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¿Qué quieren los millennials?: respuesta a Antonio Navalón

Artículo publicado el 19 de Junio de 2017
Artículo publicado el 19 de Junio de 2017

En un artículo publicado por El País, el columnista Antonio Navalón se preguntaba si acaso los millennials tenían algun proyecto social o político, si habían creado algo que no fuese un filtro de Instagram. Sí, Antonio, lo hacen. Carta abierta. 

El anglicismo millennial hace referencia a las personas que nacimos entre los años 80 y el nuevo milenio, el 2000. Desde que entramos en esta nueva etapa, esta palabra se ha ido poco a poco acomodando en nuestro vocabulario y ha servido a la vez como escenario sobre el que festejar innovaciones y como diana a la que disparar los dardos de las culpas.

Los nostálgicos de un tiempo pasado se empeñan en describir la estrecha relación de los, ahora sí, millennials y las redes sociales como una interacción de dependencia, llena de toxicidades que nos han aletargado en la más profunda pasividad e incluso idiotez. 

El último caso, muy sonado en España, ha sido el protagonizado por el columnista y empresario Antonio Navalón en uno de sus artículos publicados por el diario El PaísEn él cargaba contra toda una generación, la nacida en las últimas tres décadas, ya que considera que "lo único que les importa es el número de Me Gusta, comentarios y seguidores en sus redes sociales" y se preguntaba si acaso "¿vale la pena construir un discurso para aquellos que no tienen la función de escuchar?".

Con una mirada completamente tecnodeterminista, Navalón, se mostraba incapaz de ver avance o proyecto alguno en los jóvenes. El futuro en nuestras manos es poco más que apocalíptico según su argumento: "Si los millennials no quieren nada y ellos son el futuro, entonces el futuro está en medio de la nada", rezaba. Todo, absolutamente todo, le parecen retrocesos sociales y políticos hasta el punto de considerarnos analfabetos en civismo y responsabilidades y culpables hasta del ascenso de Donald Trump al poder. 

El artículo resultó incendiario, muchos colegas periodistas incluso del mismo medio salieron en defensa de la juventud; 'Antonio Navalón' se convirtió en Trending Topic; el autor se ganó una modificación burlesca a su entrada en Wikipedia; y finalmente decidió retractarse de sus palabras públicamente a través de, tambores, una red social: Twitter.

A pesar de todo ello, en Cafébabel hemos querido tomar nota de su petición y responderle. Sobre todo para aclarar que, contrariamente a sus apreciaciones, los millennials sí sabemos escuchar. "Me encantaría conocer una sola idea millennial que no fuera un filtro de Instagram o una aplicación para el teléfono móvil", pedía en su texto. Deseo concedido, Antonio. Y no una sola, aquí tienes unas cuantas. 

Millennials en movimiento

Si echo un vistazo rápido a mi alrededor te puedo hablar de Pau, por ejemplo, un joven músico de 23 años y estudiante de audiovisuales que el año pasado participó del programa Erasmus+ y se marchó a estudiar a la ciudad de Darmstadt en Alemania. Allí conoció a otros músicos con los que, concienciados por las penurias que pasaban los refugiados que llegaban al país, decidió montar un concierto en beneficio de este colectivo: "De lo que estamos más orgullosos fue de que juntamos culturas muy distintas: vietnamitas, turcos, kurdos, sirios, españoles, alemanes, etc. La entrada era un donativo, pero la historia al final era juntarnos a través de la música e intentar mejorar la adaptación de estas personas al país. Lo más bonito fue ver la fusión o la hermandad que se creaba entre músicos recién llegados y locales".

O de Luz, una ilustradora de 25 años que utiliza las redes sociales para concienciar sobre la cosificación que sufrimos especialmente las mujeres. Bajo la firma artística @LubaDalu trabaja temas de feminismo interseccional, política y sociedad que comparte a través de sus dibujos en una cuenta de Instagram. "Empecé a compartir mi trabajo en las redes por su inmediatez y facilidad, sólo necesitas un móvil y conexión a Internet, dos medios a los que tengo acceso; mi motivación es la necesidad imperiosa de moverme para cambiar las situaciones de desigualdad que dominan nuestra sociedad y soy una firme convencida de que por donde se empieza es por la educación y la divulgación", explica Luz.

