Política

Ahmed Brahim: “Ser candidato en las elecciones de Túnez, no es un regalo para nadie”

Artículo publicado el 23 de Octubre de 2009
Artículo publicado el 23 de Octubre de 2009
No está autorizado a pegar carteles ni organizar la menor reunión. Ahmed Brahim, del partido de la Renovación, se presentó a las elecciones presidenciales y legislativas en Túnez contra Ben Ali. Intentaba batirse "de igual a igual" para salir de su papel de figurante. Entrevista

Está por todas partes. Para su quinta (y probablemente última) campaña, el presidente tunecino, Zine El-Abidine Ben Ali, 73 años, no ha escatimado en medios: reuniones a la norcoreana, retratos gigantes donde ofrece una mirada serena y pone la mano sobre el corazón, sin olvidar las banderolas moradas y rojas que palpitan sobre el recorrido que une Moro Bou Saïd con Túnez. En Túnez, el voto, el 25 de octubre, parecía estar solicitado por anticipado. Y si después de 22 años de ‘reinado’, la reelección del que se llama "el artesano del cambio", incluso más familiarmente ‘Zine-Zine’, era previsible, su competidor directo, el representante del partido político Ettajid [Renovación], Ahmed Brahim, resiste. Para dejar oír su voz. Entrevista.

¿Qué papel juega en esta campaña presidencial de 2009?

No se me da otra opción: o bien hago el papel de espectador, o me voy. Ser candidato en Túnez, no es un regalo para nadie, pero es mi derecho. Los tunecinos tienen derecho a escuchar otra voz y elegir. ¡Por lo tanto, no hay duda de que abandono el escenario para una voz única! Quiero luchar para ser un competidor en igualdad de condiciones. En cualquier elección, hay normalmente un mínimo de igualdad de medios entre los candidatos. Pero hoy, el desequilibrio es aterrador.

¿Qué obstáculos específicos ha encontrado?

Es como si estuviera prohibido hacer campaña. En el quinto día [esta entrevista se llevó a cabo 17 de octubre], estoy privado de medios rudimentarios para comenzar mi campaña. Se ha prohibido la exhibición de carteles de mi campaña, con el pretexto de que eran ‘ilegales’. Pero es una decisión puramente política. En algunos distritos, nuestras listas han sido eliminadas. Para nuestro manifiesto electoral, en el que detallo nuestro programa, también ha sido prohibida la impresión, de forma totalmente arbitraria. Y todavía no he conseguido tener una sola reunión política en la capital: cada vez me dicen que la sala está ocupada. No tengo interlocución con las autoridades existentes, sea el Ministerio del Interior o de Comunicación. Se niegan a hablar conmigo.

¿Dice que la situación actual es ‘peor’ que en las últimas elecciones presidenciales en 2004?

No hay otorgado ni siquiera el 0,01% de visibilidad a los otros. Todos los espacios de los medios de comunicación en el país se dedican a la propaganda del candidato en el poder. Durante dos años, he sido incapaz de contar el número ilimitado de horas dedicadas al presidente saliente. Para esta campaña, se me ha permitido solo una hora para hablar en televisión. La prensa es de un único signo, y refleja solo la posición del partido gobernante. Cada candidato de la oposición es seguido por un ‘censor’ de cara a nuestros servicios. El menor atisbo de crítica al régimen es sistemáticamente borrado. Sabía que la situación era grave, pero no sabía que iba a adquirir esta magnitud.