Lifestyle

Si vas de fiesta en Polonia, cómete una zapiekanka

Article published on 10 de Junio de 2010
Article published on 10 de Junio de 2010
Son las 2 a.m en Plac Nowy (Plaza Nueva) de Kazimierz, un distrito judío de Cracovia. En el centro esta el Okraglak (La Rotonda), un edificio circular con docenas de ventanas separadas unas de otras por medio metro. Delante de cada una, decenas de personas esperan su turno en la fila. Es la hora de la zapiekanka

© generale/FlickrMedia barra cortada como una tostada, untada con mantequilla o aceite de oliva y cubierta con champiñones y tal vez con tomates y jamón. A ello hay que añadir queso en polvo y un rato al horno. Pero atención, que luego llega la hora del kétchup. Esta delicia es para los polacos como la pizza Margarita, un sustituto para las cenas de la universidad y el instituto y el desayuno soñado para los que amanecen la fiesta.

Pero las filas en Kazimierz no son solo por una tostada de queso y champiñones. La Rotonda, el antiguo y tradicional matadero judío, se ha convertido en la Mecca de la zapiekanka. Son muchos los que cada noche pagan su tributo a una de las tradiciones de Cracovia. La zapiekanka es sobre todo un alimento para la noche, ya que esta barra de pan caliente es para los los juerguistas cansados un placer obligado al acabar la fiesta, especialmente en invierno. Hay sabores para todos los gustos: hawaiana (piña y salsa barbacoa), gitana (jamón y salsa agridulce), diablo (panceta, pepinillos y salsa picante), griega (aceitunas, queso feta y verduras), de atún, de salmón… Y los precios varían entre uno y dos euros. El secreto de la zapiekanka de Cracovia está en la calidad del pan, el grado de cocción y la generosidad de la mano que añade los ingredientes. Establecimientos donde encontrarla hay muchos, pero solo uno es legendario: su ubicación es algo que, como si fuese un oficio familiar, solo los habitantes de Cracovia conocen y transmiten de generación en generación. 

Desde hawaiana hata diablo, hay gustos para todos © Nathallie NittayaMe siento afortunada de haber tenido el privilegio durante mi corta estancia en Cracovia de conocer ese lugar secreto. Una noche, cuando por fin llegué al palacio de la zapiekanka, pedí una con oscypek (un queso polaco de oveja) y salsa de arándanos. “Se nos han acabado los arándanos”, me dijo el vendedor, una eminencia de la noche en Cracovia. Tras dudar un momento, me hizo una recomendación. “Si quieres, te puedo preparar una con arándanos, pero que no sabe a arándanos”. Eran las 3 a.m. y no le encontré mucho sentido a lo que decía. Así que pedí una zapiekanka con espinacas y salsa de ajo y me dispuse a esperar mi orden. Un rato después, una mano salía de la oscuridad a través de la ventana con una media barra de pan larga, dorada y crujiente. Sobre la cama de espinacas, había escrito con salsa de ajo la palabra ‘Arándanos’. Finalmente, una con arándanos que no sabe a arándanos. Bievenido al cielo de la zapiekanka, donde todo es posible.

Ingredientes

Una barra de panAceite de oliva o mantequilla

Queso mozzarella u otro similar para fundir

Champiñones (al gusto)

Tomates

Jamón

Ketchup

Abre la barra por la mitad a lo largo, ponle mantequilla o aceite. Corta o ralla los champiñones y, después, colócalos sobre el pan y añade el jamón, el tomate y el queso rallado. Le puedes poner también sal y pimienta. Calienta en el horno a 180° o 200° durante aproximadamente diez minutos, hasta que el queso se derrita. Sácalo del horno y agrega el kétchup. Para terminar, sal a la calle, preferiblemente si hace frío, y disfruta mientras tu zapiekanka calienta tu cuerpo y tu alma.

Fotos: ©  misiek_beauchamp;  ©  generale/Flickr; Menú © Nathallie Nittaya; vídeo © davideo77