Quizás podría presentarte también a Dafne, una de las muchas millennials que compaginan su trayectoria académica con el activismo. En su caso, por los derechos LGTBI+, la cultura libre y el feminismo. Además, apoya con aportaciones económicas y colaboraciones de artículos a los medios de comunicación con los que se identifica y sigue una dieta responsable con el medio ambiente. "Como digo, una vez que empiezas a comprometerte con el mundo que te rodea, la transición natural es hacia la expansión", argumenta respecto a los muchos frentes abiertos de responsabilidad ética y social con los que se identifica.

Si le preguntamos por una descripción más o menos esbozada de nuestra generación las palabras también se multiplican: "Me cuesta mucho pensar en algún adjetivo concreto. Puedo decir que conozco a personas que utilizan las redes sociales para crear lazos sociales y con ellos organizar actividades fuera de línea, que están interesadas en el movimiento hacker y en el del software libre, que navegan en Internet para informarse y desarrollar una visión crítica de lo que sucede en el entorno, etcétera. También las he visto colaborar con otras generaciones, aprender y ayudarse mutuamente".

Acción 'glocal'

Un ejemplo de colaboracion interseccional e intergeneracional lo ofrece Lucía, una joven publicista que junto a otros cuatro amigos fundó hace poco más de un año SaveDreams, una plataforma local establecida en Ibi un municipio de poco más de 20.000 habitantes que pretende ampliarse y que hasta el momento ha organizado conciertos y juegos para recaudar fondos que después destinan a asociaciones como la protectora de animales, la asociación de enfermos de alzhéimer o el centro de ocupación para personas discapacitadas. Aunque ella sí cree que las redes pueden habernos enganchado, adormilado o entrentenido un poco, tranquiliza: "Somos una generación de inconformistas y de valientes, lo podemos ver en todos los jóvenes que se han ido al extranjero a buscarse la vida como hicieron nuestros abuelos".

Aunque no fue precisamente para buscarse su vida sino para proteger la de otros Albert, por ejemplo, tras estudiar ciencias ambientales decidió que la academia quedaba muy lejos de la acción directa y decidió marcharse a las Islas Feroe con la asociación Sea Shepherd para proteger la fauna marina. En su caso para tratar de evitar el grind o la tradicional matanza de ballenas que se lleva a cabo anualmente en el lugar.

De vuelta en España se encarga de promover las acciones de la embarcación en las diferentes redes sociales. "El valor añadido que tienen las personas suficientmente motivadas como para viajar miles de kilometros para defender las vidas de animales inocentes es insuperable. Estas personas son las que son capaces de llegar al resto de la población y transmitirle sus ideas explicando lo que han visto y sentido. Aunque es verdad que los millennials estamos enganchados a las redes, como coordinador de los medios sociales en la ONG pienso que sin ellas no hubiésemos podido llegar con nuestro mensaje a tanta gente", concluye Albert. 

¿Qué quieren pues?

Como verás, Antonio, no parece que estos jóvenes vayan muy escasos de intereses. ¿Qué quieren los millennials pues? Por lo pronto que no hablen de nosotros solo con manidas generalizaciones ni que nos metan a todos en un mismo saco, pero, si vamos un poco más allá, quieren, queremos, reconciliarnos con nuestro planeta, establecer unas relaciones sociales más justas, a nivel local y global, alcanzar la igualdad de género, o incluso, ¿por qué no? desdibujarlo. 

Este es nuestro proyecto: actúar, sí, en la vida real. Utilizar las redes y el entorno virtual como herramientas para maximizar nuestras voces. Mi generación no necesita que nos escriban un discurso, como ves, ya lo vamos redactando y aplicando nosotras.