tu plato preferido: Macarrones con tomate Un nombre de mujer que te repitas a menudo: Me prohíbe mi abogado de familia responder a esta pregunta Algo que quisieras olvidar sin lograrlo: “Sólo una cosa no hay y es el olvido” (Borges) ANOCHECER Hay un cuento de Asimov que trata de un planeta con dos soles donde jamás se hacía de noche salvo una vez cada mil años. entonces todos entregados Macarrones con tomate, el plato preferido de David Eloy Rodríguez (Foto, Ibán/Flickr)

(era el cielo inéditas estrellas) se volvían completamente locos. Así la vida. Si llegas de madrugada a una ciudad, pongamos a una gasolinera en las afueras de esa gran ciudad, digamos Berlín, o Lyon, o Barcelona, y sólo tienes un número de teléfono, y son las 3 A.M. -un número de teléfono, un hogar, un amor, todo, pendiente de un hilo macabro, de un número de teléfono de siete cifras- y no sabes ni dónde estás, y tienes sueño, tanto sueño, y pocas esperanzas, tan sólo un número de teléfono y ganas de rezar, entonces la cabina telefónica es el Faro de Alejandría, es el rayo que penetra en la tormenta, la única compañía, una amante cruel, pero una amante al menos, tan luminosa y cálida en la noche temible, en la noche oscura, interminable. Libros: Chrauf (Ediciones de la Universidad de Sevilla, 1996) Miedo de ser escarcha (Qüasyeditorial, Sevilla, 2000) Asombros (César Sastre Editor, colección Carne y Sueño, Sevilla 2006) Recopilaciones: Voces del extremo: Poesía y conflicto (Fundación Juan Ramón Jiménez, Moguer, 2001) No doblar las rodillas: siete proyectos críticos en la poesía española reciente (Universidad de Chile, Santiago, 2002) Poesía de la conciencia (Zurgai, Bilbao, 2003) Punto de partida (Universidad Nacional Autónoma de México, 2006) Once poetas críticos en la poesía española reciente (Ediciones Baile del Sol, 2007) LOS VIAJEROS Cómo echamos de menos a los viajeros. Apenas se van, y ya es tarde. Créditos: Fotos David Eloy Rodríguez (Pepo Herrera); Foto Biblioteca pública en Chicago (drdrewhonolulu/Flickr); foto Columnas de la Alameda de Hércules (darkimp_666/Flickr); foto Vista de Praga (Xavier Hervás); foto Buenos Aires (dbuc/Flickr); foto Macarrones con tomate (ibán/Flickr)