Política

AddioPizzo: el fin de la extorsión de la Mafia

Artículo publicado el 21 de Febrero de 2008
Revista publicada
Artículo publicado el 21 de Febrero de 2008
El comité AddiPizzo se defiende contra la Mafia en Sicilia. Los consumidores y comerciantes van diciendo cada vez más “no” al pizzo, la extorsión mafiosa.

“Ser independientes, abrir un bar”, ése era el deseo de siete amigos italianos que rondaban la treintena y que se establecieron en Palermo en la primavera de 2004, cuenta Franceso Galante del Comité AddioPizzo (que significa “¡Adiós al dinero de la extorsión!”). Enseguida surgió la pregunta de cómo iban a reaccionar ante la reivindicación del dinero de la extorsión. La idea del bar no prosperó, pero gracias a estos jóvenes, algo ha cambiado en Palermo. Juntos decidieron no seguir aceptando en su isla la opresión de la Cosa Nostra sin hacer nada al respecto. Y así fue como una noche de junio de 2004 llenaron Palermo con adhesivos que rezaban “Un pueblo entero que paga el pizzo es un pueblo sin dignidad”.

Acabar con la omertà

Desde ese día, AddioPizzo lucha sin descanso contra la opresión. Y es que casi todo el que desee desarrollar una actividad económica en el sur de Italia debe abonar un dinero a la Mafia. Si no lo paga, corre el riesgo de sufrir intimidaciones, primero con una bomba incendiaria y más adelante, con ataques que pueden suponer peligro de lesiones o la muerte. La Mafia recauda unos 90.000 millones de euros sólo en Italia, según la Confederación Italiana de Comerciantes, lo que corresponde al 6% del producto interior bruto italiano, obtenidos mediante extorsión, desfalcos, robos, atracos, falsificaciones y contrabando. Mediante la extorsión económica se aseguran el control sobre su territorio y mediante la aplicación de la fuerza se encargan de crear un clima de omertà (ley de silencio).

Los responsables de AddioPizzo recorren las escuelas para concienciar a los jóvenes contra la extorsión mafiosa en Sicilia (foto, Gero Cordaro)

Nicola Gratteri, fiscal de la delegación del distrito para la lucha contra la mafia de Reggio Calabria, describe las repercusiones de la criminalidad organizada en el ámbito económico con el ejemplo de la Mafia calabresa: “La Ndrangheta también participa en actividades de compra en el centro y norte de Italia: hoteles, restaurantes, pizzerías. La matanza de Duisburg (Alemania) en agosto de 2007, en la que fueron asesinados 6 jóvenes calabreses delante de una pizzería, nos recordó que la Mafia no es sólo un problema italiano. Desde 2007, sabemos que la Mafia italiana ha invertido sumas millonarias en bienes inmuebles, gastronomía y bolsa en Alemania, Bélgica, Holanda, España y Francia.

El dinero, que procede de la Ndrangheta y se invierte después en el mercado legal, falsea los datos de la situación económica porque los empresarios mafiosos se guían por lógicas que distorsionan la función del mercado. “Todo ese dinero permite”, según Gratteri, “financiar campañas electorales y permite votar a determinadas personas en el parlamento que más adelante liquidarán sus cuentas. Por todas partes se producen ataques a la democracia.”

Clima de revuelta

A partir de la voz de protesta de AddioPizzo, entonces anónima, se ha ido desarrollando una iniciativa pionera en Palermo: el comité recoge, en una lista controlada y actualizada muy a menudo, a los comerciantes que no pagan el impuesto de extorsión y que lo declaran abiertamente (232 en la actualidad). Esta decisión ha sido apoyada mediante una lista de usuarios críticos (en la actualidad 9.225) que ofrecen su solidaridad en forma de presión para realizar un consumo crítico. Durante el último año se han producido diversas declaraciones de hombres de negocios contra el chantaje recibido. En septiembre de 2007, la asociación industrial italiana Confindustria llevó a cabo una acción pendiente desde hacía tiempo: “Todo aquel que pague la extorsión y colabore con la Mafia será excluido de la asociación industrial”.

En opinión de Nicola Gratteri, “uno de los medios más importantes para luchar contra la mafia es la supresión del convenio relativo a las sentencias”. Este modo de abreviación de los procesos, utilizado a menudo, conduce a que una pena de 30 años dictada originalmente por el juez pueda reducirse en las diferentes instancias a 7 u 8 años. Si el abogado realiza una buena gestión ante la jurisdicción penitenciaria, puede ocurrir que un condenado por tráfico internacional de drogas salga a la calle a los cinco años.

El director de la revista mensual Antimafia Duemila, Giorgio Bongiovanni, considera que el principal problema radica en el entramado existente entre la Mafia y la política: “Mientras no se luche contra estas relaciones, y no quede ningún piccioto (peón en la escala jerárquica de la Mafia) capaz de convertirse en capo, seguirá existiendo el peligro para nuestra democracia.”

Banner de la asociación AddioPizzo que aparece en medios de comunicación y pegatinas en las calles de Palermo (foto, AddioPizzo)

Quizá, la condena al presidente Totò Cuffaro, de la región siciliana, en enero de 2008, a cinco años de prisión por apoyo a los grandes de la mafia, sea la verdadera oportunidad para un cambio total en la política de Sicilia. La candidata ideal para muchos electores es Rita Borsellino, hermana del juez asesinado en 1992 y “cazador de mafiosos” Paolo Borsellino, que ha participado durante años en la lucha activa contra la Mafia.