Mind the Gap

Las directoras europeas ocupan (por fin) un papel protagonista

Artículo publicado el 15 de Marzo de 2017
Artículo publicado el 15 de Marzo de 2017

El mundo del cine se percibe a menudo como un medio precursor de cambios sociales, pero esta imagen enmascara otra realidad sacada a la luz en los últimos años por varios estudios: en Europa, la igualdad de sexos no ha llegado todavía al séptimo arte. Sin embargo, la irrupción de una nueva generación de directoras podría cambiar las cosas.

El último estudio al respecto, publicado en el marco del Festival de Cine Europeo de Les Arcs en diciembre del 2016, revela que, entre 2012 y 2015, menos de una película de cada cinco fue dirigida en Europa por una mujer. Aunque la conclusión es categórica, también es verdad que la nueva generación deja entrever el comienzo de una ligera mejoría. Este mismo estudio ahonda también en la emergencia de una nueva generación de directoras europeas que se han consolidado en el paisaje cinematográfico gracias a su primer largometraje. Hay un 23% de mujeres entre los cineastas que lo han logrado con su primera película, frente a solo el 15% entre los cineastas que destacaron con la dirección de su tercera obra. Esta diferencia sería una señal de que se ha iniciado un campio en el cine europeo. "Hay una nueva generación de chicas que se dan cuenta que a día de hoy tienen que ocupar el lugar que les corresponde. Algo está pasando y hay que estar atentos", asegura la directora Catherine Corsini durante el Festival de Les Arcs.

El problema se ha convertido recientemente en debate público y la industria del cine ha comenzado su examen de conciencia. En agosto del 2015, con motivo del Festival de Cine de Sarajevo, representantes de los ministerios de cultura y fondos del cine de toda Europa adoptaron una Declaración sobre la igualdad de género en la industria cinematográfica europea. En ella se alienta a los Estados Miembros a adoptar políticas específicas de igualdad dirigidas a mejorar el acceso de las mujeres a la financiación pública, así como a elaborar estadísticas basadas en el género. Por ejemplo, sobre la presencia femenina detrás y delante de la cámara. El Festival de Cannes, por primera vez el año pasado, ha entregado dos premios honoríficos «Women in motion»: el primero, para recompensar la contribución significativa al cine de una figura emblemática; el segundo, a una joven y talentosa cineasta. Una iniciativa similar la ha puesto en marcha Eurimages (un fondo del Consejo de Europa de apoyo a la coproducción de cine, la distribución teatral y la exhibición en salas) con el Premio Audentia a la Mejor Directora. El Festival de Les Arcs es el primero en haber presentado un selección paritaria de películas en competición. "Esperamos que esto marque el cambio y que este festival sirva de ejemplo", dice Geoffroy Grison, miembro de Le Deuxième Regard, una asociación que lucha contra la discriminación de género en el cine.

Aires de cambio

Por parte de los organismos europeos, es la hora de tomar conciencia y reflexionar. El Consejo de Europa, organización intergubernamental que agrupa a cuarenta y siete Estados miembros, se ha involucrado en iniciativas de sensibilización a través de su fondo Eurimages. "Intentamos dar visibilidad a las mujeres en el cine para mostrar que hay un problema y para conseguir una diversidad de voces", explica la directora de proyectos Francine Raveney. Clases magistrales dadas por directoras o productoras, conferencias, debates, Eurimages lleva la delantera sin establecer todavía medidas vinculantes. Este año, el organismo animó a las salas de cine de su red a organizar un evento para el Día Internacional de los Derechos de las Mujeres y a proyectar, con este motivo, una película dirigida por una mujer. Los dueños de los cines podían cobrar un bonus, con un límite de 2500 euros. Desde 2014, el organismo utiliza también nuevas herramientas de investigación para analizar con mayor precisión el lugar de las mujeres en los proyectos cinematográficos que se le presentan. Los resultados no solo revelan que solo el 20% de los proyectos apoyados en 2014 fueron realizados por mujeres, así como que los proyectos presentados son ampliamente usados por los hombres. La presencia de mujeres en puestos ligados a la producción, dirección, guión y a los equipos técnico y artístico era igual o superior al 60% en tan solo el 4,7% de los proyectos en el año 2014.

