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Meet My Hood: Bolognina, la pequeña Bolonia

Artículo publicado el 18 de Enero de 2018
Artículo publicado el 18 de Enero de 2018

Este histórico barrio obrero de color rosa junto a la estación de trenes, a las afueras de Bolonia, está cambiando poco a poco. Bolognina es ahora una encrucijada de flujos migratorios que la convierten en el distrito multiétnico más joven de la capital de la región de Emilia-Romaña. Los vecinos trabajan codo a codo para que este barrio sea uno de los mejores lugares donde vivir. 

Bolognina es como una pequeña Bolonia tanto por su estructura urbana como por su naturaleza de pequeño pueblo en el que todos se conocen. Gracias a su posición céntrica cerca de la estación de trenes, el barrio es protagonista de todos los cambios, demográficos y urbanísticos. Hasta hace veinte años era la sede de todos los talleres obreros y la media de edad era muy alta. Sin embargo, hoy en día es el lugar de la ciudad donde se concentran más jóvenes: parejas en busca de comodidad, jóvenes que prefieren la calma de las afueras, y también estudiantes como Aleksandra y Rick. Ella es polaca y tiene 23 años y él holandés de 21. Ambos eligieron vivir en la Ciudad de las Dos Torres (tal y como se conoce a Bolonia, ed) durante seis meses bajo el programa Erasmus, y fue Bolognina la que les convirtió en amigos. Rick vive en un estudio justo detrás del Mercado Albani, un mercado de frutas y hortalizas semicubierto por el diseño de las persianas y las tiendas, donde se escucha hablar mil idiomas diferentes. Él eligió el barrio "porque es la mezcla perfecta: siempre hay gente en la calle con la que pararse a hablar; se puede aprender sobre la cultura underground de la ciudad, pero al mismo tiempo es muy tranquilo y relajante", dice, muy orgulloso de su nueva ciudad. Para ir a clases de Ciencias Políticas, Rick va en bicicleta, cruzando el Puente Matteotti desde donde se ven todos los rieles que se cruzan, y en 10 minutos llega al centro. 

"Al leer los titulares de algunos periódicos, Bolognina parece ser un lugar muy peligroso", continúa el estudiante holandés. "Al principio tenía un poco de miedo. Pero basta con vivir aquí para entender que, en realidad, es el reino de la bienvenida". Los periódicos locales publican a menudo noticias sobre delitos menores, a lo que se añaden los robos a pie de calle o el tráfico ilegal a pequeña escala, pero "los habitantes no se dejan oscurecer por esta imagen. Es increíble", dice Rick.

El elemento que más caracteriza a Bolognina es su capacidad de creación allá donde nadie parece estar interesado, incluida la Administración. Son los ciudadanos quienes, además de llevar el barrio en el corazón, siguen pensando que la participación no es una utopía. Como el colectivo CONCIBò, un grupo formado por unas 40 o 50 personas. Según Andrea Taglio, uno de los responsables del grupo, "esta red se creó hace más de tres años, cuando por entonces los medios de comunicación atacaban bastante la imagen del barrio. A Bolognina se le calificaba a menudo con términos sensacionalistas e imágenes dramáticas, algo así como un Bronx a la italiana. Así que junto con otros padres empezamos a reunirnos en los parques infantiles y en las escuelas con nuestros niños. Dijimos, ¿por qué no hacer algo y compartir todo lo positivo?".

Las palabras de los vecinos

No te quedes sin entender el vídeo. Lo hemos subtitulado al español pensando en ti. 

Es domingo por la tarde y en la Plaza Unidad parte la iniciativa "Bolognina en Forja", incluso Rick sigue el paseo itinerante que explica la historia del barrio. Él eligió Bolonia por el nombre y por el eco que esta ciudad aún tiene en el mundo. Para muchos extranjeros, esta pequeña aldea italiana es sinónimo de compromiso cívico, participación y, sobre todo, resistencia. "La gente sigue saliendo a las calles para manifestarse. Los habitantes son los primeros en protestar cuando algo está mal," cuenta Rick. Los participantes pasan delante de la Fábrica Minganti, por el carril de bicicletas de la calle Creta y terminan en las Escuelas Federzoni, donde la música y el baile ilustran el carácter resiliente de Bolognina.

