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Jugar al fútbol sobre el hielo se pone de moda en Europa

Artículo publicado el 12 de Noviembre de 2008
Artículo publicado el 12 de Noviembre de 2008
Practicado en más de 21 países, el bandy es un ejemplo de la globalización, de la apertura de las culturas al cambio y de la posibilidad de dejar huella en un fenómeno antes de transmitirlo a otros. La nueva temporada comenzó el 7 de noviembre

YlvaS/WikipediaPara descubrir la auténtica Suecia hay que ir a un estadio de una pequeña ciudad en pleno invierno. Allí veremos a un millar de espectadores en anticuadas tribunas de madera abiertas al gélido aire libre. Algunos entre el público han traído su maleta de cuero lleno de termos de café, vino caliente, piscolabis y bocadillos caseros. El público anima de forma entusiasta a dos equipos en patines, originarios de ciudades de las que algunos suecos no han oído nunca hablar, persiguiendo una pequeña bola naranja en una versión gigante del jóquey sobre hielo.

El fútbol sobre hielo hace el saque inicial

El estereotipo existente sobre el bandy es un reflejo del pasado, de la cultura de la clase trabajadora de las pequeñas ciudades suecas. No es por ello casualidad que el club I.F. Edsbyn ganase su quinta liga nacional consecutiva en 2007. El juego tiene lugar en un campo de fútbol helado. El objetivo de los dos equipos, cada uno con once jugadores, es marcar el mayor número de goles posible en un partido que dura dos tiempos de 45 minutos. Todos los jugadores, incluso los porteros, llevan unos palos de madera con los que golpean una pequeña pelota de goma en una portería de 2,1 x 3,5 metros. Hay reglas para los penaltis, expulsiones, saques de esquina y fuera de juego.

WikimediaLos orígenes del bandy se encuentran en el juego de shinny, un modo informal de jóquey que se jugaba en los estanques helados de Inglaterra en el s.XIX. De hecho, al principio se usaba el hombre de hockey on ice (jóquey sobre hielo) para lo que luego se iba a conocer como bandy. El primer encuentro oficial conocido tuvo lugar en el Palacio de Cristal londinense en 1875. El juego se conoció gracias a los ingleses que visitaban otros países, consiguiendo rápidamente su extensión por toda Europa continental. En diciembre de 1895, el conde Clarence von Rosen introdujo el juego en Suecia. En 1908, la princesa inglesa Margarita creó el primer club femenino de bandy. 

Los altibajos del fútbol sobre hielo

Sin embargo, el juego pronto perdió su popularidad frente al fútbol y el jóquey sobre hielo tradicional. El juego necesitaba condiciones meteorológicas frías y estables. Por el contrario, el jóquey pudo trasladarse con facilidad a recintos cubiertos debido al menor tamaño de su campo de juego. El bandy sobrevivió en Suecia, Noruega, Rusia y Finlandia. Los largos inviernos hacían difícil una temporada de fútbol en invierno, por lo que los jugadores necesitaban un deporte para mantenerse en forma durante la temporada baja. El bandy era perfecto para ello, ya que exige un entrenamiento físico muy intenso y podía practicarse en los campos de fútbol. Si bien inicialmente fue el deporte de la clase alta, comenzó a cambiar durante los años treinta. En la antigua URSS, el bandy estaba bien considerado al tratarse de un deporte de los trabajadores. En Noruega, el juego era tan popular que llegaron incluso a celebrarse campeonatos a nivel nacional de forma clandestina durante la ocupación alemana. Cuando en 1955 nació la Federación Internacional de Bandy en Estocolmo, este deporte se estaba extinguiendo.

El primer mundial se celebró en Finlandia en 1957, dominando completamente la URSS a nivel internacional hasta la década de los ochenta. Algunos acontecimientos políticos como la disolución de la URSS reavivaron el interés por el bandy a nivel mundial, surgiendo rápidamente nuevos equipos nacionales competitivos y ligas, como por ejemplo en Kazajistán. Si bien se ha ido haciendo más fácil la construcción de campos cubiertos para los deportes de invierno, el calentamiento global puede, sin embargo, cambiar el mapa del bandy a nivel mundial, ya que se cada vez es más difícil celebrar juegos al aire libre en Suecia.

La profesionalización de los jugadores ha comenzado de hecho en este siglo, lo que marca su transición hacia un deporte moderno tradicional. Queda no obstante, aún mucho camino por recorrer hasta que los clubes alcancen el nivel del márquetin y los medios con los que cuentan otro tipo de deportes. El bandy vive hoy rodeado de nostalgia, pero su futuro se encuentra en el entusiasmo de los jugadores de los nuevos países como Hungría, Italia, India, Mongolia y EE UU, y lo que puedan aportar en el juego. 

Dónde verlo en Suecia

Hammarby IF, único equipo en primera división de Estocolmo, con una excelente y tradicional afición al bandy. Estación de metro Zinkensdamm, mira aquí para entradas y partidos