El programa Europa Creativa de la Comisión Europea, y más concretamente Media, constituye el otro fondo principal de financiación para las películas europeas, pero no promueve medida específica alguna de igualdad entre mujeres y hombres en el cine. "El programa vigente abarca de 20142020", precisa Niombo Lomba, responsable del programa Media para Europa Creativa. "Las decisiones se tomaron hace varios años y no podemos cambiarlo ahora". La única limitación concierne a la elección de los expertos encargados de seleccionar las películas objeto de financiación. El plantel tiene que ser paritario, criterio que responde a la necesidad de respetar la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, que condena todo tipo de discriminación. Con vistas a la preparación del próximo programa, que será efectivo a partir del 2021, se han iniciado conversaciones con la industria cinematográfica.

Las cifras muestran la diferencia

Como se puede observar en el siguiente mapa, los países europeos arrojan porcentajes muy dispares en cuanto a la proporción de mujeres presentes en el ámbito cinematográfico.

Fuente: Estudio sobre la emergencia de una nueva generación de directoras europeas.

En Suecia, la transición está impulsada principalmente por el enfoque muy voluntarista del Swedish Film Institute. El centro organiza desde hace varios años, entre otras cosas, cursos formativos dirigidos a jóvenes directoras y tiene una página web que contabiliza sus películas. Se ocupa también de analizar cada una de sus acciones, realizando regularmente informes numerados. Su política de selección de películas se basa únicamente en criterios de calidad, sin tener en cuenta el género.

Esa diferencia entre países la perciben las propias directoras. Una figura de la nueva generación, la austriaca Jessica Hausner, alaba el sistema luxemburgués, que le ha permitido financiar sus largometrajes: "Es un sistema de puntos. Si puedes probar que has grabado treinta días en Luxemburgo, tienes dinero. Si los técnicos son del país, tienes más dinero. No tienen en cuenta solo el género. Es un sistema mecánico que me gusta", explica. Francia es también una excepción. "Nuestro país tiene un sistema de protección del cine único en el mundo. Evidentemente, cuando un Estado protege un arte hasta ese punto, las minorías tienen un lugar", comenta la cineasta francesa Émilie Deleuze.

Déjà-vu

Auque se perciben los cambios, las directoras son prudentes. Sobre todo, porque el discurso defendido en los últimos años tiene un sabor a déjà-vu para algunas de ellas. "En 1997, se hablaba también de una nueva hornada de mujeres directoras", recuerda la cineasta francesa Catherine Corsini. "En el mundo de los cortometrajes y de la animación había más mujeres que hombres, pero al mismo tiempo las chicas desaparecieron. Para la generación a la que pertenezco, tengo una suerte increíble de seguir allí todavía. Y hoy en día se habla de renovación". Jessica Hausner opina que en su país de origen ha ocurrido lo mismo: "Cuando comencé a dirigir, tenía tres o cuatro mujeres a mi lado. En los periódicos salían titulares como 'La nueva hornada de mujeres en Austria'. No ocurrió nada. Soy la única que continuó". La preocupación porque la movilización se desinfle, como ocurrió en el caso anterior, es compartida por las asociaciones. "Nuestro papel es recordar esa desigualdad. Hay todo un trabajo de apoyo por parte delas instituciones, festivales, etc.», señala Alessia Sonaglioni, miembro de la organización European Women’s Audiovisual Network (EWA).

