La Parisienne de cafébabel

Una Francia arrogante en las citaciones europeas…

Artículo publicado el 5 de Marzo de 2008
Artículo publicado el 5 de Marzo de 2008
Sarkozy dijo: “Francia ha vuelto a Europa”. Esto ocurrió la noche de su elección en mayo de 2007. Los europeos parecieron alegrarse: por fin los franceses iban a currar…Pero unos meses después, algo empañó la alegría: la actitud francesa irrita a unos cuantos. ¿Pero por qué? Pues porque un francés es siempre un francés, y esto ya lo habían comprendido otros antes.

Uno de los sondeos más reveladores: el 61% de los franceses considera que el periodo de Presidencia francesa de la UE será propicio para incrementar la influencia de Francia en Europa. Los habitantes del hexágono creen que durante seis meses su país podrá hacer valer doblemente sus intereses, posiciones y puntos de vista.

 

Y eso hace chirriar los dientes a Bruselas. Pues esta visión egocéntrica de Europa, los 26 socios de Francia pensaban que formaba parte del pasado, desde la elección de Nicolas Sarkozy, acogida por todos. Y en seis meses ha permitido la recuperación de algunos sectores entre ellos el famoso tratado hoy en trámites para su ratificación.

Pero después de algunas semanas, se desvía de nuevo. La Gaule ha vuelto con sus viejos demonios, sus automatismos. Europa ve de nuevo a Francia como un animal extraño…pero como dijo hace tiempo, un alemán bastante conocido, un tal Arthur Schopenhauer: “Si en otras partes del mundo tienen monos; Europa tiene a los franceses. Así se compensa”.

Rapidez y precipitación

Y aquí tenemos a los franceses, que cambian con cada viento

William Shakespeare – Richard VI

Shakespeare lo comprendió: el carácter francés se confunde a veces con el de una veleta. Cuando un galo tiene una idea en mente, en seguida empieza a hablar de ella todo el rato, la pone en práctica esa misma tarde, sin saber si es realizable y aún más sin siquiera saber si sus compañeros están de acuerdo. El expediente que por excelencia estigmatiza este problema es la Unión Mediterránea.

Proyecto mayoritariamente francés, Nicolas Sarkozy quiere asociarlo a toda Europa. Lo que provocó la cólera de Alemania, que no fue consultada antes del anuncio oficial. Berlín percibe esta iniciativa como una yuxtaposición al proceso ya existente de Barcelona. Angela Merkel teme que esta nueva orientación hacia el sur abandone todo el proceso de ampliación comprometido hacia el Este, región cercana a Alemania y donde los esfuerzos no se pueden relajar.

Un poeta y escritor suizo, Charles-Ferdinand Ramuz también lo comprendió: “Para los franceses es suficiente con apasionarse con una quimera para querer hacer de ella una realidad”. Alemania, ¿balaustrada del “veletismo” francés?

¡Audacia, un poco más de audacia!

No hay nada mejor que lo que los franceses hacen bien y nada peor que lo que hacen mal.

Benoit XIV

El Papa del siglo XVIII, de mentalidad muy abierta para su época, tuvo que gestionar al lo largo de su pontificado algunas querellas con la Francia de Luís XV. Finalmente llegó a esta conclusión. Y es precisamente esto lo que teme la UE al pensar en la Presidencia francesa de la UE.

Nicolas Sarkozy declaró el pasado 8 de enero que como resultado de este acontecimiento, desea que “la UE tenga una política de inmigración, una política de defensa, una política para la energía y una política para el medio ambiente”.

Tal cantidad de trabajo no parece asustar a las instituciones francesas. Pero como nos recuerda Doug Larson, corredor inglés del s XX: “No pongáis jamás en duda el coraje de los franceses, fueron ellos quienes descubrieron que los caracoles eran comestibles”.

Sin embargo esta ambición desmesurada por sólo seis meses de gobierno no está forzosamente bien vista en los círculos bruselenses, que recuerdan que Europa está formada por un consenso no por una precipitación.

Todo este alarde también pone de los nervios a Eslovenia, que asume actualmente la Presidencia de la UE. El primer país nacido de la ampliación en acceder a este puesto, está orgulloso de su papel y quiere destacar. Ve las gesticulaciones de Francia como un intento de hacerle sombra. El Primer Ministro esloveno, Janez Jansa ha declarado que “si la Presidencia eslovena no fuera tan grandiosa como la de Francia, se concentraría en la sustancia”. Un revés, en toda la boca.

Todo esto recuerda aquello que dijo un filósofo y escritor suizo, Henri-Frédéric Amiel que escribió: “Francia siempre ha creído que una cosa dicha es una cosa hecha”. Y para evitar hacer otra tontería, las instituciones francesas tienen prohibido informar sobre la PFUE: una orden probablemente de los de arriba…

¿Oportunismo?

El francés rara vez resulta amable de primeras; se diría que siempre que es amable es por obligación o intencionadamente.

Fiador Dostoievski – El Jugador

O se es europeo o no se es. Este podría ser el comentario de la Comisión Europea sobre Nicolas Sarkozy y los políticos franceses en general. Pues detrás de su discurso, la clase política francesa forma parte de una de las más hábiles cuando se trata de despachar la situación acusando a Europa.

¿El último golpe hasta la fecha? El mismísimo Presidente de la República, que visitó a los pescadores en el mes de enero, cuestionó la legitimidad de las cuotas de pesca europeas, cuotas que Francia aceptó el diciembre anterior.

En aquel momento, según el jefe de Estado, se trataba de salvar la cota de popularidad que comenzaba a bajar peligrosamente. Pero Bruselas no digirió bien esta maniobra de política interna. Fue entonces el ministro de pesca francés, Michel Barnier, el que tuvo que volver a pegar los trozos afirmando que “Francia no es fuerte cuando es arrogante, ni es grande cuando está sola”.

Finalmente, dejamos la última palabra a un filósofo y escritor alemán del siglo XIX, un tal Georg Christoph Lichetenberg: “Francia está fermentando; si dará vinagre o vino es algo que desconocemos aún”. Continuará…