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Póquer: Faroles que valen millones

Artículo publicado el 7 de Noviembre de 2008
Artículo publicado el 7 de Noviembre de 2008
Habilidad, estrategia, matemáticas, paciencia y mucha suerte. Estos son los ingredientes necesarios para llegar a la final de las Series Mundiales de Póquer que se disputó el 9 de noviembre. Nueve millones de dólares han ido a parar al ganador: danés Peter Eastgate, el único europeo y el más joven que ganador del torneo

Quién no recuerda la famosa escena de El Golpe en la que Paul Newman consigue desvalijar a su rival, Robert Shaw, gracias a su mayor habilidad como tramposo en una partida de póquer clandestina. En los inicios del póquer, allá por el siglo XIX en el lejano Oeste, cuando se jugaba con la pistola encima de la mesa, las trampas desempeñaron un papel fundamental. De hecho, el estadounidense Jonathan H. Greer se refirió a él en 1834 como “el juego de la trampa”.

Y de los peligrosos saloons, con música de organillo de fondo, cortesanas, y barman limpiando y secando vasos de güisqui sin cesar, a la tranquilidad de la salita de estar de nuestros hogares. El Texas Hold’ Em, la modalidad más popular de póquer, es el juego de cartas con mayor número de aficionados en todo el mundo gracias a Internet. Y a la televisión, que lo sitúa en sus parrillas junto a otras emisiones deportivas.

Póquer en la tele

Las retransmisiones del Campeonato del Mundo de Póquer (WSOP, en sus siglas inglesas) por la cadena deportiva ESPN, consiguieron convertir este juego en todo un espectáculo. El Texas Hold’Em se popularizó por todo el continente americano y su éxito llegaría pronto a Europa, donde la cadena Eurosport comenzó a difundir las diferentes etapas del European Poker Tour, un campeonato anual disputado por toda Europa que culmina con una gran final en Montecarlo.

El estadounidense Chris Moneymaker, contable de profesión, también puso su granito de arena. Empezó por pagar 39 dólares para inscribirse en un torneo clasificatorio para el WSOP 2003 en una sala de póquer en línea para terminar en Las Vegas proclamándose campeón del mundo y embolsándose dos millones y medios de billetes verdes. Así hacía honor a su apellido (literalmente, hacedor de dinero) y serían muchos después los que tratarían de emularlo. Las salas de póquer en línea experimentaron un crecimiento sin precedentes.

Nueva profesión

Este negocio mueve millones de euros todos los días en Internet. La compañía británica Partygaming, con sede en el paraíso fiscal de Gibraltar, obtuvo unos beneficios de 153,9 millones de euros en el primer semestre de 2008, gracias al póquer.

wikimediaEl juego se ha convertido en una profesión para muchos. En España es conocido por todos los aficionados el caso de Armando Romano, apodado Sobraoboy, lo que define a la perfección su personalidad y estilo de juego en las mesas. En octubre de 2006, Romano, quien entonces trabajaba como encargado de almacén, decidió ingresar 100 dólares en una sala en línea, tras pasar un tiempo jugando en partidas gratuitas para aprender el juego. Sin duda, fue la inversión más rentable de su vida. Para enero de 2007, había conseguido reunir 30.000 dólares. Retiró el sueldo de todo un año como seguro y se despidió de sus jefes para siempre.

Póquer como deporte

Disciplina y mucho entrenamiento son dos aspectos básicos para todo deportista que quiera llegar lejos. Aspectos compartidos por los campeones de póquer. Sin embargo, esto no es suficiente para considerar este juego de naipes como un deporte. Entre los jugadores existe un eterno debate sobre este asunto. Armando Romano asegura que no puede considerarse un deporte “porque no existe ninguna organización que lo regule”. 

Aunque ya se están creando algunos organismos en este sentido. La Asociación Mundial de Póquer (WPA, en sus siglas inglesas) lucha por el reconocimiento del mismo como profesión. Por el momento tres asociaciones europeas (en Alemania, Polonia y Suecia) están adheridas a la WPA. Juan Barrachina es presidente de la Asociación Española de Póquer Deportivo y él cree que la modalidad de torneo “es un deporte a todos los efectos porque todos los participantes empiezan con el mismo número de fichas en el mismo momento y bajo las mismas reglas y es ahí donde la paciencia, la habilidad y la estrategia puede hacer que un jugador sea mejor que otro aunque reciba peores cartas”. Por su parte, el periodista deportivo Emilio Guerrero asegura que “para considerarlo deporte debería tener una carga física que no tiene”. Algo en lo que está de acuerdo Armando Romano: “si el póquer es un deporte, ¿por qué tengo yo está barriga?”, bromea.

En lo que todos coinciden es en que, aunque la suerte influye, no puede hablarse de un mero juego de azar. “Hay que saber jugar para contemplar todas las posibilidades y saber como actuar en cada momento”, afirma Emilio Guerrero. Juan Carlos Barros, responsable de poquerpoker.com, se lamenta de que “en estos momentos está considerado erróneamente un juego de azar”, sin embargo, no lo es porque, según dice, “se puede hacer un ranquin con los mejores jugadores”.

Sin duda, algo de suerte siempre es necesario para poder llegar a una mesa final en un torneo. El 9 de noviembre se disputó en Las Vegas la final de las WSOP. El danés Peter Easgate, de 22 años y único europeo en la final, se impuso finalmente a toda la mesa, ganado un premio de nueve millones de dólares y convirtiéndose en el ganador más joven de la historia del torneo.