Por otra parte, todavía quedan barreras. Una de ellas aparece cuando comparamos los presupuestos de las películas dirigidas por mujeres y las de los hombres. "Obviamente, existen cineastas mujeres, pero ellas tienen que ajustarse a un presupuesto de dirección limitado. Una vez que el presupuesto supera los cuatro o cinco millones, ya no hay ninguna mujer directora", apunta Émilie Deleuze. Según las cifras de Eurimages, en 2015, el presupuesto de las directoras europeas era de media un 40% inferior respecto al de los hombres. Para explicarlo, las directoras recurren a una posible autocensura. Rachel Lang, que presentó su primer largometraje en el Festival de Les Arcs, lo confirma: "En esto, la mujer es su propio enemigo. Tiene que ser capaz de decirse 'claro que puedo hacer una película de seis millones de euros'”. Desde luego, un obstáculo ligado a los numerosos prejuicios a los que tienen que enfrentarse las directoras. Agnès Kocsis, cineasta húngara, explica: "Tardé muchos años en darme cuenta de que para ser reconocida o tomada en serio tenía que demostrar tres veces más que un hombre lo que valía".

It's a man's, man's, man's world

Las mujeres son también víctimas de la desigualdad salarial. En 2015, según cifras de Eurimages, las directoras ganaban de media un 23% menos que sus homólogos masculinos. El mismo fenómeno se da en los puestos de dirección: las mujeres están menos representadas. "A ellas se les juzga por su experiencia y a los hombres por su potencial", señala Anna Serner, del Swedish Film Institute. Para escapar de ahí, Jessica Hausner tomó la decisión de crear su propia productora en 1999. "Era una mujer en un entorno de hombres. En esa época, eso significaba no poder producir. Y eso no cambia desde la década de 1960: en lo más alto, los hombres y, para asistirlos, las mujeres". Sin embargo, según ella, la cuestión del género no cambia en nada la profesión de director. La excepción es la maternidad. "Es difícil cuidar de un hijo si se está trabajando. Muy pocas mujeres concilian entorno familiar y profesional". Eso es algo a lo que Agnès Kocsis tuvo que enfrentarse: "A un director famoso, padre de seis hijos, le impresionaba que yo lograse hacer películas teniendo un solo hijo. ¿En qué era más problemática mi situación que la suya?".

Alessia Sonaglioni, directora de la red EWA, apuntilla: "Si su primera y segunda película solo funcionaban medianamente, una directora ya no recibirá apoyo. Para los hombres eso no es un problema, incluso si sus películas no son un éxito de taquilla". Houda Benyamina lo resume en una frase: "El día que exista el derecho a la mediocridad, existirá la paridad".

Las cuotas de paridad generan debate

Para paliar las desigualdades de género, algunas cineastas defienden la implantación de cuotas. Es el caso de Houda Benyamina, premio Cámara de Oro en el Festival de Cannes 2016: "Si hubiera tiempo, no sería necesario hacer cuotas, pero estamos sacrificando una generación. Es necesario que haya paridad en todas las comisiones, que el Festival de Cannes esté presidido por una mujer. Tenemos un deber, el de hablar y mostrar los problemas en nuestra cultura". Otros se oponen a este sistema igualitario, por miedo a anteponer el sexo del director de una película a la calidad. Entre las dos posturas, a veces se utilza el principio de soft quota: a igual talento, se prima la película realizada por una. Es el método que se ha aplicado en el 2016 en la selección del Festival de Les Arcs.

Si bien el debate parece estar ahí, las acciones concretas apenas se han materializado. "La dificultad estriba en no difundir un discurso demasiado cerrado para no condicionar a la gente", señala Geoffroy Grison, de la asociación Deuxième Regard. Cécile Gréboval, consejera del programa del Consejo de Europa Igualdad de Género, añade: "En el seno de un organismo intergubernamental, una decisión requiere la adhesión de todos los Estados Miembros. Sin embargo, no todos están preparados". Para acelerar el proceso, se está redactando una recomendación que tendría que estar concluida en 2018: "No se trata de una norma, pero la recomendación constituye un instrumento sólido en el que apoyarse". El texto, basado en la declaración del Festival de Sarajevo, tiene como objetivo servir de guía a asociaciones y organizaciones nacionales en materia de desigualdadaes entre mujeres y hombres. El Festival de Les Arcs y la Fundación Sisley pusieron en marcha, en 2017, un observatorio encargado de reagrupar, comparar y aconsejar a los centros nacionales del cine en todos los países europeos. Sin duda alguna, los próximos años serán decisivos.