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ChPD: el doctorado polaco en hogares desastre

Artículo publicado el 9 de Agosto de 2017
Artículo publicado el 9 de Agosto de 2017

¿Cocéis la pasta en la tetera? ¿Cocináis el rosbif al vino tinto con Prozac en vena? ¿Tenéis la casa patas arriba? Entonces estaréis en vuestra salsa en ChPD: una página de Facebook de tono satírico y origen polaco para las antiamas de casa (donde seguro que no hay cabida para los premios a la mejor cocinera).

ChPD es un título similar al doctorado. Un doctorado del desorden, de la vagancia y, sobre todo, de la relajación total. La 'Chujowa Pani Domu' (algo así como "el ama de casa desastre"), alias ChPD, es una incompetente en las tareas del hogar. Su nevera está repleta de alimentos que han pasado a mejor vida hace una semana. Lleva camisetas estampadas que dicen "It’s not PMS. It’s you" [siglas correspondientes a síndrome premensual en inglés, ndlr]. Le gusta citar a Agatha Christie, a quien nombró patrocinadora del proyecto porque siempre le venían ideas para otra novela de misterio mientras fregaba: "Esta tarea es tan absurda que, al hacerla, siempre me asaltan ideas suicidas". También recurre a las palabras de la artista serbia Marina Abramović, quien sabe desvelar como nadie los secretos del trabajo doméstico: "La cocina es el principio del fin; a esta le siguen el aburrimiento, la enfermedad y la muerte".

Pan, espaguetis y cianuro

Todas estos quehaceres propios de la 'humilde gestión del hogar' se recopilan en una página de Facebook polaca, homónima de este título. Aquí encontramos fotos de mujeres que, a falta de rodillo, se sirven de una botella de vodka para extender la pasta; a las que les gustaría meter al perro en la lavadora y que, tan pronto como sienten ganas de ordenar, beben un trago de vino y esperan hasta que estas se pasen. La idea de Chujowa Pani Domu es bien clara: nunca te olvidas de apagar el horno si no lo has encendido. Y ¿qué aparece en la lista de la compra cuando te peleas con tu pareja y le mandas a que vaya al supermercado? Pollo, ajo, espaguetis, cianuro, pan.

El ama de casa desastre que se esconde tras esta iniciativa es Magdalena Kostyszyn. Esta polaca de treinta años, graduada en Filología Polaca, lleva trabajando desde hace tiempo en el ámbito de las Relaciones Públicas. Le encanta decir palabrotas y odia los pijamas. 

Para Magdalena, el rechazo hacia una existencia como ama de casa surgió a raíz de un simple incidente: un viernes puso la colada en la lavadora y se olvidó de tenderla. No fue hasta el domingo cuando se acordó de hacerlo. Abrió la lavadora, pero en seguida optó por cerrarla de nuevo. Acto seguido inició el programa de lavado doble y se etiquetó en su blog como #ch*** panidomu. Obtuvo al instante toneladas de me gusta.

Su página de Facebook ya tiene varios años y cuenta con más de 600.000 seguidores. Estos otros amas y amos de casa desastre ayudan a que la página continúe creciendo, colaborando para ridiculizar la exagerada presión de lograr el hogar impecable, la tarta casera perfecta y un maquillaje inmaculado. Las publicaciones reciben numerosos comentarios: "Yo lo hago igual", "No estás sola", "Me siento mucho mejor" o "¡Mi lavadora hace lo mismo!". Los grandes y pequeños fracasos del hogar se comparten y, gracias a ello, acaban desapareciendo.

De anti ama de casa a superheroína

El año pasado, la revista Wysokie Obcasy ('tacones altos') condecoró a Magdalena Kostyszyn con el título de Superbohaterka ("superheroína"), por haber difundido su actitud crítica y mordaz hacia las tareas del hogar, así como hacia el estilo de vida de las mujeres jóvenes del siglo XXI. Tacones altos se publica como suplemento del conocido periódico Gazeta Wyborcza y cuenta las historias de mujeres que luchan por la igualdad de género, la libertad y la hermandad femenina. La redactora jefa de esta revista semanal le agradeció a la bloguera haberles enseñado a las mujeres que "no deben ser las amas de casa perfectas, sino tener la posibilidad de destacar en otros ámbitos".

Según la feminista y periodista polaca Anna Dudek, en el amplio contexto de los roles de género y de los estereotipos infundidos por la sociedad, la generación de nuestras abuelas podría ser incluso innovadora, por extraño que resulte: "Un hombre no debería beber demasiado, sino traer dinero a casa y tener mejor aspecto que el diablo", se decía por aquel entonces. Sin embargo, las mujeres de la generación de nuestras abuelas albergaban expectativas muy altas de sí mismas: "Frotaban el suelo, preparaban la comida, daban a luz y se encargaban del hogar de tal forma, que hasta las perfectas amas de casa de guantes blancos se avergonzarían". Por suerte, Magdalena Kostyszyn convierte hoy los fracasos en algo positivo, acabando así con el cliché del ama de casa perfecta.

Vivir en el desorden no tiene nada de malo

Aleksandra Magryta, del servicio de información de la organización feminista Feminoteka, corrobora que son sobre todo las mujeres a quienes se les atribuyen las tareas domésticas. A pesar de que cada vez es mayor el número de hombres que participan en el hogar, en comparación con hace cincuenta años, este trabajo continúa anclado en el sector femenino, tal y como demuestra el último estudio de OCDE. "Sin embargo, las obligaciones en el hogar no requieren ningún supergen o habilidades especiales que solo poseen las mujeres. No cabe duda de que los hombres podrían hacer frente a los desafíos domésticos sin problemas". Aun y cuando hay algunos que se secan el pelo con el aspirador, tal y como nos enseña la página ChPD.

Igualmente, para la bloguera Matylda Kozakiewicz, el ama de casa desastre se ha convertido en su ídolo: "¿Por qué debería fingir que no como ni duermo? Me gustan mis platos sucios y mi cama sin hacer. Son mis humildes éxitos en el concurso por el título de ChPD: ella es mi heroína y estaría encantada hasta de lavarle los pies". ChPD recibe a diario multitud de mensajes, fotografías de otros usuarios y comentarios graciosos en respuesta a sus publicaciones. ChPD es una antiheroína que le enseña a la gente que vivir en el desorden no tiene nada de malo.

La autora Magdalena Kostyszyn, quien ya ha publicado un libro sobre su página, declara que el proyecto nació del "deseo por ser normal". Si no hay nada a mano para ponerle al bocadillo, basta con untar mantequilla y escribir "queso" con un rotulador negro. Los consejos del Ministerio de Sanidad no hay que tomárselos tan en serio: limpiar puede ser mortal.

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En colaboración con jádu, la revista checo-alemana en línea del Goethe-Institut en Praga.