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Meet My Hood: Montmartre, París

Artículo publicado el 17 de Agosto de 2017
Artículo publicado el 17 de Agosto de 2017

Es difícil demostrar que Montmartre es algo más que una atracción turística. A pesar de la intensa gentrificación que ha sufrido y sus millones de visitantes, los vecinos parecen estar contentos con el barrio. ¿Cuál es la receta secreta? Un poco de historia, una cucharada de ambiente de pueblo, una dosis consistente de arte y una pizca de misterio.

Cuesta encontrar un lugar más turístico en París que Montmartre. Incluso el área que rodea la Torre Eiffel parece vacía en comparación a la Place de Tertre en un día soleado. Las masas multinacionales que inundan las estaciones de metro de Blanche y Abesses disparan el pánico de la mayoría de parisinos; es por eso que muchos de los vecinos de otros barrios pocas veces —por no decir nunca— pisan Montmartre. Pero según los que viven o trabajan ahí, no se merecen esa opinión. Hablando claro: el barrio se apodera de ti.

Montmartre, que se encuentra en el decimoctavo arrondissement, podría considerarse parte del centro de la ciudad, no es difícil percatarse de algunas de sus características inconfundibles. “Es más tranquilo que el resto de la ciudad. Montmartre ha mantenido su ambiente de pueblo”, dice Matthieu, guía turístico de los últimos viñedos que quedan en París. Había más viñedos en Montmartre, la montaña estaba cubierta de ellos cuando el área no estaba tan edificada. El pueblo también era famoso por sus minas. La piedra de yeso, también conocida como ‘yeso de París’, se extraía de sus laderas y luego se utilizaba para decorar los edificios de la ciudad, lo que dio origen al dicho: “hay más de Montmartre en París que de París en Montmartre”.

En el siglo XIX, Montmartre se convirtió en una zona bohemia. Durante décadas, artistas como Vincent van Gogh o como Pablo Picasso vinieron para vivir y crear. El barrio mantuvo su carácter artístico a pesar de la invasión en masa de turistas. Aparte de las innumerables galerías, se puede encontrar arte callejero impresionante por todas partes. Artistas como Gregos, un escultor que crea rostros que sobresalen de las paredes, o Shatters, que compone mosaicos hechos con cristales rotos; todos comenzaron en Montmartre para luego trasladarse a otros barrios. Los entendidos en arte callejero encontrarán con facilidad trabajos de artistas establecidos ahí, como Invader o Le CyKlop.

Aquellos que sean lo suficientemente valientes para subir los centenares de escaleras del Sacre Cœur puede que acaben con dolor de cabeza por la cantidad de turistas que hay ahí. En la Place du Tertre, la multitud es tan densa como la sopa de guisantes; los pocos espacios libres que quedan, están ocupados por artistas que realizan retratos, paisajes y caricaturas. Según Michel, que ha sido uno de ellos a lo largo de 35 años, los pintores de Place du Tertre son únicos, y no solo por su estilo. “Hay más de cuarenta nacionalidades distintas aquí, de todas partes del mundo. Esa es nuestra riqueza”. Para Michel, como para muchos otros que trabajan en Montmartre, los turistas son una fuente de ingresos. No le molestan ni le sorprenden las multitudes: “Mucha gente viene aquí solo porque es bonito”.

La mayoría de los turistas, sin embargo, se pasean por un par de calles. Solo hace falta dar unos pocos pasos hacia una de las calles laterales para encontrar paz y tranquilidad, algo inaudito en el resto de París. A menos que te topes, claro está, con una puerta protegida con contraseña. Junto con el crecimiento de turistas y la gentrificación, más y más calles y callejones se han privatizado. Hoy en día, el acceso a muchos sitios, como las inmediaciones del Moulin de la Galette, son inaccesibles para la mayoría. Por un lado, eso contribuye al encanto y al misterio del lugar. Pero por el otro, hace que surja un debate sobre la apropiación del espacio público.

Conocemos a Julie en un salón de tatuajes que esconde la entrada entre un restaurante y una panadería. Mientras caminamos por el pasaje, nos explica que eso era un callejón y que el salón es uno de los muchos secretos de Montmartre. “Hay un par de lugares que deberíais visitar. El propietario (del salón) se encarga de un campo oculto para jugar a la pétanque en Montmartre. Así es, hay un campo secreto de pétanque, solo para residentes”, dice entre risas.

Unas palabras de los vecinos

¿Cuánto cuesta?

La gente

Direcciones:

Chez QHUIT (tienda de ropa), 40 rue Duratin

Le Petit Moulin (bar/restaurante), 17 rue Tholozé

Boulangerie Alexine (panadería) 40 rue Lepic

Chez Toinette (restaurante), 20 rue Germain Pilon

Sur la route de Plouesacat (crepería), 4 rue Lamarck

Marlusse et Lapin (bar), 14 rue Germain Pilon

Le Pinceau Cabriole (atelier de restauración), 16 rue de Chappe

Vignes du Clos Montmartre (viñedo), Rue des Saules

Les Petits Mitrons (panadería), 26 rue Lepic La Cave de Gaston Leroux (bodega), 106 rue Lepic

De l’art. ou du cochon (salón de tatuajes), adres to tajemnica

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Este artículo es parte de Meet My Hood un proyecto de cafébabel. El objetivo es descubrir barrios desconocidos de las ciudades europeas más grandes. Forma parte de ello, en donde sea que estés.