La imagen que emerge, caminando por estas calles, es la de una resistencia cultural dispuesta a cambiarle el rostro al barrio habitado por las clases sociales con el menor ingreso de Bolonia. Es un poco la idea de los tres propietarios de Binario69, un club alternativo fundado el año pasado que busca fomentar la música en vivo y de calidad haciéndola accesible a todos. Angelo, uno de los tres dueños, está profundamente enamorado de Bolognina: "Taifur, un amigo nuestro activista del barrio de toda la vida, noshizo uno de los cumplidos más hermosos: 'aquí siempre piensan que la seguridad se logra con las patrullas, y vosotros, en cambio, estáis generando cultura, que es la mejor medicina para el malestar'". La música se vuelve social a través de iniciativas como la "entrada pendiente" (práctica filantrópica de origen italiano, ed)  según la cual todo el mundo puede comprar dos o más entradas y dejar una "pendiente" para aquellos que no pueden permitírselo, basándose en la idea de que la cultura debe ser para todos y no un bien para unos pocos. "Nosotros luchamos - continúa Angelo - porque están suprimiendo lentamente los lugares que servían de espacio común, como el último que ha sido ocupado en la ciudad, el Xm24. Es emblemático y paradójico: el Ayuntamiento quiere retomarlo para convertirlo en un lugar cultural, cuando ya lo es desde hace más de 15 años".

El Binario69 y otros espacios presentes en el territorio como Baumhaus (un grupo que se ocupa principalmente de la educación de los jóvenes y adolescentes), Bolognina Basement (un periódico local que se centra en Bolognina) o Checkpoint Charly (un taller de artistas) hacen muchas actividades que pueden aportar algo como sesiones de música, presentaciones en vivo, talleres, reuniones personales, etc. "También son una excusa para estar juntos, para crear", dice Angelo. Por El Binario pasan todo tipo de personas y no hay necesidad de llevar máscaras: lechuzas nocturnas, músicos, estudiantes y muchos locos. Los jóvenes y las personas mayores que quieren divertirse y decir: ¿Qué gente agradable que hay aquí en Bolognina?".

En Bolognina todo es posible: regenerarse, colaborar, recapacitar, imaginar e innovar. Todo es posible en un barrio tan particular donde los trenes silban cerca, y donde simplemente hace falta soñar un poco más fuerte.

¿Cuánto cuesta?

La gente

Los lugares del barrio

-Binario69 (via De'Carracci 69/7d): un círculo de artistas y soñadores, donde beber una cerveza, llegar tarde y escuchar buena música en vivo.

-XM24 (via Fioravanti 24): centro social ocupado desde hace 15 años y en riesgo de desalojo. Durante la semana se organizan diversas actividades: desde talleres artísticos y el popular gimnasio, hasta el bio Market y tardes musicales.

-Mercato Albani (via Francesco Albani): mercado local con buena comida y muchas tiendas gestionadas por pequeños artesanos. Recomendado para un aperitivo rústico a precios bajos.

-Fermento (via Luigi Sera 11/c): un bar para la noche y la mañana, dirigido por los jóvenes hermanos Cobbe. De cervezas artesanales, hasta taralli y cócteles. Horarios: de 7:30 a 23:45, sábados desde las 17:30.

-Pasta Fresca La Bolognina (via Antonio di Vincenzo 33): un auténtico lugar para degustar pasta fresca y tortellini. La sonrisa y el buen humor te esperan. Horarios: de 8:00 a 13:00 (domingo cerrado).

-Checkpoint Charly (via del Rosaspina 7/a): un taller en el que piensa y trabaja un grupo heterogéneo de artistas. En Charly hay colores de óleo, lienzos, sopletes de gas, madera, clavos, lápices y antorchas: las herramientas de pintores, escultores, ilustradores, impresores y fotógrafos que durante años han estado buscando un lugar adecuado donde poder trabajar.

-Trattoria di via Serra (via Serra 9/b): restaurante boloñés con productos típicos y a precios baratos. Los miércoles y los jueves está cerrado para el almuerzo y abierto para la cena, mientras que el viernes, sábado y domingo está abierto tanto al mediodía como por la noche.

-Museo per la memoria di Ustica (via di Saliceto, 3/22): un museo diseñado para conmemorar a las víctimas de la masacre de Ústica. Horarios: de 15:00 a 18:00, lunes cerrado, fines de semana de 10:00 a 18:00.

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Este artículo, forma parte del proyecto de cafébabel Meet My Hood, cuyo objetivo es descubrir al lector los barrios de las principales ciudades europeas. 

Este artículo se ha realizado con la colaboración de la Fundación Hippocrène