Lifestyle

Liberté Living-Lab: Francia busca el modelo económico del futuro

Artículo publicado el 9 de Enero de 2017
Artículo publicado el 9 de Enero de 2017

Se hace difícil en estos tiempos ignorar la Civic Tech, denominación relativa a esas startups que quieren dar respuesta a los problemas sociales, económicos o políticos. En París, Liberté Living-Lab se propone acoger a ese nuevo  modelo de startups. Reportaje.

Hace algunos meses, en pleno corazón del barrio de Sentier [distrito 2 de París, nota del editor], un edificio de estilo haussmaniano fue totalmente renovado, con un diseño muy contemporáneo, por sus recientes inquilinos. En este barrio, históricamente dedicado al comercio textil, los nuevos ocupantes desarrollan actividades que se encuentran a años luz de aquellas de la "vieja economía". Aportan soluciones a los problemas socioeconómicos, políticos y sociales de nuestra época con el uso de algoritmos innovadores. Podríamos caer en la tentación de calificar el  Liberté Living-Lab - como una incubadora, ese término que designa a los viveros que acogen y acompañan a las startups en su desarrollo. Los dos co-fundadores del Liberté Living-Lab de hecho, fundaron  en el pasado, algo similar, que acogía a seis startups, antes  de decidirse a lanzar este nuevo proyecto.

Reducir el paro

Sin embargo, hoy, Rudy Cambier, responsable de comunicación, rechaza calificar el Liberté Living-Lab como una incubadora. Aquí, solamente se aceptan aquellas startups que tienen como proyecto contribuir al bien común. Nada menos. Así pues, se declaran como non-gratas las empresas obnubiladas por el crecimiento de la cifra de negocios o aquellas cuyos servicios o productos podrían ser cuestionados por su utilidad. Aquí, las startups, por ejemplo, no propondrían a trabajadores precarios coger una bicicleta para repartir comidas a domicilio en contraprestación de una reducida remuneración. Así pues, no es de sorprender que el equipo de Bob Emploi haya elegido como sede una de las oficinas abiertas del inmueble. Bob Emploi, es una startup francesa que confiesa tener una gran ambición: reducir el paro gracias a un portal web que viene a revolucionar la relación entre los demandantes de empleo y los empleadores. La prueba de lo bien considerada que está la joven empresa recae en que tiene como socio a Pôle emploi (la oficina de empleo francesa).

Al Liberté Living-Lab le preocupa también la evaluación de su ética por parte de aquellos a los que acoge. Por eso, se desmarca también de las incubadoras clásicas por el hecho de que no acepta ninguna participación en su capital. Por lo tanto ¿cómo esta estructura, totalmente privada, consigue satisfacer sus necesidades financieras sometiendose a dichos principios éticos? Liberté Living-Lab los encuentra en su segunda actividad: además de acompañar a las startups en su desarrollo, aconseja a las grandes empresas que proceden de la "vieja economía", como bancos o compañías energéticas, sobre cuestiones digitales. Por ello, es frecuente cruzarse en sus locales con "intraemprendedores", asalariados de grandes empresas que trabajan algunos meses en algún proyecto experimental e innovador y que permanecen un tiempo aquí para mejorar su cultura digital. Pero ¿qué esperan aprender del Liberté Living-Lab esas multinacionales que tendrían posibilidades de recurrir a los servicios de consultoría?             

"Nuestro objetivo no es el de vender estrategias de desarrollo digital y dar el secreto en la mano. Lo que les proponemos es familiarizarse con las nuevas realidades de la era digital. No se trata de un tipo de consultoría sino de aculturación", matiza Rudy Cambier. Esta "aculturación" conlleva una parte de recursos humanos y una parte de tecnología y trata de introducir a las empresas tradicionales en las últimas posibilidades que ofrecen el Big Data, el Cloud o el Deep Learning. "En lo que respecta a los Recursos Humanos, se trata de presentar a las empresas cómo se pueden repensar los modos de trabajo en el momento en que lo digital cuestiona el modelo del puesto del asalariado sedentario sometido a horarios fijos e integrado en una jerarquía piramidal. Y ¿qué mejor para "aculturar" a estas empresas que facilitarles el encuentro con los representates de las startups bien amadas del Liberté Living-Lab? De este modo, en los talleres de recursos humanos, los representantes de las empresas tradicionales tienen la posibilidad de intercambiar experiencias con los miembros de la startup Mangrove; la elección parece pertinente puesto que esta startup se ha fijado como objetivo redefinir nuestra relación con el trabajo. 

La cultura de lo "cool" 

Si nos fijamos en su modelo económico y en sus ambiciones éticas, el Liberté Living-Lab marca la diferencia con lo que Rudy Cambier califica de "modelo californiano", ese modo de gestionar las startups centrado en la búsqueda del crecimiento. Sin embargo, el lugar no se aleja demasiado de una buena cantidad de códigos y prácticas que tienen lugar en Silicon Valley. Como prueba, su espíritu cocooning. Oficinas abiertas, cocinas, sala de meditación y biblioteca con libros seleccionados para cada residente. Aquí la frontera entre lugar de trabajo y espacio de vida se difumina y todo está concebido para favorecer el trabajo colaborativo. Las relaciones entre los residentes también se impregnan mucho de la cultura de lo guay: las relaciones jerárquicas se reducen al mínimo y los residentes pueden libremente determinar la cuantía de su alquiler. Otro ejemplo: el grado de implicación de las startups en los talleres de aculturación destinados a los clientes, se establece mediante acuerdos verbales, nada se deja contratado por escrito.

Otra actividad de menor importancia: el Liberté Living-Lab ha elegido como misión la de sensibilizar al gran público sobre las cuestiones digitales. Para ello, de manera regular, abre sus puertas a gente de la calle en el marco de conferencias o de proyecciones de documentales. 

Sin embargo, esta tarea de divulgación quizá deja en evidencia uno de los límites de la tecnología cívica. En un momento en el que algunos abogan por el empoderamiento, ¿realmente se pueden aportar soluciones a los problemas sociales y económicos movilizando a informáticos y emprendedores, pero sin vincular de una manera activa al gran público en el proceso de análisis y de elaboración de soluciones?  Si un cliente de Uber tiene pocos motivos para interesarse por los algoritmos que le posibilitan el desplazarse de un punto A a un punto B, el usuario de aplicaciones de búsqueda de empleos o de aplicaciones que tienden a mejorar la representatividad política de los ciudadanos, puede legítimamente, pedir conocer el funcionamiento de dichas aplicaciones o incluso participar en su concepción. Si se le niega esta posibilidad, la Tecnología Cívica podría suscitar más dudas que entusiasmo. Otra fuente de interrogantes se refiere a la capacidad del Liberté Living-Lab para conciliar su visión, que podría tildarse de muy francesa - selección puntillosa de las startups residentes, idealismo- con la cultura des los negocios propia del mundo de las startups. Las startups que han triunfado hasta el momento quizá deben una parte de su éxito a un pragmatismo anglosajón que privilegia la flexibilidad en términos de objetivos y de medios a un pliego de condiciones inicial estricto. Sea lo que fuere, que la Tecnología Cívica se rebele como un fenómeno de moda o el principio de un fenómeno perdurable con repercusiones masivas,  Rudy Cambier destaca el hecho de que el Liberté Living-Lab sigue siendo, de momento, una "apuesta" .