“Los bailes tradicionales colectivos y con pasos relativamente fáciles de aprender, ofrecen un espacio privilegiado para la participación y el reencuentro entre generaciones”, dice Orsolya Strack, profesora y animadora del táncház del centro sociocultural Akku. Aquí, al baile de la noche del viernes le precede una sesión de tres horas dedicada a los niños y a los adultos con algún tipo de discapacidad.
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