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Shakespeare empalmado

Artículo publicado el 5 de Junio de 2008
Artículo publicado el 5 de Junio de 2008
Como se dice en Alemania: cerca del fútbol, el juego más bonito del mundo.

Hoy en nuestra pequeña columna trataremos un tema del que incluso hombres han llegado a decir que es mejor que el fútbol.

En Alemania se conoce popularmente como “la nimiedad más bonita del mundo” y en el resto del planeta se describe con palabras menos floridas, las que no queremos exponer detalladamente aquí.

Mucho más nos interesa el arte de formularlo de nuestros poetas. Uno puede apelar, como Gabriel García Márquez en su novela El amor en los tiempos del cólera al orgullo varonil. Cuando Florentino Ariza logra encontrarse desnudo frente a su amada Fermina Daza, García Márquez escribe que “él le exhibía su arma”.

Uno puede también refugiarse en lo místico, como el escritor alemán Hermann Hesse. En su narración El último Verano de Klingsor Hesse logra una combinación única entre el acto sexual y el cristianismo: “Ellos bebieron del cáliz”.

Sin embargo, el maestro inigualable de las alusiones obscenas es William Shakespeare. Uno no tiene que ser ningún Sigmund Freud ni tampoco ver un falo en cada campanario ni una vagina en cada sima para descubrir que Shakespeare es uno de los guarrillos más grandes de la Historia de la literatura. Por ejemplo, podemos ver esto en la novela Romeo y Julieta, en las siguientes palabras de Mercutio:

Now will he sit under a medlar tree/ And wish his mistress were that kind of fruit/ As maids call medlars when they laugh alone./ O Romeo, that she were, O that she were/ An open-arse and thou a poperin pear!

En estos aparentemente inofensivos versos se compara a Rosalinda con un níspero y a este con un tipo de pera de la ciudad flamenca de Popenringe, con una poperin pear. Pues bien, hay que saber que medlar se pronuncia igual que meddler, lo que en los tiempos de Shakespeare significaba algo así como “semental” o “putón” y que el fruto del níspero se utilizaba, debido a su forma, como sinónonimo para el órgano genital femenino. Lo mismo ocurre con la pera de Poperinge, que les recordaba a los Isabelinos a un miembro masculino erecto, con escroto incluido. Además, poperin suena muy similar a pop her in (“introdúcele”).

Sin embargo, el gusto de desifrar nuevamente palabra por palabra la obra de Shakespeare se lo dejamos a nuestros lectores.