La Parisienne de cafébabel

Universidades francesas y europeas : un cuento de la edad media

Artículo publicado el 21 de Noviembre de 2008
Artículo publicado el 21 de Noviembre de 2008
Place de la Sorbona en el sexto arrondissement de Paris en un dia de semana. Pequeños grupos de jóvenes se dispersan. Por aquí y por allá se oye el francés, claro, pero un francés con acento a veces ibérico, eslavo o incluso anglófono.
El lugar tiene la costumbre de esos tipos de reagrupamientos desde hace siglos… La Universidad de la Sorbona, construida en 1253 es una de las más antiguas de Europa. La más antigua siendo la de Bolonia en Italia, que se construyo en 1088. Siguieron la Universidad de Salamanca (en España) en 1218 y la de Lisboa en 1300. Los estudiantes que frecuentan estos lugares de conocimiento vienen de clases sociales de privilegio, por los cuales la practica de ir a universidades extranjeras para profundizar los estudios es común. Este es el caso del famoso Erasme, un teológico holandés, quien estudio en Francia, Inglaterra e Italia. El latín era entonces la lengua de comunicación la más extendida.

Una singularidad francesa: las Grandes Escuelas

Esta mezcla de estudiantes así permite la creación de una comunidad europea del conocimiento. Un estudiante puede entonces comparar los diferentes métodos de enseñanza durante estas diferentes estancias al extranjero. En el siglo XV ya habían aparecido en Francia de un lado los establecimientos laicos, donde una enseñanza técnica se daba, y del otro la universidad, que daba una enseñanza bastante más general. “De esta manera se amplio la división entre una cultura general y una formación técnica” analiza Jacques Le Goff, en el Europa universitario, para explicar una dicotomía que todavía sigue existiendo en Francia. Ya que contra el ejemplo de sus hermanas europeas, la universidad francesa no parece jamás haber tenido su revolución. El conocimiento se transmite gracias a un Maestro, originalmente asociado con el clero, delante de estudiantes. Los cambios a los métodos de enseñanza se construyeron al exterior de las facultades en el pecho de las Grandes Escuelas que son menos conservadores y bastante más autónomos con respeto a la iglesia y el estado. En 1747 se abre la Escuela Nacional de Puentes y Calzadas, en 1783 la Escuela de Minas y más recientemente en 1871 la Escuela Privada de Ciencias Políticas (el antepasado de ‘Sciences po’). Estas tres escuelas siguen siendo muy prestigiosas, las primeras dos creando ingenieros y la ultima periodistas y políticos.

Cambridge: el socio de NOKIA

Otra excepción francesa: la ausencia de un lazo entre la universidad y el negocio. Al contrario, los intercambios entre el mundo económico y la investigación científica son constantes en Escandinavia, Alemania y en Inglaterra. El ejemplo más reciente: en febrero 2008 la empresa de teléfonos celulares finlandesa, NOKIA, revelo su nuevo producto – un teléfono transparente, flexible y de energía solar concebido con la universidad de Cambridge (Gran Bretaña). ¿Cuando veremos un proyecto como ese con una universidad francesa? Este tipo de iniciativa es lo que hace que Cambridge sea la primera universidad europea en la clasificación de Shangai en 2008, y la cuarta al nivel global. La primera universidad francesa no aparece hasta la posición de 42. Marie Scholer, una estudiante de 22 años de geofísica, paso diez meces en la universidad de Oslo en Noruega. La joven pudo certificar las conexiones entre la enseñanza superior y el sector privado. “Pude trabajar con software muy caro que pertenecen a compañías petroleras” declara ella en la pagina de web de ‘L’Etudiant’. “En Francia los estudiantes no tienen acceso a esto y reciben una educación más teorética.”

Strasbourg, pueblo-piloto

Pero en el país de Rabelais algunas iniciativas parecen estar siguiendo una vía más autónoma. En enero 2009, con la fusión de tres universidades, 42.000 estudiantes, 3.000 estudiantes-investigadores y 700 investigadores de CNRS y de INSERM, Strasbourg se cambio a la estatura de ciudades universitarias como Cambridge, Oxford y Milan. La ley Pécresse, que lleva el nombre de la ministra actual de la enseñanza superior y fue votada en agosto 2007, da también más autonomía de gestión y de reclutamiento a las universidades francesas.

Desde 2002 el impulso por esto se ha hecho en Europa con la reforma LMD (licenciatura, master, doctorado) que permite la homogenización de diplomas al nivel de la Unión Europea. Unido con la movilidad creciente de estudiantes gracias al programa de ERAMUS creado en 1987, el ‘quartier latin’ de Paris podrá volver a ser el centre del conocimiento de Europa.

Johara BOUKABOUS

Traducción: Christina CONNOLLY

Fotografia : Iwouldstay/FlickR